A título personal: La seguridad es prioridad

A título personal

Si algo domina hoy la conversación pública es la seguridad. Se escucha en la mesa familiar, en los negocios, en la calle y en cualquier reunión: la gente quiere vivir tranquila, caminar sin miedo y sentir certeza en su entorno. Es una exigencia legítima y una prioridad que ningún gobierno puede ignorar.

También es cierto que alrededor del tema muchos buscan sacar ventaja. Hay quienes aprovechan cualquier hecho para golpear políticamente, otros para posicionar aspiraciones personales y algunos más, incluso, para hacer negocio con el miedo ajeno. La seguridad no debería ser botín de nadie.

La realidad es mucho más compleja que un discurso fácil. Atender la inseguridad no depende de una sola persona, de una sola oficina o de una sola decisión. Requiere coordinación institucional, inteligencia, prevención, capacidad operativa y constancia. Pero también necesita participación social.

Porque la seguridad comienza desde casa: en la educación, en los valores, en la atención a los hijos, en el respeto a la ley y en la reconstrucción del tejido social. No vivimos en el mismo país de hace cuarenta años. Hoy hay más población, dinámicas sociales distintas, nuevos retos tecnológicos y una presión urbana mucho mayor. Todo eso impacta la convivencia y, por supuesto, las estadísticas.

Por eso, en ocasiones, hacer ajustes en las áreas encargadas no significa fracaso, sino responsabilidad. En temas sensibles, cambiar perfiles, reforzar estrategias o apretar tuercas puede ser una decisión necesaria para mejorar coordinación y resultados. Gobernar también implica corregir, evaluar y actuar a tiempo.

La ciudadanía exige resultados, y está en su derecho. Pero también vale la pena reconocer que resolver de fondo el problema requiere tiempo, seriedad y esfuerzo compartido. Menos politiquería, más corresponsabilidad. Menos ruido, más trabajo. Porque la paz no se construye desde la grilla, se construye entre todos.

No está de más decir que esto es a título personal. Fuera de contexto: Durante años, muchos hablaron de los pueblos indígenas y afromexicanos sólo cuando convenía políticamente, usándolos como bandera y no reconociéndolos como sujetos de derechos. Por eso cobra relevancia la reunión que encabezó la gobernadora Margarita González Saravia con consejeros indígenas y afromexicanos para impulsar su reconocimiento, preservar tradiciones y fortalecer sus derechos. Esa es la ruta correcta.

6x6: No fue espectacular pero WrestleMania tampoco fue el desastre que muchos esperábamos. El mexicanísimo Penta salió vivo de una guerra de escaleras y retuvo el campeonato Intercontinental. Ahí, Rey Mysterio volvió a demostrar que es un ‘tragaaños’ luciendo impecable a sus 51 primaveras.

Pero la bomba de la noche fue el retiro de Brock Lesnar tras perder con Oba Femi. Si es verdad y no es un clásico adiós ‘de a mentis’, se va el único tipo que fue capaz de dominar tanto la WWE como la UFC.

Es inevitable comparar el adiós del ‘Hombre hecho bestia’ con nuestros ídolos locales. Lesnar cuelga sus botines a los 48 años, mientras que acá Blue Panther, Atlantis, Pirata Morgan, entre muchos otros, siguen dándole a los costalazos ya bien entrados en zona de Pensión del Bienestar. Entre que los sueldos en México no permiten jubilaciones de oro como en EE. UU. y que nuestros luchadores son unos tercos que aman el ring más que a nada, queda claro que aquí nuestra lucha libre es una pasión para toda la vida. ¡Saludos!