“A”: El proceso rumbo a las elecciones del 6 de junio está significado por una serie de “primeras veces”, entre muchas otras, que esta vez concurren más partidos que nunca, veintidós (¿o veintitrés?) entre nuevos y viejos, desconocidos por los electores tanto la mayoría de los candidatos como las organizaciones debutantes, sus dirigentes y plataformas electorales.

“B”: La paradoja de que en Cuernavaca el partido más popular postula a un candidato impopular, y además presuntamente ilegal, pues no cumpliría el mínimo de tiempo constitucional de haber residido en el municipio que pretende gobernar.

“C”: La posibilidad de que si alguna candidata o candidato foráneo aún no ha sido impugnada (o), es porque ello puede suceder cerca del día de la elección, lo cual repetiría la película de 20018 cuando el candidato suplente sustituyó al propietario estando ya al cuarto para las doce.

“D”: La reedición de candidatos “chapulines” que en el pasado fueron alcaldes o diputados por partidos distintos a los que hoy los postulan y, cínicos, critican a Morena cuando hace pocas semanas alababan la causa lopezobradorista.

“E”: Que a final de cuentas los simuladores se engañan a sí mismos, identificados como son por los grupos o individuos a los que creen usar para fotos de campañas en sus redes sociales.

“F”: ¿Un debate pondría a cada quien en su lugar? Quizá. Pero lo que sí, que más temprano que tarde la confrontación de ideas y propuestas deberá realizarse, convocado por quién si no que por “el árbitro”, es decir, la Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac).

Y los temas, digamos en tres rondas de tres o cinco candidatos cada una.

“A”: seguridad pública, lamentablemente destacada Cuernavaca como la tercera ciudad más insegura de la República Mexicana, sólo atrás de Fresnillo (Zacatecas) y Ecatepec de Morelos (Edo. Méx.). Esto de acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana recientemente publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que en Cuernavaca no mereció comentario alguno de los candidatos en campaña ni de funcionarios del Gobierno Estatal. Mientras en la minera Fresnillo 9.4 de cada diez personas dicen sentirse inseguras cuando se encuentran inclusive trabajando o en casa, más intranquilos se sienten en la calle, en cajeros automáticos, tiendas, antros, etc. En Ecatepec, el 89.9 de la población confiesa vivir bajo el temor de ser víctima de la delincuencia, y en Cuernavaca el 87.8 de los habitantes admite hallarse bajo la zozobra de convertirse en daño colateral por tanta balacera, es decir, nueve de cada diez cuernavacenses padecen inseguridad.

“B”: generación de empleos que al menos repongan los que se han perdido y continúan perdiéndose por la pandemia del Covid-19.

Y “C”: tenencia de la tierra en zonas residenciales de alta plusvalía pero también en colonias populares, históricos como han sido el trafique de tierra lo mismo ejidal que comunal y los despojos de mansiones ocupadas y/o abandonadas, vigentes las bandas “tradicionales” integradas por abogados inmorales amafiados con notarios venales que llevan años actuantes…

Uno o dos debates son posibles, tantos como acuerden los partidos y los candidatos. Tal vez así “brillen” las campañas y las elecciones no sean apagadas por el abstencionismo…(Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com