Hoy es un día muy especial para los pequeñitos, a los cuales se les festeja en medio de esta pandemia de forma muy cerrada, en su casa y sin las fiestas que antes existían. De todos modos, a todos los niños y niñas les deseo mil felicidades.

En otro asunto, la “grilla” está en todos lados y cada día se pone mejor; ahora comienza la guerra de las encuestas, que si una le da más a uno o a otro, es lo mismo cada tres años.

Las cosas no están fáciles y cada uno de los candidatos paga su propia encuesta; en la red de Facebook nos dieron a conocer acerca de los 800 mil pesos que pagó el PAN-PSD para tres encuestas telefónicas y llamadas a un número determinado de teléfonos. De la misma manera, el PES tiene sus propias encuestas, que también le han de haber costado una lana. Y todos y cada uno de los candidatos tienen una que les levanta el ánimo, donde los ponen como punteros en la elección.

Creo que esta vez la elección será diferente. Será una en la que la sociedad civil que muchas veces no vota ahora sí saldrá a votar.

En México hay, más o menos, entre 35 y 40 millones de electores que no votan, pero muchos de ellos son las gentes que tienen su problema económico resuelto, o negocios prósperos, y que no les interesa quiénes sean sus representantes; pero la situación esta vez ha cambiado y podemos verlo en varios estados, donde la diferencia electoral entre los partidos era mucha y se empieza a cerrar.

La verdad es que, de acuerdo con un estudio de votación de la Universidad Norteamericana, la votación este año se va a cerrar porque mucha gente que no votó en el 18 ahora lo hará, y lo hará porque está espantada de los cambios que ha realizado el Gobierno de la República.

Dentro de esas personas hay las que tienen terror a que nos convirtamos en una Venezuela o Cuba, o hasta los que no están de acuerdo en que no se respete el mandato constitucional; todos ellos, que normalmente no participaban, van a votar en la próxima elección.

Las encuestas a modo que hacen muchas compañías que todos conocemos, de seudo-conocedores, sólo hacen revolver más el sistema. Quienes se anuncian como ganadores es que en verdad no están tan seguros, ¿si no para qué se anuncian? La cosa es muy sencilla, si voy en primer lugar ¿para qué lo digo, para que los demás me golpeen o lo hago para que la gente piense “éste es el que va ganando voy con el?”

Creo que es una táctica muy vieja, pues encuestas va a haber muchas, ya las estamos viendo; y, según los propios participantes, hay quienes tienen treinta y tantos puntos y encuestas en la que sólo llega el primer lugar a 14 puntos. Las cosas están verdaderamente confusas.

Las encuestas que verdaderamente nos presentan una fotografía de la realidad, en un momento determinado, son normalmente aquellas que se hacen persona a persona y con una metodología realmente científica, y para eso se necesita quien sepa y quien haga un trabajo de segmentación adecuado. Hay muchas encuestas por Facebook y muchas por teléfono que no tienen verdadera importancia, ¿qué hace una gente que contesta?:

-¿Bueno? ¿Usted sabe quién es fulano de tal (nombre del candidato)?

El que contesta, o los manda con cajas destempladas al demonio, o le dice que sí, que es el mejor, y después le aplican la encuesta.

Eso no sirve, la encuesta debe ser personal y sin sesgos, las preguntas deberán ser hechas por un profesional que no comprometa al votante, que le dé plena libertad de opinar.

Hay otras que no ponen a un aspirante fuerte, como si no existiera, ésas tampoco sirven.

Por eso es tan peligroso creerles a las encuestas, si no están bien hechas sólo sirven para fanfarronear.

Miren, las cosas están tan especiales que los grupos de abogados ayer le exigieron respeto al Presidente de la República en un escrito que enviaron por redes sociales, en el que le dicen de manera directa al ejecutivo que carece de conocimiento sobre el derecho y que quiere coartar las libertades que emanan de los preceptos constitucionales, lo que nos señala que las cosas están cambiando, que ya no son las asociaciones políticas que se cuadraban cuando les daban una orden o aguantaban todo; no, ya no, eso ya pasó a la historia.

Ahora, los profesionales están empoderados y no se van a dejar, así como la sociedad civil están haciendo un proselitismo importante, por lo que no está fácil señalar quién va a ganar. Las cosas están en veremos y será quien consiga una verdadera mayoría, por la que tienen que luchar hoy los candidatos; y todavía faltan las impugnaciones por volarse el tope de campaña que les harían perder el registro, así que estemos pendientes. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin