Ir al contenido principal

Verde Limón: Dejavú

José Limón

Sin que­rer tuve acceso al reporte del que­rido Hora­cio sobre la inves­ti­ga­ción que está haciendo con jóve­nes diag­nos­ti­ca­dos con alguno de los pade­ci­mien­tos que afec­tan el com­por­ta­miento y auto­con­trol o tras­tor­nos de la con­ducta. El 'doc' es una per­sona muy que­rida que conozco desde niño pues es amigo de mis papás.

Me ins­cribí al estu­dio por su invi­ta­ción, de hecho me dio chance por mi sin­cera curio­si­dad de aso­marme al mundo de la psi­co­lo­gía. Varias veces lo escu­ché pla­ti­car en la casa sobre ese pro­yecto que, dicho por él, más bien busca cons­truir una ruta para un estu­dio más com­pleto sobre los jóve­nes y su com­pren­sión de la rea­li­dad en tiem­pos satu­ra­dos de infor­ma­ción con­tra­dic­to­ria y peli­grosa.

Como buen cien­tí­fico, Hora­rio no da nada por sen­tado pero tiene alguna intui­cio­nes (ger­men de la teo­ría, diría él) sobre cier­tos aspec­tos del desa­rro­llo de los jove­nes, par­ti­cu­larme los refe­ren­tes a la acep­ta­ción y fun­cio­na­li­dad den­tro de la cada vez más enorme can­ti­dad de gru­pos y cate­go­rías socia­les que com­pi­ten sin pie­dad entre sí.

El 'doc' no sabe que vi el reporte de sus avan­ces, pero me llamó la aten­ción el remar­cado en una nota final en la que se mani­fiesta sor­pren­dido con el resul­tado de uno de los ejer­ci­cios hechos a los 25 volun­ta­rios que par­ti­ci­pa­mos, 12 muje­res y 13 hom­bres con ran­gos de edad entre 17 y 20 años (ori­gi­nal­mente serían 12 y 12 pero yo me colé y con mis 22 años soy el mayor). Sólo hubo dos requi­si­tos para ser acep­ta­dos: la auto­ri­za­ción de los padres, en el caso de los meno­res de edad, y tener el video del día de nues­tro naci­miento.

Aun­que el texto es vago pude per­ci­bir entre líneas que el 'doc' cree haber encon­trado la clave con la que defi­nirá las bases de su inves­ti­ga­ción final. 'El Punto de Con­tacto', escri­bió.

No soy experto pero creo que sí encon­tró algo que puede ser sig­ni­fi­ca­tivo para su estu­dio, pues desde que hice esa parte de la prueba he expe­ri­men­tado sen­sa­cio­nes extre­mas que pasan por la melan­co­lía y la angus­tia, ansie­dad y eufo­ria, paz y depre­sión que se alter­nan con momen­tos de duda y sen­tido de extra­vío (aun­que mis ami­gos me dicen que no es cierto, que todo es pura pose mía para lla­mar la aten­ción).

El ' doc' escribe para sí, pero en gene­ral fue muy pre­ciso en su reporte y gra­cias a eso ahora sé que varios de los par­ti­ci­pan­tes tie­nen sín­to­mas pare­ci­dos a los míos.

No sé si el siguiente nivel del estu­dio impli­que sesio­nes psi­co­ló­gi­cas con todos o sólo algu­nos, pero creo que si eso ocu­rre el ' doc' va a estar reba­sado con lo que va a escu­char. Lo digo por mí, aun­que sé que él se va a emo­cio­nar mucho.

En mi caso le con­taré de mis sue­ños, que son tan vívi­dos que me dejan con­fun­dido acerca de los lími­tes entre rea­li­dad y fan­ta­sía.

Ulti­ma­mente sueño que estoy viviendo den­tro de una flor muy her­mosa, un lirio púr­pura que me pro­tege y me canta amo­ro­sa­mente en susu­rros. Me sumerjo en una incons­cien­cia extá­tica que me llena de paz y me comu­nica con el alma de la flor; una sen­sa­ción inex­pli­ca­ble de diá­logo fluido e inter­cam­bio de cer­te­zas anti­guas, cono­ci­miento mile­na­rio que se ins­tala en todos los áto­mos de mi ser y lo hace vibrar pero que en un segundo se trans­forma per­ver­sa­mente en un horror claus­tro­fó­bico que me altera y me impulsa a salir, deses­pe­rado, entre pata­das y mano­ta­zos que rom­pen la flor y la hacen san­grar desde su tallo.

Cada una de mis célu­las expe­ri­menta el dolor de la flor como una sacu­dida eléc­trica espan­tosa que me arroja a un río de aguas amar­gas. A lo lejos, una voz que pro­viene del vér­tice donde con­flu­yen las aguas para con

ver­tirse en cas­cada, me llama con una ter­nura impreg­nada de dolor. No tengo elec­ción, pues la corriente me empuja hacia la cas­cada, pero me intriga el ori­gen de la voz. Cuando estoy a punto de caer veo en el vacío, como alu­ci­na­ción que se pro­yecta en el cielo, dos labios de mujer san­gran­tes y exte­nua­dos de tanto gri­tar mi nom­bre. Musi­tan una ple­ga­ria por mí ante la caída que se pre­senta abis­mal.

En la ribera de la cas­cada alcanzo a ver miles de pie­dras man­cha­das de san­gre junto a sen­ten­cias de lapi­da­ción escri­tas en un idioma extraño pero que entendí.

El tiempo se detiene y me hace ver mis muchos futu­ros de hongo ató­mico, larva mile­na­ria, árbol del edén, pie­dra de David, cuervo en el arca, sal de Sodoma y tri­tón trans­for­mado por las aguas del sábado de glo­ria y la con­dena furiosa de mis ances­tros.

Veo luces de colo­res her­mo­sos que se mue­ven como luciér­na­gas gigan­tes col­ma­das de vida. Alu­ci­na­ción de fos­feno que me mues­tra micro­mun­dos habi­ta­dos por las eras huma­nas, la simiente de los dio­ses, el racio­ci­nio del azar, la epo­peya de los héroes, el pecado de los ino­cen­tes, la san­ti­dad de los ani­ma­les, el algo­ritmo del odio, la vani­dad del holo­causto... la expre­sión de albe­drío de caos tiempo y caos dibu­jando el adn de la vida.

Caigo. El amor se per­cibe pode­roso en ese espasmo ver­ti­cal de agua que libera un rocío can­ta­rín, como un rezo por las almas que luchan con impronta de sal­món.

Pasa un tiempo en el que no com­prendo nada, todo es bruma y olvido. Me asumo parte del rocío y me eva­poro para ascen­der hasta donde ante­rior­mente escu­ché la voz amo­rosa que decía mi nom­bre, pero sólo alcanzo a ver los labios lace­ra­dos que se pier­den entre las bru­mas vapo­ro­sas de la cas­cada.

Me siento muy solo y per­dido.

Al bajar la mirada veo mi cuerpo des­nudo y dimi­nuto pos­trado sobre un manto de flo­res. Una mano de mujer me corta el lazo de plata que me une a la vida mien­tras sus labios me susu­rran al oído: te amo.

Me des­pierto pen­sando que he muerto mil veces y sigo con­fun­dido res­pecto al sen­tido de la rea­li­dad y la vida. Lloro horro­ri­zado.

A juz­gar por sus obser­va­cio­nes, y lo remar­cado en la nota, el ejer­ci­cio que el ' doc' con­si­dera el 'punto de con­tacto' para entrar a otras fases de la cons­cien­cia de su grupo de jóve­nes se derivó de la sesión donde cada uno vimos el video de nues­tro naci­miento.

Qué duro ha sido lidiar con eso. No es nada grato revi­vir epi­so­dios incrus­ta­dos en los lados más pri­mi­ti­vos de la con­cien­cia que irrum­pen sin per­miso y me asus­tan como si fuera un bebé. No me hallo. Me siento inde­fenso, como si mi vida se hubiera vaciado de toda tras­cen­den­cia.

Creo que el ' doc' se horro­ri­zará al aso­marse a la rea­li­dad de su estu­dio y com­pro­bar que la falta de mis­te­rios en la vida crea has­tío.

O se han ido tus ver­sos, Miguel Ángel, aun­que la noche es corta, ya se abrie­ron las ven­ta­nas. Ya espe­ra­mos la aurora para que flo­rez­can más pala­bras, las que tú has sem­brado, las que nave­gan en nues­tros diá­lo­gos, tu voz tejida con nues­tras voces. No se han ido tus ver­sos.

Ahora via­jas en las alas del silen­cio, sólo por corto tiempo. Mañana can­tará el gallo y los tri­nos se mece­rán entre los hui­za­ches y las ana­cahui­tas. Ahí lle­ga­rás trans­for­mado en coli­brí bus­cando las flo­res blan­cas que pre­fie­ren los poe­tas. No se han ido tus ver­sos, Miguel Ángel, ahora, hay un cielo azul y la noche traerá una luna exu­be­rante, ahora, leo dos com­po­si­cio­nes tuyas, el que ima­gi­naste y tú poema noc­turno y aquí estás, en esa ubi­cui­dad de las pala­bras, en esas ondas que el viento lleva y trae y en esos sen­ti­mien­tos que nos inte­gran.

No se han ido tus ver­sos, Miguel Ángel.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

José Limón