Hace una semana, el primero de agosto de 2021, tuvo lugar en todo el País una consulta popular sobre si se les debería acusar mediante un juicio legal a los cinco expresidentes de las administraciones pasadas a la actual, presidida por el Jefe del Poder Ejecutivo de la Nación: Andrés Manuel López Obrador, sobre sus labores durante sus respectivas actuaciones frente a la presidencia durante las sexenios en que estuvieron al frente de la Nación mexicana representando al pueblo.
Este consistió en confundir una consulta popular con unas elecciones populares, en especial las municipales, las estatales, las diputaciones locales y federales. Aunque dicha consulta esté contemplada dentro de la ley, no así el porcentaje para que la misma se vuelva vinculante o sea una ley válida dentro de la Constitución Mexicana.
El INE trató de boicotear la consulta lo más que se pudo. En primera instancia se pidió un mayor presupuesto a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o a la dependencia encargada de para cubrir los gastos de una consulta similar a unas elecciones populares, como la colocación de casillas, la búsqueda de personal representantes del INE y de todos los partidos políticos, la preparación del personal de la sociedad en cada casilla, la contabilidad de las boletas y el resguardo de las mismas, como si se tratara de unas elecciones para dirigir el futuro de la Nación.
Al no encontrar el apoyo económico de la dependencia que ya le había dado un jugoso presupuesto para las elecciones intermedias, el INE, en lugar de colocar las miles de casillas por todo el País, decidió colocar una por cada Estado, o sea únicamente 32 casillas para expresar la opinión de cerca de 50 millones de opiniones de cada habitante, por lo que el ciudadano, viendo esa trampa, se ofreció como representante y colocar sus propias mesas y su personal, así como la papelería que fuese necesaria, por lo que el INE tuvo que recular y colocar más casillas para el pueblo y se pudiera emitir su deseo.
De esa manera se colocaron de 10 a 30 casillas por Estado, con personal ciudadano sin representación del INE y, lo más interesante es que escondieron las casillas y no dieron direcciones, hasta que el domingo se tuvo que ir por ejemplo en Cuernavaca se tuvo que ir a preguntar y se les envió a una escuela (Pestalozzi) que fue la que dio la información.
Con tal motivo nadie encontraba las famosas casillas y cuando se localizaron había tres o cuatro personas dando su opinión y el resto de los escritorios o mesas estaban vacías.
Creyeron que habían ganado la jugada, pero no se dieron cuenta que lo importante para el futuro de México es que de hoy en adelante se puede hacer consultas populares y todas serán vinculantes, es decir que tendrán valor legal en cualquier opinión del pueblo en un porcentaje mucho menor que el 40 por ciento de los votantes o sea que 40 millones de ciudadanos en las listas electorales del INE.
Fox y Calderón se alegraron y Salinas, Zedillo y Peña Nieto, hicieron no quisieron hacer ningún comentario.
PRENSA ESCRITA
Por otra parte, la ley dice que está prohibido hacer propaganda en radio y televisión, pero nunca menciona la Prensa Escrita; por tanto lo que esté publicado en cualquier otro medio que no sea la radio o la televisión, está perfectamente permitido.
De todas formas el IFE está tratando de multar a todos los que hemos escrito al respecto, en especial antes de que comenzara la veda, como si se tratara de una elección federal y el mero día de la consulta o sea el 1º. De agosto de la semana pasada, en que salimos a la consulta popular y perdimos toda la mañana tratando de encontrar donde emitir nuestra opinión al respecto. Fuimos al lugar donde estuvo la casilla de las antiguas elecciones y ahí no había nadie; nos fuimos a la Plaza de Armas en el centro y tampoco encontramos a nadie.
Preguntamos por todos lados hasta que un policía nos dijo que estaban en la escuela Pestalozzi, a donde llegamos y nos dijeron que de acuerdo con nuestra credencial de elector nos tocaba la Universidad La Salle, entramos y sólo había dos mesas con cuatro personas y un montón de boletas sin usar, además de tres personas escribiendo su opinión para meterlas en unas urnas; y nadie más.
Nos empezaron a llamar de todos lados preguntando dónde estaban las casillas, porque el INE, con tanta propaganda que se estuvo haciendo desde hace tres meses y medio, jamás dijo dónde nos podíamos enterar de nuestra casilla ya que no había publicado como lo hizo en los dos casos anteriores. Luego nos enteramos que en toda Cuernavaca sólo habían colocado dos casillas, una muy alejada de la otra y ni siquiera las de la Universidad La Salle sabían dónde quedaba la otra.
Nos enteramos que en Cuautla había una, pero que se habían tardado 4 horas para abrirla porque el INE tampoco a ellos les habían avisado dónde iban a estar las casillas que el personal iba a esperar a las personas indicadas. La gente se cansó de esperar y casi nadie volvió a ese lugar para sufragar.
Los jóvenes que esperaban a los electores nos platicaron lo emocionados que estaban porque esta era la primer consulta popular constitucional que se hacía en México, pero por falta de información y de casillas suficientes, los pocos que habían llegado se dieron cuenta que a las 2 de la tarde ya estábamos rayando las boletas. Antes del tiempo acordado nos dijeron que levantáramos las boletas, firmáramos el acta y a las cuatro de la tarde comenzáramos a empacar todo porque a las cinco nos iban a llevar con todo y se iba a terminar la consulta popular.
La poca gente que se presentó en la mayoría de las casillas estaba enojada porque la razón que puso el INE a hacer esa consulta no tuvo nada que ver con los cinco expresidentes a quien ni siquiera mencionaban en la leyenda al dorso de la boleta. Cuando se contó el número de visitantes se supo que el 90 por ciento de los que acudieron cruzaron la palabra SI, dándole un respaldo a que se le juzgaran a los cinco expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, según se había publicitado durante más de medio año en todos los medios de información, sin que hubiese reclamo alguno por parte de ellos.
Y para acabarla de amolar, al presidente Del Tribunal Electoral.
Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com
