-Prometiste que papá y tú nos iban a llevar a Acapulco para fin de año. Ya estamos a mitad de enero y ni siquiera quieren hablar de eso –le reclamó Paquita a su mamá.

Doña Clara trató de explicarle que se tenían que esperar un poco y fue interrumpida por los sollozos de la hija quien se fue a llorar a la recamara. La mamá entró y le suplicó que no llorara porque todo tenía una razón de ser. 

-La pandemia del coronavirus nos ha estado reteniendo en la casa y cada día se está poniendo más peligrosa –comenzó a explicarle don Joaquín su papá- acuérdate que cuando en noviembre vimos en la tele al Doctor Hugo Sánchez Gatell y nos mostró que Acapulco ya estaba en color amarillo y esperaba que se pusiera en verdel para irnos de vacaciones con toda tranquilidad a punto de llegar al verde y fue entonces que todos nos emocionamos y comenzamos a hacer planes para pasar el fin de año hasta el 6 de enero en que iban a llegar los Santos Reyes.

-Hasta tu papá hizo las reservaciones para los cuatro, porque íbamos a llevar a Itzela con nosotros ya que no se quiso quedar con tus abuelitos ni quiso dejar su laptop con quien se pone a platicar con sus amigas a través del internet-aclaró la señora Clarita-. Bueno, con decirte que tu padre hasta perdió lo que había dado por adelantado porque se le pasó el día en que tenía que cancelar las reservaciones. Ahora aunque quisiéramos ir, el puerto está en color rojo, al igual que casi toda la república.

Paquita hizo como que comprendió bien, pero preguntó con los hombros que para cuándo podían ir porque ella ya había presentado los resultados de sus pruebas y le habían dado muy buenas calificaciones, que era la condición para llevarse a todos de paseo.

“Por fortuna ninguno de los cuatro hemos contraído el virus del Civid-19 porque nos hemos cuidado al igual que a sus abuelitos que son los que más peligro corren por su edad; pero si ya estuvimos guardados durante todo el año, lo adecuado es que nos aguantemos un mes más porque las vacunas ya están llegando a México. Ya casi se recibieron un millón de ellas y de solo los laboratorios Pfízer de Estados Unidos, de la cual están mandando casi medio millón de vacunas a la semana. Ahora que llegue la rusa Sputnic V y los tres millones que va a mandar China de su vacuna CanSino, en cualquier momento nos va a tocar a nosotros la vacuna”, aclaró el papá.

-Yo estoy bien así, porque con las clases presenciales no puedes levantarte de tu pupitre a comerte un sándwich o a usar el celular porque te corren del salón. Además en la compu en caso de no saber, le pregunto a mi mamá y ella lo va a buscar al diccionario o en la misma computadora y así aprendemos las dos- apuntó Itzela.

-Sabían que Ramón Silva y su mujer Rosaura hicieron una pequeña reunión y de ahí salieron los dos tosiendo, con dolor de cabeza y casi sin poder respirar infectados por el virus. Les avisaron a todos y se fueron a hacer sus pruebas del Covid y de diez personas que fueron, tres de ellos quedaron contagiados. La verdad no quisimos saber quién llevó el virus a su casa, porque pudo haber sido alguien sano que sólo era portador- Comentó doña Clarita.

El padre habló con mucha seriedad y dijo: “¿Ahora entienden porque no permito que hagan reuniones en la casa ni que vayan por ahora a otra parte? Si quieren ver a sus amigos usen la computadora, el teléfono o sus celulares, donde se puede tener contacto visual como si estuvieran ahí. Lo que todos debemos hacer es tener un poco de paciencia y con calma seguir viviendo este nuevo tipo de rutina para que nos llegue la desesperación”.

“Tenemos que seguir usando el cubrebocas hasta para abrirle la puerta al de la comida que traen del restaurante, si se puede también con la careta para cuidarnos los ojos, los saludos no deben de ser con el puño ni con el codo, con ponerse una mano frente al corazón es suficiente y hasta más afectivo”. 

Doña Clarita añadió que es importante el acordarse de guardar una distancia de uno o dos metros de sus visitas y eso es más que suficiente; lavarse las manos a cada rato y si se puede, que cada quien tenga su propia toallita para secarse. “Acuérdense que esto es provisional porque la vacuna no va a tardar en llegar”. 

“Hay que tener en cuenta que el que use la laptop la debe de limpiar una vez que termine, con el mismo trapo con cloro que se usa para pasarlo por los muebles, colocar un tapete con cloro y una jerga, para entrar a la casa con los zapatos limpios y usar guantes cuando se esté limpiando, haciendo las camas, lavando los trastes y preparando la mesa para comer lo que acaban de traer del restaurante o lo que mamá cocinó para el desayuno”.

-Una cosa muy importante es no caer en la desesperación y tratar de cumplir con estas reglas que nos van a ser de mucha falta cuando la pandemia desaparezca, que hasta la vamos a extrañar cada vez que nos bañemos, que estemos frente al espejo sin tapabocas, que llegues al auto sin guantes para abrir la puerta y manejar. Uno va a sentir como cuando te sientas al volante en que automáticamente te pones el cinturón de seguridad.

Y ahora ni siquiera necesitas los guantes para manejar pero de todas maneras los usas y en la casa vas a tender tu propia cama y a limpiar la mesa de noche, el que tu laptop esté reluciente, que el foco fundido para cambiarlo por otro lo agarres con un trapo aunque esté apagado y frío, pero el haberte acostumbrado a esas medidas higiénicas te van a hacer recordar aquella pandemia que te enseñó una nueva forma de vivir. Que aunque ya las sabías, casi nunca te acostumbraste a ponerlas en práctica y ahora hasta te sientes incomodo si no las sigues.

-Entonces qué, ¿todavía quieres ir a Acapulco y pasarte 2 meses en el hospital y que traten  .como una enferma grave o prefieres guardar tu distancia, lavarte las manos, ir a cuidarte en la casa, seguir estudiando sin interrupción, no estar tensa todo el tiempo si vas a enfermarte o no, si te vamos a gritar porque no te comportas como es debido, si no desinfectas la fruta que te comes y tu mamá se enoja, tener a toda la familia estresada hasta que llegue la vacuna y luego se olvida eso, pero queda el resentimiento que nunca se borra aunque vayas con nosotros 25 veces a Acapulco.

-Tienes razón papá no voy a dar más molestias y me quedaré cuidándolos a ustedes, a mis abuelitos y a mi misma, acotó avergonzada.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com