Cuernavaca, la otrora “Ciudad de la Eterna Primavera”, sigue perdiendo su pulmón verde. Este sábado 25 de abril, vecinos de la calle Río Pánuco, casi esquina con Río Mayo, en la colonia Vista Hermosa, denunciaron la tala injustificada de árboles en plena vía pública.
Según reportes ciudadanos difundidos en redes sociales, se trata del tercer ejemplar derribado en la zona en poco tiempo, en un operativo realizado en fin de semana, aparentemente con permiso municipal, para evitar oposición vecinal.
Videos y fotografías circulan en X (antes Twitter) y Facebook, mostrando motosierras en acción y el derrumbe de troncos que proporcionaban sombra, oxígeno y refugio a la fauna urbana.
“¿Y el pulmón de la ciudad? Cada árbol que cae es un golpe a nuestra calidad de vida”, denunciaron habitantes locales, quienes exigen la inmediata detención de estas acciones.
La indignación crece ante la pérdida progresiva de áreas verdes en un punto crítico de la capital morelense, donde el calor urbano ya se siente con mayor intensidad y la vegetación escasea.
Esta no es una tala aislada: forma parte de un patrón sistemático de deforestación autorizada o tolerada por el Ayuntamiento de Cuernavaca, que antepone intereses económicos, inmobiliarios y privados al equilibrio ecológico.
El caso Santa Prisca: 77 árboles talados para “regalar” una calle a la iglesia mormona
Este nuevo episodio en Vista Hermosa remite directamente al escándalo de la calle Santa Prisca, en la colonia Reforma, ocurrido entre noviembre de 2025 y abril de 2026. El Cabildo, encabezado por el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, aprobó en sesión del 12 de noviembre de 2025 la tala de más de 50 árboles maduros (imágenes de Google Earth de 2023 mostraban densa cobertura arbórea que desapareció por completo) y la permuta de un tramo vial de Santa Prisca a la institución religiosa “Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” (conocida como iglesia mormona) para la supuesta construcción de un templo y un “parque público”. Solo un regidor de Morena, Gabriel Rivas Ríos, votó en contra.
La operación se presentó como “permuta”, pero especialistas en derecho municipal advirtieron irregularidades graves: ausencia de dictamen de desafectación de dominio público, falta de avalúos, estudios de impacto vial y ambiental, consulta vecinal y subasta pública, violando la Ley General de Bienes Nacionales, la Ley Estatal de Bienes de Morelos y el Reglamento Municipal de Bienes. La vía pública es inalienable e imprescriptible; no puede cederse directamente a particulares o instituciones religiosas sin procesos formales.
Gracias a la presión ciudadana —liderada por vecinos, el activista Jorge Meade y grupos como Guardianes de los Árboles—, el Cabildo revocó la permuta en abril de 2026 y la calle regresó al dominio público. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: 77 árboles maduros, de más de 50 años, fueron talados. Expertos arboristas como Juan Pablo Plata Martín, certificado internacionalmente, calificaron el impacto como irreversible. “Las funciones de un solo árbol maduro no se equiparan ni con cientos de jóvenes. Esto genera islas de calor, pérdida de biodiversidad y un golpe al paisaje de Cuernavaca”, declaró. La Fiscalía Ambiental no ha aplicado sanciones ni clausuras.
El secretario de Desarrollo Sustentable del Estado (SDS), Alán Dupré Ramírez, exhortó entonces a “reflexionar” sobre el modelo de crecimiento urbano: “No se puede aprobar desarrollo destruyendo el territorio”. Imágenes satelitales confirmaron la deforestación total en el predio entre Río Balsas y Calzada de los Estrada.
Patrón de ecocidios: Calzada de los Actores y más autorizaciones municipales
No es el único caso. En la Calzada de los Actores, una empresa habitacional (Habisa) reinició obras para nueve casas en abril de 2025, talando al menos 28 árboles sanos de décadas de antigüedad y hasta 20 metros de altura. La Secretaría de Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos municipal otorgó una nueva licencia ambiental el 7 de abril de 2025, autorizando además el trasplante de siete ejemplares más (con reposición simbólica si mueren). Vecinos perdieron amparos y acusan a las autoridades de facilitar el ecocidio por intereses privados.
Estos hechos revelan un abandono sistemático de la conciencia ambiental. El Ayuntamiento no solo tolera, sino que autoriza talas sin agotar alternativas (poda, trasplante, tratamientos fitosanitarios), priorizando proyectos inmobiliarios, religiosos o de “utilidad pública” que benefician a terceros. ¿Dónde quedan los estudios de impacto ambiental obligatorios? ¿Y la reposición con especies nativas?¿Qué leyes se violan?
Un marco legal ignorado por conveniencia económica
La tala injustificada contraviene directamente el Reglamento de Ecología y Protección al Ambiente del Municipio de Cuernavaca:
- Artículo 22: Prohíbe talar, podar severamente o retirar cualquier especie arbórea en centros de población, salvo excepciones estrictas. Queda vedado hacerlo para “visualizar fachadas” o sin justificación.
- Artículo 55: Solo permite tala si el árbol presenta daño irreversible, riesgo a infraestructura (sin alternativa viable), fitosanitario grave o necesidad de obra pública (con dictamen de Protección Civil). Debe sustituirse por ejemplar nativo y evaluarse saneamiento del sitio.
Además, la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) y la Ley del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente del Estado de Morelos exigen evaluación de impacto ambiental (MIA) para actividades que alteren ecosistemas urbanos. La NOM-059-SEMARNAT-2010 protege especies nativas. En enero de 2026, el propio SDS advirtió que la tala ilegal no está tipificada como delito grave en el Código Penal de Morelos, limitando sanciones y llamando a endurecer el marco legal.
El mensaje es claro: el Ayuntamiento prioriza lo económico —construcciones, donaciones a instituciones o favores— por encima de lo ambiental. Cuernavaca paga el precio: mayor calor, menos sombra, pérdida de servicios ecosistémicos (captación de CO₂, regulación hídrica, hábitat para aves y fauna) y deterioro de la calidad de vida.
Impacto real: De la “Eterna Primavera” a la isla de calor
Cada árbol maduro talado equivale a la pérdida de décadas de beneficios. Expertos advierten que reforestar con juveniles no compensa: un ejemplar adulto filtra contaminantes, reduce hasta 5-10°C la temperatura local y sostiene biodiversidad. En una ciudad que ya enfrenta cambio climático, estas talas aceleran el calentamiento urbano y erosionan el patrimonio natural que define a Morelos.Vecinos de Vista Hermosa y Reforma exigen: “Detengan la tala ya”. Organizaciones ciudadanas y la propia SDS estatal llaman a la reflexión colectiva.
¿Hasta cuándo toleraremos que el “desarrollo” se traduzca en ecocidio?
Cuernavaca merece más que promesas vacías. La ciudadanía ha demostrado su fuerza al rescatar Santa Prisca. Ahora, ante esta nueva denuncia en Río Mayo, urge movilización: exijan dictámenes públicos, sanciones y un verdadero plan de reforestación urbana. El pulmón de la ciudad se asfixia. La próxima tala podría ser la que colme la paciencia social.
