Cuautla, Morelos.- La creciente ola de violencia, extorsiones y robo de vehículos en la zona oriente del estado ahuyentó a los productores de cempasúchil y terciopelo provenientes del Estado de México, quienes decidieron no surtir sus productos en Cuautla durante esta temporada de Día de Muertos.
Adrián, un comerciante y productor de flor con más de 15 años de trayectoria en el sector, confirmó que el temor a sufrir agresiones o despojos por parte del crimen organizado llevó a diversos floricultores a modificar drásticamente sus rutas habituales de venta.
“Le piensa uno dos veces para ir a Cuautla, la verdad”, señaló el productor oriundo del Estado de México. Explicó que anteriormente distribuían la mercancía tanto en la capital morelense como en los municipios del oriente, pero las condiciones actuales los obligaron a replegarse.
Cobro de piso asfixia a comerciantes locales
La situación reflejada en el campo de la comercialización es consecuencia directa del acoso constante que padecen los establecimientos en Cuautla. De acuerdo con testimonios de los propios afectados, mantener un negocio abierto en la región implica someterse a pagos forzados.
El productor relató que un familiar cercano, dueño de una bodega en Cuautla, se ve obligado a pagar hasta 10 mil pesos mensuales a integrantes del crimen organizado para evitar agresiones y poder trabajar. Asimismo, reveló que otro comerciante conocido sufrió un atentado armado tras negarse a entregar la suma exigida.
Esta constante amenaza ha llevado a que las carreteras y accesos a Cuautla sean percibidos como zonas de alto riesgo para los transportistas que trasladan la flor tradicional desde los campos vecinos.
Extorsiones encarecen la flor de Día de Muertos
Además del riesgo físico que corren los trabajadores, el problema de la inseguridad impacta directamente en la economía de las familias que compran flores para sus ofrendas. Los gastos extraordinarios provocados por la delincuencia se trasladan de forma inevitable al costo final.
Adrián advirtió que para calcular el precio final al consumidor no solo deben contemplar la gasolina, los insumos agrícolas y los costos de flete, sino también las cuotas ilegales que les exigen grupos delictivos para dejarlos transitar y vender en la vía pública.
Ante este panorama, la distribución en la zona oriente ha quedado limitada, mientras que la oferta de cempasúchil y terciopelo se ha concentrado en Cuernavaca y municipios vecinos donde los comerciantes consideran que existen mejores condiciones de seguridad para laborar.
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