Ir al contenido principal

La semana pasada andá­ba­mos pre­gun­tando dónde estaba el Coman­dante. Que si ya se le había aca­bado la gaso­lina, que si el tiempo por fin le había cobrado fac­tura, que si ya era momento de dejar de ven­der humo y col­gar los boti­nes. Pues bueno, Cris­tiano Ronaldo res­pon­dió como suele hacerlo: metiendo gol a una poten­cia como Kaza­jis­tán y callando bocas. A sus 41 años se con­vir­tió en el pri­mer fut­bo­lista en ano­tar en seis Copas del Mundo dis­tin­tas. Six. Six. Six (The num­ber of the beast). El por­tu­gués sigue haciendo his­to­ria ¡SIIIUUUU!

Por otro lado, Lio­nel Messi tam­poco quiso que­darse fuera de la con­ver­sa­ción. Entre polé­mi­cas, ayu­das, deba­tes, admi­ra­do­res y detrac­to­res, el argen­tino llegó a 18 goles mun­dia­lis­tas y se con­vir­tió en el máximo ano­ta­dor en la his­to­ria de la com­pe­ten­cia. La marca es impre­sio­nante, aun­que la neta ese récord viene con fecha de cadu­ci­dad por­qué Mbappé anda como trái­ler sin fre­nos y si no lo alcanza en este Mun­dial, seguro lo hará en 2030. Así es el fut­bol: los récords están para rom­perse.

Pero si hay que hablar de los ver­da­de­ros pro­ta­go­nis­tas de este Mun­dial, la rea­li­dad es que somos noso­tros los mexi­ca­nos.

Sí, ya sé que la Selec­ción cerró la fase de gru­pos con tres vic­to­rias (ojalá no me haya que­dado mal) por pri­mera vez en su his­to­ria mun­dia­lista y avanzó como líder de grupo. Está muy bonito, da orgu­llo y todo lo que Usted quiera. Pero lo ver­da­de­ra­mente espec­ta­cu­lar ha sido lo que está ocu­rriendo fuera de la can­cha.

Resulta que esta­mos fes­te­jando como si cada triunfo fuera el quinto par­tido. Des­pués de la vic­to­ria frente a Corea del Sur, que selló el pase a la siguiente ronda, la fiesta se puso tan buena que en la CDMX ter­mi­na­ron recu­rriendo a la ley seca. Por­que si algo carac­te­riza a este noble pue­blo es que siem­pre encuen­tra la manera de lle­var la cele­bra­ción un poquito más lejos de lo reco­men­da­ble. Y mien­tras tanto, miles de afi­cio­na­dos extran­je­ros están des­cu­briendo en carne pro­pia lo que sig­ni­fica vivir un Mun­dial en tie­rra mexi­cana. Han venido a ver fut­bol y ter­mi­na­ron encon­trando sere­na­tas, maria­chi, tacos, baile, gri­tos, abra­zos y unos que otros besos. Tan surrea­lista se ha puesto el ambiente que hasta el famoso Pato Mer­lín ter­minó apa­re­ciendo en la maña­nera. Sí, leyó usted bien. En pleno ejer­ci­cio de comu­ni­ca­ción guber­na­men­tal apa­re­ció uno de los per­so­na­jes más vira­les de la Copa. Y lejos de cau­sar escán­dalo, la escena ter­minó retra­tando per­fec­ta­mente el momento que vivi­mos: un Mun­dial donde la pelota rueda en los esta­dios, pero la ver­da­dera fiesta se juega en las calles dejando en claro que nadie orga­niza una fiesta fut­bo­lera como noso­tros. No está de más decir que esto es a título per­so­nal. Fuera de con­texto: Entre mar­chas, blo­queos y quie­nes apos­ta­ban por el caos, el Mun­dial tam­bién ha puesto a prueba al Gobierno de México. Hasta ahora, la pelota sigue rodando y el tor­neo avan­zando, demos­trando que este Gobierno ha sabido sor­tear más de un intento de deses­ta­bi­li­za­ción.

6x6: Via­je­mos dos déca­das al pasado: La Volpe era el téc­nico del Tri, Otro Rollo seguía al aire y, un vier­nes en la Arena México, el Hijo del Perro Aguayo ganó el tor­neo La Leyenda de Plata, cele­brado en honor a El Santo. Esa noche, frente al mis­mí­simo Hijo del Santo, rom­pió la placa con­me­mo­ra­tiva que le entre­ga­ron como ven­ce­dor y ase­guró que la única leyenda de la lucha libre mexi­cana era su padre, el Perro Aguayo. Aque­lla noche, el joven Perrito se con­sa­gró como un rudazo.

Un par de años des­pués, junto a Héc­tor Garza, Mr. Águila, Damián 666 y Hallo­ween, formó ofi­cial­mente a los Perros del Mal: una agru­pa­ción de rudos que, para­dó­ji­ca­mente, era vito­reada y admi­rada como pocas veces se ha visto. Sólo Mís­tico y La Parka goza­ban de mayor popu­la­ri­dad. Domi­na­ron pri­mero la Arena México y des­pués las empre­sas inde­pen­dien­tes y AAA. Por sus filas pasa­ron figu­ras como Psi­co­sis, Joe Líder, Texano Jr., Súper Crazy e incluso un joven Pen­ta­gón Jr., a quien ahora sólo lla­ma­mos Penta.

Tras el falle­ci­miento del Hijo del Perro en 2015, la agru­pa­ción intentó man­te­ner su rele­van­cia, aun­que sin mucho éxito... hasta la semana pasada, cuando una nueva ver­sión apa­re­ció en AAA para ata­car por sor­presa al Grande Ame­ri­cano. La nueva ali­nea­ción incluye a Daga, Berto, Ángel Garza, Bronco Nima y Kar­men Petro­vic. Hay que decir que esta for­ma­ción cuenta con el visto bueno de exin­te­gran­tes y de la fami­lia Aguayo.

Es un movi­miento inte­re­sante. El Hijo del Perro fue el alma de los Perros del Mal y, sin él, podría pare­cer que la agru­pa­ción no tiene razón de exis­tir. Sin embargo, el equipo crea­tivo de AAA (a cargo de Under­ta­ker) ya demos­tró que, con ideas sim­ples, bien eje­cu­ta­das y una his­to­ria bien cons­truida, el resul­tado puede ser fan­tás­tico. El aba­nico de posi­bi­li­da­des es amplio y, ade­más, sienta un pre­ce­dente para revi­vir otras fac­cio­nes icó­ni­cas como los Vipers o la Secta.

Veinte años des­pués, los Perros vuel­ven a ladrar; falta saber si vol­ve­rán a mor­der. ¡Salu­dos!

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

picture-24480-1656161786.jpg
Omar Arizmendi Hernández
Ver biografía