Cuernavaca, Morelos.- Entre flores de cempasúchil, veladoras, música y ofrendas, distintas comunidades de Morelos se preparan para celebrar el Día de Muertos con tradiciones que han pasado de generación en generación y que reflejan la riqueza cultural de la entidad.
Desde la Cereada de Ocotepec y la Huehuenchada de Tetela del Volcán hasta las ofrendas colgantes de Coatetelco y los altares flotantes del Lago de Tequesquitengo, cada localidad conserva una manera particular de recordar a quienes han fallecido.
Estas celebraciones combinan elementos religiosos, costumbres comunitarias y expresiones artísticas que convierten al estado en uno de los escenarios más representativos de las festividades de finales de octubre y principios de noviembre.
Ocotepec: la tradicional Cereada y las ofrendas nuevas
En el poblado de Ocotepec, al norte de Cuernavaca, las celebraciones comienzan desde el 9 de octubre con un novenario dedicado a las personas fallecidas en accidentes, que concluye el día 17 con la recepción de una ofrenda nueva.
El 18 de octubre se celebra una misa en la capilla de la Candelaria, donde se bendicen ornamentos y ceras que posteriormente son llevados al panteón.
Las actividades continúan el 22 de octubre con el novenario dedicado a los niños y el 23 con el correspondiente a los adultos. Las ofrendas nuevas se reciben el 31 de octubre y el 1 de noviembre, respectivamente.
Durante la tradicional Cereada, los visitantes recorren los hogares donde se colocan ofrendas nuevas y llevan velas o cirios como muestra de respeto y acompañamiento a las familias.
Los altares incluyen prendas de vestir, alimentos, frutas y calaveras de azúcar que representan simbólicamente a las personas fallecidas, mientras que los anfitriones comparten comida y bebidas con quienes acuden a visitarlos.
Tlayacapan: la Alumbrada entre velas y marchas fúnebres
En el Pueblo Mágico de Tlayacapan, una de las expresiones más representativas es la Alumbrada, celebración que reúne a las familias en el panteón municipal para recordar a sus seres queridos.
Durante esta tradición, las tumbas se iluminan con velas y flores, creando un ambiente de recogimiento y memoria.
Uno de sus elementos distintivos es la participación de la Banda de Tlayacapan, cuyos integrantes interpretan marchas fúnebres, una práctica musical que ha sido transmitida entre generaciones y que forma parte de la identidad cultural del municipio.
Coatetelco: ofrendas colgantes y la tradición de la elotiza
En Coatetelco, las celebraciones dedicadas a los difuntos comienzan desde el 28 de septiembre con la elotiza, una costumbre en la que las familias acuden al panteón para compartir simbólicamente con sus seres queridos los primeros productos de la cosecha.
Posteriormente, del 28 de octubre al 2 de noviembre, los hogares se preparan para colocar los tradicionales huatlapextles o huatlapechtles, ofrendas colgantes elaboradas con carrizo, ramas y hojas de plátano.
Estas estructuras se adornan con flores, veladoras, recipientes de barro y alimentos tradicionales, entre ellos mole verde, tamales, frutas y chocolate.
La particularidad de estos altares radica en su colocación elevada, una expresión cultural que distingue las celebraciones de Día de Muertos en esta comunidad indígena de Morelos.
Tequesquitengo: altares flotantes iluminan el lago
Una de las propuestas más recientes para conmemorar el Día de Muertos en Morelos es el festival Altares en el Lago, que combina el arte popular con el paisaje del Lago de Tequesquitengo.
Durante esta celebración, embarcaciones decoradas con flores, velas y elementos alusivos a los difuntos realizan un recorrido sobre el agua, creando un espectáculo visual que atrae a habitantes y visitantes.
En 2025 se realizó la tercera edición del festival, mientras que para este 2026 está programada la cuarta edición los días 30 y 31 de octubre.
El encuentro busca mantener viva la memoria de los seres queridos mediante una propuesta cultural contemporánea que aprovecha uno de los principales atractivos turísticos del estado.
Tepoztlán: niños mantienen viva la pedida de calaverita
En Tepoztlán, una de las costumbres más características de la temporada es la tradicional pedida de calaverita, en la que niñas y niños recorren las calles del pueblo con una chilacayota tallada.
En el interior de este fruto colocan una vela encendida, formando una especie de linterna artesanal que los acompaña mientras visitan las casas para pedir dulces o alguna cooperación.
Esta práctica mantiene viva una forma tradicional de celebrar el Día de Muertos y permite que las nuevas generaciones participen en las costumbres de su comunidad.
Morelos conserva su identidad a través de sus tradiciones
Aunque cada municipio tiene sus propios rituales, las celebraciones de Día de Muertos en Morelos comparten un mismo propósito: recordar a quienes ya no están y fortalecer los vínculos familiares y comunitarios.
Las ofrendas, la música, los recorridos por los panteones y las expresiones artísticas forman parte de un patrimonio cultural que continúa transmitiéndose entre generaciones.
De esta manera, Morelos se prepara para vivir una temporada en la que la memoria, la tradición y la identidad de sus pueblos se convierten en protagonistas.
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