Cada año pasa lo mismo: llega el Paquete Económico y pareciera que Hacienda se empeña en hablarnos en idioma de contador. Billones por aquí, porcentajes por allá y uno termina diciendo: ‘Bueno, ¿y a mí en qué me afecta todo este relajo?’. Pues bastante, diría yo.
El Paquete Económico es, explicado sin tanto rollo, la propuesta de cuánto dinero espera recibir el Gobierno el próximo año, de dónde lo va a sacar y en qué pretende gastarlo. Es decir, ni más ni menos que ponerle números a las prioridades del país.
Este año hay un dato que vale la pena detenerse a entender: el Gobierno plantea obtener alrededor de 6.2 billones de pesos por impuestos, pero -ojo aquí- sin crear nuevos impuestos ni aumentar de manera general las tasas existentes. La apuesta es recaudar más haciendo que se pague lo que ya se debe pagar.
¿Y cómo piensan hacerlo? Es lo que se debe estar preguntando.
La propuesta busca fortalecer la fiscalización, combatir la evasión y cerrar algunos de los agujeros por donde se les escapa la lana al fisco. Eso incluye ponerle más lupa a las famosas factureras, revisar esquemas de deducciones y pérdidas fiscales y ampliar la base de contribuyentes. También se plantea reforzar el control sobre la venta de gasolina y diésel para combatir el llamado huachicol fiscal.
Dicho en español: no se trata de pedirle otra cooperación al que ya paga, sino de ir por el que lleva años brincándose la caja.
Aquí es donde se vuelve importante, porque con la lana de los impuestos se pagan hospitales, escuelas, seguridad, carreteras, programas sociales, ciencia, campo y toda esa larga lista de cosas que el Estado tiene que atender. Para 2027, el proyecto contempla recursos importantes para salud y educación, además de inversión en infraestructura.
Con esto, los detractores dirán: ‘el Gobierno quiere recaudar más’. Pues sí, claro que quiere recaudar más. Cualquier gobierno necesita ingresos para funcionar. La pregunta interesante es cómo los obtiene y, sobre todo, en qué los gasta.
La oposición, por supuesto, hará su chamba y seguramente intentará vender el paquete como si Hacienda hubiera llegado con la factura de la luz, el agua y hasta la cuenta de la comida. Y está bien que lo critique; para eso existe el Congreso. Habrá que revisar si las metas son alcanzables, si el dinero está bien distribuido y si realmente se logra cerrar la puerta a la evasión.
Pero también hay que aclarar, una cosa es crear nuevos impuestos y otra muy distinta cobrar mejor los que ya existen. Si una empresa o una persona cumple con sus obligaciones fiscales, no debería ser precisamente quien cargue con la fiesta de quienes encuentran la manera de no pagar.
Ahora vendrá la discusión en el Congreso y ahí seguramente habrá jaloneos, ajustes y más de algún agarrón político. Pero para entender el asunto sin marearnos con números, basta con quedarse con una idea: el Gobierno quiere tener más dinero disponible para las prioridades del pueblo, pero está apostando a conseguirlo principalmente cerrando fugas y combatiendo la evasión, no inventando nuevos impuestos.
No está de más decir que esto es a título personal.
Fuera de contexto: Ahora resulta que en un mapa ya nos hicieron parte de Estados Unidos, porque al parecer la geografía también se puede cambiar por ocurrencias.
Muy volado el asunto, pero entre la locura y el meme hay algo que sí va en serio: México es un país soberano y no colonia de nadie.
Cooperación, toda la que sea necesaria; pero de ahí a cambiar fronteras en un mapa, ¡pues tampoco se pasen de copas!
6x6: Vaya que septiembre ha estado movidito para nuestra lucha libre. Aquí en Morelos, lamentablemente tuvo que suspenderse la función programada en la Plaza de Toros de Zapata con talento de AAA debido a la intensa lluvia. Una pena, porque venía cartelera interesante con los nuevos Perros del Mal, La Parka, Mr. Iguana y compañía. Ojalá se pueda reprogramar, porque ganas de ver lucha no faltaban.
Y hablando de AAA, este fin de semana llega Triplemanía 34, con combates que pintan bastante bien: el Campeonato Crucero entre Fénix, Mini Vikingo, Jack Cartwheel y Nathan Frazer; la Reina de Reinas entre Lady Flamer y La Catalina; y el estelar entre Dominik Mysterio y el Grande Americano por el Megacampeonato. Pero hay un pequeño gran detalle: no habrá lucha de apuestas.
Es cierto que AAA con los Grandes Americanos nos regaló una de las mejores luchas de máscaras de los últimos años, pero en los eventos grandes de México ya casi es obligación tener, cuando menos, un choque de máscaras o cabelleras. Bien pudieron cerrar la rivalidad entre El Fiscal y Abismo Negro Jr., por ejemplo. Ahí había carnita para una apuesta de esas que ponen a sudar hasta al que está sentado en la última fila.
Por si fuera poco, también anda dando de qué hablar Pimpi, el luchador exótico que entró a La Granja VIP y que se está ganando al público contando parte de su historia de vida. Y ojo, que debajo del personaje hay un luchador bastante completo: el propio Pimpi ha contado que WWE ya lo tiene contemplado, así que veremos si de la granja brinca algún día al cuadrilátero más grande del mundo.
Y hablando de WWE, este lunes 14, desde México, Penta ‘El Cero Miedo’ enfrentará en su casa y con su gente a Roman Reigns, nada menos que por el Campeonato de Peso Completo WWE. La misión parece de esas que uno ve y dice: ‘está cañón…’. Pero esto es lucha libre, señores, y mientras exista una posibilidad, aunque sea chiquita, hay que preguntar: ¿y si sí?
¡Saludos!
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