En plena era de la información hay personajes que llegan a México creyendo que todavía están en el siglo XVI. Vienen, opinan de nuestra historia, regañan al gobierno, se toman la foto con los de la derecha y luego, cuando la cosa se les complica mediáticamente, salen diciendo que casi tuvieron que escapar del País. Y no, así no funciona la diplomacia ni el respeto básico entre naciones.
Lo de Isabel Díaz Ayuso dejó un sabor raro. No por el debate ideológico —porque en democracia siempre debe existir— sino por el tono. Una cosa es venir a intercambiar ideas y otra muy distinta utilizar a México como escenario de consumo político para alimentar agendas personales en España. Porque seamos honestos: difícilmente sus declaraciones estaban pensadas para los mexicanos; estaban dirigidas al electorado español.
Ahí radica el verdadero problema. México no puede convertirse en utilería política de nadie, menos de alguien que viene en calidad de invitada. Porque cuando uno pisa otro País, lo mínimo que debe traer en la maleta es prudencia y tantito criterio. No hace falta coincidir con el gobierno mexicano para entender que llamarlo ‘narcoestado’ o insinuar que aquí casi se vive una persecución política, es una irresponsabilidad enorme.
Además, hay algo profundamente cansino en seguir utilizando la discusión de la Conquista como gasolina política. México y España tienen una relación muchísimo más profunda y compleja que una pelea de hashtags o declaraciones incendiarias. Compartimos idioma, cultura, historia, inversión, turismo y hasta formas de entender la vida. Hay familias enteras construidas entre ambos países. Pretender reducir esa relación a una guerra ideológica de ocasión es bastante pobre.
Tampoco hay necesidad de caer en el otro extremo: convertir cualquier comentario español en un conflicto diplomático. México no necesita pleitos estériles con España. Necesita relaciones maduras, cooperación económica y respeto mutuo. Nada más y nada menos.
No está de más decir que esto es a título personal.
Fuera de contexto: El aumento al transporte público en Morelos era una decisión incómoda, pero también necesaria después de años de abandono y simulación. La diferencia es que ahora viene acompañada de algo que parecía imposible: modernización real de las unidades y transporte gratuito para adultos mayores, personas con discapacidad y estudiantes. El gobierno de Margarita González Saravia apostó por entrarle a un problema histórico con una visión más social que política. Falta camino, sí, pero por primera vez en mucho tiempo el tema del transporte parece tener rumbo.
6x6: La Noche de los Grandes es lo más esperado de AAA en años. El plato fuerte es el máscara contra máscara entre el Grande Americano y el Original; una lucha de apuestas con una expectativa que no sentíamos desde que Psycho Clown retiró a Dr. Wagner Jr.
El trasfondo es muy curioso. El personaje nació en WWE, con Chad Gable portándolo como una parodia de la lucha mexicana, pero tras una lesión le pasaron la estafeta al alemán Ludwig Kaiser. Lo que nadie vio venir es que Kaiser se tomó el papel súper en serio: aprendió español, se clavó en nuestra cultura y se ganó a la gente, volviéndose un ídolo total.
Al final, el nuevo Grande es el favorito y el Original regresó como el villano invasor. Lo curioso es que, aunque ya todos conocemos sus rostros y trayectoria, la historia está tan bien armada que no importa. Con esta gran rivalidad, AAA por fin se siente grande otra vez.
Mientras tanto, la Arena México se volvió tema de conversación internacional, aunque esta vez no por alguna lucha en específico, sino por la visita de BTS, el fenómeno mundial del K-pop.
Vaya que esto es un impulso para la Seria y Estable, porque cuando algo entra en la órbita de las ARMY el fandom de la banda el mundo entero lo sabe, al menos en redes sociales. Más aún luego de que uno de los miembros de BTS usara una chamarra personalizada de Místico.
El CMLL no solo está tomando buenas decisiones al programar, sino que también está maximizando sus alianzas y hasta a sus invitados de honor.
¡Saludos!
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