Ir al contenido principal

Durante meses, el aná­li­sis polí­tico rumbo a la elec­ción muni­ci­pal de Cuer­na­vaca se había sim­pli­fi­cado quizá dema­siado en una con­tienda de ter­cios. Por un lado, el PAN con su estruc­tura consolidada; por otro, Morena con su maqui­na­ria fede­ral y esta­tal; y final­mente un PRI que, aun­que dis­mi­nuido, busca rein­ven­tarse a par­tir de alian­zas y figu­ras loca­les. Sin embargo, esa lec­tura comienza a quedarse corta.

Hoy, el tablero polí­tico en Cuer­na­vaca se está recon­fi­gu­rando. Y hay un nuevo actor que, aun­que algu­nos aún subes­ti­man, empieza a mos­trar seña­les cla­ras de cre­ci­miento: Movi­miento Ciu­da­dano. Así, la elec­ción ya no se per­fila entre tres, sino entre cua­tro fuer­zas que podrían alte­rar sig­ni­fi­ca­ti­va­mente el resul­tado final.

La narra­tiva tra­di­cio­nal coloca al PAN como el par­tido a ven­cer en el muni­ci­pio. No es casua­li­dad, pues con­trola posi­cio­nes clave, tiene pre­sen­cia terri­to­rial y ha sabido capi­ta­li­zar el des­gaste de administra­cio­nes ante­rio­res. Su base elec­to­ral, ade­más, ha mos­trado dis­ci­plina en las urnas, lo que le da una ven­taja ini­cial en cual­quier con­tienda.

Morena, por su parte, no puede ser des­car­tado en nin­gún esce­na­rio. A pesar de sus divi­sio­nes inter­nas que no son meno­res, man­tiene una base sólida impul­sada por la marca nacio­nal. El pro­blema no es de votos, sino de cohe­sión. Cuando Morena com­pite unido, es alta­mente com­pe­ti­tivo, pero cuando se frag­menta, abre la puerta a sus adver­sa­rios.

El PRI, aun­que lejos de sus mejo­res tiem­pos, juega a una lógica dis­tinta, la de la super­vi­ven­cia inte­li­gente. Su apuesta no es arra­sar, sino ser fac­tor. En una elec­ción cerrada, su voto duro y sus alian­zas pue­den incli­nar la balanza. No hay que per­derlo de vista.

Pero es pre­ci­sa­mente en ese esce­na­rio de des­gaste, frag­men­ta­ción y har­tazgo donde Movi­miento Ciu­da­dano comienza a encon­trar su espa­cio. A dife­ren­cia de los par­ti­dos tra­di­cio­na­les, MC ha apostado por una narra­tiva fresca, menos car­gada de los vicios his­tó­ri­cos que la ciu­da­da­nía iden­ti­fica con la polí­tica local. Su cre­ci­miento no es explo­sivo, pero sí cons­tante. Y eso, en polí­tica, suele ser más peli­groso.

En Cuer­na­vaca, este fenó­meno empieza a ser visi­ble. Sec­to­res ciu­da­da­nos desen­can­ta­dos con el PAN, crí­ti­cos de Morena y com­ple­ta­mente ale­ja­dos del PRI, comien­zan a ver en Movi­miento Ciudadano una alter­na­tiva via­ble. No se trata aún de una ola, pero sí de una corriente que crece.

Ade­más, MC tiene la ven­taja estra­té­gica de no car­gar con el des­gaste directo del gobierno muni­ci­pal ni con las dis­pu­tas inter­nas tan evi­den­tes de otros par­ti­dos. Eso le per­mite cons­truir una can­di­da­tura más lim­pia, con mar­gen para posi­cio­narse como opción de cam­bio sin el peso del pasado inme­diato.

El error de los ana­lis­tas sería seguir mini­mi­zando este cre­ci­miento. En elec­cio­nes ante­rio­res ya hemos visto cómo fuer­zas apa­ren­te­mente meno­res ter­mi­nan con­vir­tién­dose en acto­res deci­si­vos. Cuernavaca no sería la excep­ción.

Si Movi­miento Ciu­da­dano logra con­so­li­dar una can­di­da­tura com­pe­ti­tiva, con per­fil ciu­da­dano y dis­curso claro, podría no sólo res­tar votos a las fuer­zas tra­di­cio­na­les, sino incluso colo­carse en una posición de dis­puta real. Y ahí es donde el esce­na­rio cam­bia por com­pleto.

Una elec­ción de ter­cios suele resol­verse por már­ge­nes rela­ti­va­mente amplios. Una elec­ción de cua­tro, en cam­bio, se frag­menta. Los votos se dis­per­san, los por­cen­ta­jes bajan y la vic­to­ria puede alcanzarse con mucho menos res­paldo del espe­rado. Eso bene­fi­cia a quien mejor entienda la arit­mé­tica elec­to­ral y logre cons­truir alian­zas for­ma­les o de facto. En este sen­tido, el cre­ci­miento de Movimiento Ciu­da­dano no sólo lo for­ta­lece a él, sino que debi­lita el esce­na­rio de cer­te­zas para los demás. PAN, Morena y PRI ten­drán que replan­tear sus estra­te­gias, por­que ya no com­pi­ten en el mismo tablero.

La gran pre­gunta es si MC podrá sos­te­ner este impulso o si se que­dará, como ha ocu­rrido en otros momen­tos, en una pro­mesa que no ter­mina de cua­jar. Todo depen­derá de sus deci­sio­nes en los próximos meses, en la selec­ción de can­di­dato, en la cons­truc­ción terri­to­rial y, sobre todo, en su capa­ci­dad de conec­tar con una ciu­da­da­nía cada vez más exi­gente.

Lo que es un hecho es que Cuer­na­vaca ya no es terri­to­rio de tres. Igno­rar a Movi­miento Ciu­da­dano sería un error de cál­culo que podría pagarse caro en las urnas.

La elec­ción, lejos de defi­nirse, ape­nas comienza a tomar forma. Y en esa nueva forma, hay un cuarto juga­dor que empieza a levan­tar la mano.

La ciu­da­da­nía está can­sada de los gran­des erro­res de los par­ti­dos poli­ti­cos y de lo que vive todos los días. Si bien Morena tiene una estruc­tura y los recur­sos eco­nó­mi­cos, la pro­ble­má­tica que vivi­mos en un gobierno que no acaba de cua­jar, con una inse­gu­ri­dad galo­pante le baja pun­tos; y el PAN en Cuer­na­vaca, que si bien va saliendo, no ha dado el esti­rón; mien­tras que el PRI tiene en rea­li­dad mala fama y, a pesar de sus can­di­da­tos, no es buena marca, así que MC podría dar la sor­presa. ¿No cree usted?

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

picture-3220-1599055680.jpg
TEODORO LAVÍN LEÓN
Ver biografía