En diciembre de 2018, la estrechez de los carriles y la falta de acotamientos ya habían provocado cerca de 50 accidentes y más de 30 personas muertas desde la inauguración del Paso Exprés, en abril de 2017. La inauguración corrió a cargo del entonces presidente Enrique Peña Nieto, pero la ceremonia no fue realizada en la flamante obra, sino “a control remoto” desde la Unidad Deportiva Fidel Velázquez de la avenida Plan de Ayala. La debilidad mental de Peña no le impidió ver que estaba inaugurando una obra pésimamente ejecutada. Sólo dos meses después, el 12 de julio de 2017 a las 5:20 a.m. un carro que circulaba sobre el Paso Exprés cayó en un socavón. En vehículo iban dos personas, padre e hijo, que se dirigían a trabajar y no pudieron ser rescatados con vida.
Por esos días, en la publicación “Infraestructura de Comunicaciones y Transportes. Cuarto Año de Gobierno”, bajo la responsabilidad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT),el titular Gerardo Ruiz Esparza, resaltó como “beneficio” de la obra que “reduce de manera relevante tiempos de recorrido de largo itinerario y locales, así como costos de operación vehicular”. Ruiz fallecería el 1 de abril de 2020. Confirmado el deceso por Peña Nieto en su cuenta de Twitter, ya prevalecía la sospecha social de que el costo de la obra fue “inflado”. Oficialmente fue de 2 mil 213 millones de pesos.
El 12 de febrero de 2020, comenté en el Atril: “Investigado desde meses atrás por autoridades financieras por posibles actos de corrupción relacionados con la constructora OHL, el ex secretario de Comunicaciones y Transportes es el artífice del bodrio llamado Paso Exprés, que ha costado y seguirá costando muertos y heridos hasta que de plano no sea vuelto a hacer. Posiblemente es la única carretera de México y el mundo en la que no hay acotamientos, sino carriles flacos y aprisionados entre bardas que continuamente causan choques, volcaduras y carambolas”.
El 6 de enero de 2020, escribí: “Este día que estará en Ayala el presidente Andrés Manuel López Obrador, alguien debería recordarle que tiene un pendiente en Morelos: el Paso Exprés, presuntamente “inflado” su costo, sospechosos de enriquecimiento ilícito con esta y otras transas el ex secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Díaz Esparza, y el ex presidente Enrique Peña Nieto. Los datos se hicieron públicos en noviembre de 2018: Pagos por obras no realizadas y gastos inflados, señaló la revisión de la Cuenta Pública de la Auditoría Superior de la Federación. También, gastos asimismo “inflados” por 186 millones de pesos y material que supuestamente compraron en la SCT, pero que no apareció ni colocado en la obra ni en las bodegas”.
Por si a alguien se le hubiera olvidado la peligrosidad del Paso Exprés, la volvió a recordar el choque múltiple del tráiler y vehículos particulares, anteayer. Dejó cuatro lesionados, milagroso el saldo pues podría haber sido de varios muertos.
La solución es desaparecer el Paso Exprés, construir un libramiento de la autopista México-Cuernavaca como fue inicialmente, con una sola barrera, menos carriles pero más anchos y acotamientos amplios. El único que puede lograrlo es AMLO. Excepto una petición al gobierno de la federación por la parte de los diputados del Legislativo local que no están “maiceados”, nada bueno se puede esperar que surja por iniciativa del Ejecutivo … (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
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