Sin duda alguna, está en boca de todos la próxima elección del día 1 de junio de este año para nombrar a los jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la realidad es que al menos el 90% de los ciudadanos no entiende cómo va a votar en la próxima elección.
Por lo pronto, hay abogados que empiezan a moverse y han entrado en plena campaña electoral, ¿pero hasta dónde pueden penetrar en la sociedad?, si no tienen recursos y la gran masa del público no los conoce; son tantos y tan diversos que la elección será un éxito si el 20% va a las urnas, si aunado a esto el Instituto Nacional Electoral está en manos de quienes no tienen el prestigio que antaño se tenía, ya que la sumisión a la autoridad presidencial ha hecho que se pierda la credibilidad que llegó a tener el INE.
Si le agregamos que muchos de los candidatos, que son miles, y no se les conoce, no hay confianza. Tanto se ha dicho en redes sociales que la percepción es que los candidatos no son los mejores, o al menos de los que conocemos pocos son gente que tiene antecedente; por ejemplo en el segundo distrito van Maricela Velásquez y Francisco Santillán, quienes son conocidos por haber ya participado políticamente y tener contactos importantes.
En el primer distrito van abogados conocidos, pero en un circulo muy cerrado; por ello, las cosas no están fáciles es una elección muy difícil y polémica.
Nada ayuda el responsable en el estado de la Junta del INE local, que si bien tiene experiencia, cuando hace declaraciones que son una reverenda tontería, como esa de que los integrantes de la delincuencia organizada no participarán en la jornada electoral, ¿acaso los conoce?, ¿sabe quiénes son?; desde luego que no, y esas declaraciones lo que hacen es desprestigiar al ya muy desprestigiado instituto.
La verdad es que todos entendemos que el prestigio de la institución se ha deteriorado fuertemente desde el régimen anterior, por la imposición de que la presidenta de la institución sea quien decida todas las cosas, sin la intervención del Consejo General, y si a ello el agregamos el que los votos no serán contados por los funcionarios de casilla seleccionados al azar, como es la costumbre del instituto electoral, la suspicacia está justificadamente fuerte en esta elección.
Existen en verdad muchos detalles que hacen que la ciudadanía desconfíe, la inteligencia nos dice cómo debería de ser el proceso de manera muy sencilla, pero la verdad es que está tan complejo el seleccionar por quién votar, porque será no tachando el nombre, sino poniendo el numero del candidato, lo que lo complica más, teniendo en cuenta el nivel de preparación de los electores en general de nuestro país y en el estado. Las cosas, pues, no están sencillas y en verdad la elección será con poca participación ciudadana.
Esperemos que la autoridad electoral, en lugar de hacer declaraciones fuera de lugar, nos informe a los ciudadanos de cómo hay que votar, de cómo se van a contar los votos y de qué forma los ciudadanos podemos estar al tanto de cuántos votos tuvo cada uno de los candidatos.
Si las cosas no se hacen a la vista de todos, las sospechas ya de por sí existen, así que la complejidad en la elección nos deja a los ciudadanos con más dudas que con el principio de certeza que, supuestamente, es fundamental en la tarea que realiza la institución electoral. ¿No cree usted?
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