Verde Limón: Cementerio Sin Cruces

Verde Limón reflexiona sobre la realidad que enfrenta el pueblo cubano: carencias, abusos de poder, desvío de apoyos y una profunda sensación de abandono.
Verde Limón reflexiona sobre la realidad que enfrenta el pueblo cubano: carencias, abusos de poder, desvío de apoyos y una profunda sensación de abandono.

INDUSTRIA DE LOS DOLORES

Los dolo­res per­ma­nen­tes que sufri­mos los cuba­nos, son dolo­res infrahu­ma­nos que no tie­nen pre­ce­den­tes. Nos sen­ti­mos impo­ten­tes en una maz­mo­rra oscura, la mise­ria, la tor­tura y el nepo­tismo infer­nal, son el yugo cri­mi­nal tan pro­pios de dic­ta­du­ras.

Se roban las dona­cio­nes que lle­gan de otros paí­ses y los pobres infe­li­ces sopor­tando humi­lla­cio­nes. Cobran hasta los ciclo­nes para vivir de men­di­gos, estos son los ene­mi­gos que el pue­blo cubano tiene, des­viando lo que pro­viene de los paí­ses ami­gos.

Muy poco se puede hacer desde el pue­blo por sus medios, bajo ame­na­zas, ase­dios, y el abuso de poder. Es horri­ble y triste ver cómo Cuba es enga­ñada, nues­tra nación estan­cada en atmós­fera de lodo, por­que lo pro­me­ten todo pero a nadie le dan nada.

Anda el pobre can­ci­ller girando, gira que gira, como si con la men­tira el pue­blo fuera a comer. El mundo debe saber que Cuba está en un abismo, en el peor cata­clismo nues­tras tie­rras no bar­be­chan, y con des­caro le echan la culpa al impe­ria­lismo.

Pero ha de lle­gar el día que esta socie­dad des­pierte, sin el terror, sin la muerte el susto y la hipo­cre­sía,. Des­pués que la tira­nía se arras­tre des­ca­be­zada, vere­mos una albo­rada por nues­tro espa­cio cre­cer, como el nuevo ama­ne­cer sin la luz escla­vi­zada.

En qué amarga oscu­ri­dad nos obli­gan a vivir, o mejor dicho, a morir, con patria y sin liber­tad. Lo que fue la huma­ni­dad de otros cali­fi­ca­ti­vos, sólo que­dan los archi­vos de todo lo que no existe, agru­pa­dos en un triste cemen­te­rio de hom­bres vivos.

Para qué con­tar la his­to­ria de un campo santo sin cru­ces, mien­tras se apa­gan las luces híbri­das de la memo­ria. En nom­bre de la vic­to­ria de una bata­lla per­dida, Cuba es una madre herida sin glo­rias ni cru­ci­fi­jos, mirando como a sus hijos les arre­ba­tan la vida.

Vemos los días pasar por el puente de los años, llo­rando los desen­ga­ños de una tor­menta insu­lar. pero no basta llo­rar cuando la mise­ria es mucha, pues ade­más nadie escu­cha las penas y los lamen­tos, de tan­tos niños ham­brien­tos, por la esca­sez de chauc­cha.

Desde arriba el jefe mira a los que mue­ren abajo, ves­ti­dos con el andrajo vis­ce­ral de la men­tira. Si alguien pro­testa y cons­pira lo matan por disi­dente, sin embargo el pre­si­dente no ele­gido y puesto a dedo, más que el fan­tasma del miedo es el peor delin­cuente.

Se han bur­lado de Maceo, de Agea­monte y de Martí, por­que del mal que hay aquí le echan la culpa al blo­queo. Es el glo­bal coli­seo de las mani­pu­la­cio­nes, por­que humi­llando a millo­nes de seres que los deman­dan, de espal­das al pue­blo andan en limo­si­nas y avio­nes.

El ham­bre des­co­mu­nal nos endeuda, nos embarga, en una cié­naga amarga de pobreza nacio­nal. En el Comité Cen­tral abun­dan los tes­ta­fe­rros, pero algún día estos perros que ata­can a la nación, paga­rán en la pri­sión de los peo­res encie­rros.

Se han bur­lado del país enfer­mos por el poder, pero el mal ten­drá que ser arran­cado de raíz. Hablan de la cica­triz negra que dejó Batista, y peo­res que la lista de ver­du­gos cri­mi­na­les, son los bár­ba­ros cha­ca­les del infierno comu­nista.

Hit­ler se queda pequeño com­pa­rado con Raúl Cas­tro y la horrenda curul del espanto cari­beño. Han enve­ne­nado el sueño de un pue­blo que no des­pierta, y en la inmen­si­dad desierta de una patria sin futuro, se abre el hori­zonte escuro de una repú­blica muerta.

Pasan las noches ente­ras los enfer­mos sin dor­mir, con­de­na­dos a morir sin doc­to­res ni enfer­me­ras. de inver­sio­nes extran­je­ras nos hablan día tras día, pero aquí no hay garan­tía ni quien arries­gue millo­nes, por­que sobran los ladro­nes y falta la eco­no­mía.

Se ha podrido la con­cien­cia en las capas supe­rio­res y en las capas infe­rio­res se pro­paga la indi­gen­cia. El cri­men, la pre­po­ten­cia y el abuso de poder, es el dia­rio acon­te­cer de los derrum­bes socia­les en los sitios mar­gi­na­les sin poder­nos defen­der.

La corriente es un dilema letal para los cuba­nos, pero para los tira­nos no existe el menor pro­blema. Bajo una ame­naza extrema se nos acaba el camino, el obrero, el cam­pe­sino, ama de casa, estu­diante, todos somos reos ante un tri­bu­nal ase­sino.

Es infi­nito el relato de nues­tra cruel amar­gura, y encima un dic­ta­dura, pre­mio Nobel del mal trato. Desde mi verso com­bato al gení­zaro egoismo, la trai­ción y el van­da­lismo, que aplasta a una socie­dad, huér­fana de liber­tad mien­tras haya comu­nismo.

No ten­gas a mall lo que escribe el CAIMAN, es que oír desde lejos no es como morir cer­cano, esta muerte lenta es como un chiste de Can­tin­flas o como un párrafo de Mariano Azuela en Los de Abajo, o una prác­tica ecléc­tica de Los ban­di­dos de Rio Frío donde se apaga Relum­brón, uno de los per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos."

El Cai­mán Rasu­rado

INFANTICIDIO COMÚN

Hay un niño pri­sio­nero por el caso de Morón, ¿y por qué un niño en pri­sión a expen­sas del car­ce­lero?. El niño no es ban­do­lero, es un sím­bolo a su edad, y a base de la cruel­dad des­pia­dada lo detie­nen, por­que ni los niños tie­nen dere­cho a la liber­tad.

El incen­dio de Morón es otro Fuente Ove­juna, frente a los asalta cuna en nom­bre de la nación. Dis­fruta la repre­sión viendo al niño tras las rejas, hay can­da­dos y pare­jas de los Naxis repre­so­res, que abu­san de los meno­res y mul­ti­pli­can sus que­jas.

Esto es un cri­men rotundo, por­que un niño no cons­pira, y arma­dos de la men­tira están enga­ñando al mundo. Ese niñito es oriundo de una noble socie­dad, pero es tanta la mal­dad de un fis­cal usur­pa­dor, que dis­fru­tan el dolor que pro­duce la cruel­dad.

Pido a todas las nacio­nes, ruego a los hom­bres de honor, que denun­cien por favor estas negras repre­sio­nes. Que cesen ya las pri­sio­nes injus­tas y sin motivo, que se viren los archi­vos de tanto abuso, al revés, y Cuba tenga des­pués pode­res defi­ni­ti­vos.

Un menor encar­ce­lado y afec­tado de salud, no es más que la escla­vi­tud y el cul­pa­ble es el Estado. A tal punto hemos lle­gado que estar vivo es un sui­ci­dio, el abuso, el fra­tri­ci­dio, la ven­ganza y el terror, y todo con­tra un menor en la celda de un pre­si­dio.

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