En Morelos andamos viviendo tiempos donde el chisme político permea más que las noticias importantes. Sale una filtración, aparece una publicación sin sustento, se arma el borlote de Facebook, el TikTok conspiranoico, el ‘déjame te cuento Paty…’ de WhatsApp y pareciera que todo el Estado se cae a pedazos… hasta que llegan los datos duros y le arruinan la fiesta a más de uno.
Porque mientras algunos siguen instalados en la rumorología profesional, la realidad es que el tema importante hoy es la seguridad y los resultados que empiezan a verse. Ahí están las detenciones derivadas de la llamada Operación Enjambre, donde paso algo que durante años esperamos que ocurriera. Y ojo, esto no cayó del cielo ni fue producto de la casualidad: hubo trabajo de inteligencia, coordinación federal y estatal, y operativos que difícilmente se habrían visto hace algunos años.
Por eso llama la atención cómo ciertos ‘medios a medias’ prefieren dedicarle más tiempo al escándalo sin pruebas que a reconocer que, guste o no, la estrategia de seguridad sí empieza a reflejar números distintos. Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó la reducción de homicidios y dejó claro que no se trata de un ‘número frío’, sino del resultado de un trabajo sistemático y coordinado entre fuerzas federales, inteligencia, procuración de justicia y gobiernos estatales.
Y sí, falta muchísimo. Nadie en su sano juicio diría que Morelos ya vive en segurilandia. La violencia sigue siendo un reto enorme y todavía hay regiones donde la ciudadanía exige resultados más rápidos y contundentes. Pero también sería absurdo negar que hoy existe una coordinación institucional que antes simplemente no se veía. Ahí están las mesas de seguridad, la presencia federal y las acciones contra redes políticas ligadas a grupos criminales.
En ese contexto, los ataques contra la Gobernadora Margarita González Saravia entran en una dinámica curiosa: pareciera que para algunos es más rentable políticamente alimentar sospechas y escándalos que reconocer avances. Y no, reconocer avances no significa convertirse en porrista oficial del gobierno; significa tener tantita honestidad intelectual.
Porque al final del día, a la gente de a pie le importa más poder regresar tranquila a su casa que el chisme político de temporada. Lo demás genera likes y una percepción negativa que no abona en nada. La seguridad, en cambio, genera paz. Y esa sí debería ser la discusión principal.
No está de más decir que esto es a título personal.
Fuera de contexto: algo importante se mueve en Morelos en materia de seguridad y no parece ser más de lo mismo. Hay quienes todavía no dimensionan lo que viene.
6x6: Por fin este sábado es la Noche de los Grandes, lo más esperado de AAA en años. El plato fuerte es el máscara contra máscara entre el Grande Americano y el Original; una lucha de apuestas con una expectativa que no sentíamos desde que Psycho Clown retiró a Dr. Wagner Jr.
El trasfondo es muy curioso. El personaje nació en WWE, con Chad Gable portándolo como una parodia de la lucha mexicana, pero tras una lesión le pasaron la estafeta al alemán Ludwig Kaiser. Lo que nadie vio venir es que Kaiser se tomó el papel súper en serio: aprendió español, se clavó en nuestra cultura y se ganó a la gente, volviéndose un ídolo total.
Al final, el nuevo Grande es el favorito y el Original regresó como el villano invasor. Lo curioso es que, aunque ya todos conocemos sus rostros y trayectoria, la historia está tan bien armada que no importa. Con esta gran rivalidad, AAA por fin se siente grande otra vez.
¡Saludos!
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.