Cuernavaca.- “Volvió a nacer”. Con esas palabras Jésica Hernández Lima resume los tres años y cuatro meses en los que acompañó a su hija, Ximena Scarlet Hernández, en su lucha contra la leucemia linfoblástica aguda. Hace unos días, la adolescente de 13 años recibió su última quimioterapia y tocó la Campana de la Esperanza.
Minutos antes de salir de su casa rumbo al Hospital General Regional con Medicina Familiar No. 1 del IMSS, en Plan de Ayala, Ximena esperaba emocionada el momento que durante años pareció lejano.
Del diagnóstico a la dura batalla en el hospital
Todo comenzó con cansancio y moretones. Ximena jugaba futbol y su mamá pensó que las marcas eran consecuencia de los golpes con el balón. Después aparecieron la coloración amarillenta y la palidez en su piel. Los estudios médicos confirmaron el diagnóstico: leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo.
Comenzó entonces una batalla que incluyó múltiples quimioterapias, internamientos y medicamentos. Ximena permaneció dos meses y medio internada y, durante una complicación médica, estuvo un mes en coma en el Centro Médico Nacional Siglo XXI.
Jésica dejó su trabajo para permanecer al lado de su hija las 24 horas del día. Hubo momentos de acudir diariamente al nosocomio y etapas en que las sesiones se espaciaron hasta llegar a una por semana.
“Mi mamá estuvo ahí siempre, sin despegarse de mí”, recordó con gratitud la adolescente durante el trayecto.
Un mensaje de fe y sueños por cumplir
El último recorrido hacia la clínica fue completamente distinto. Entre porras y aplausos de familiares y amigos, llegó al hospital donde el personal de Oncología la recibió entre abrazos. Finalmente hizo sonar la campana y plasmó su huella en el Árbol de la Vida, símbolo de quienes concluyen esta etapa del tratamiento.
Ahora, la joven desea regresar a las aulas y sueña con estudiar criminología o convertirse en enfermera. Su deseo por la enfermería nació precisamente de su vivencia: quiere aprender a cuidar a otros niños con cáncer.
A quienes continúan enfrentando la enfermedad, Ximena les dejó un emotivo mensaje: “Que le sigan echando muchas ganas. Si yo pude y los demás pudieron, todos vamos a salir de esto”.
Para su madre, Jésica, también comienza una nueva etapa llena de ilusión: “Volvió a nacer y quiero apoyarla para que cumpla sus sueños”.
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