MÉRIDA.- "Inmediatamente me tragó la tierra" relató María O. M., una turista franco-mexicana que estuvo a punto de morir en un accidente en las Ruinas de Aké.
De acuerdo con el relato de la mujer, ella y su familia acudieron al lugar para dar un paseo por las ruinas. Sin embargo, por la hora a la que llegaron, a las cinco de la tarde, ya no había acceso, entonces decidieron recorrer el perímetro delimitado por unas vallas, hasta que llegaron a un punto en el que ya no había límite.
Los turistas siguieron caminando entre los árboles hasta que, de la nada, la tierra se vino abajo y se "tragó" a la mujer.
"Lo que me preocupa es que es un camino que se ve normal y firme. No se ve como una aguada ni nada, pero apenas empecé a caminar por ahí, inmediatamente me tragó la tierra", dijo.
Una de las personas que estaban con esta mujer relató que la turista quedó cubierta hasta los hombros por agua y lodo.
"En cuestión de segundos ella se encontraba sumergida en una especie de agua y lodo hasta los hombros gritándonos para prevenirnos”.
Luchó por salir
La misma María O. M. contó vía telefónica que trataba de apoyarse en algo sólido que la pudiera impulsar hacia afuera, pero no encontró nada.
"No sé cuánto tenga eso de profundidad, pero a mi alrededor no había nada firme", contó.
Sus familiares, como pudieron, la ayudaron a salir del hoyo y le salvaron la vida.
Sin aviso a las autoridades
Debido al susto que se llevaron y el "shock" en que se encontraban, los turistas decidieron retirarse del lugar sin dar aviso a las autoridades, pero le contaron lo que había pasado a una persona de nombre Jesús García que, dijo la entrevistada, vive a unos metros de donde ocurrieron los hechos, donde también están unas rieles.
El habitante de la zona les comentó que cerca de ahí había un cenote y fue donde la mujer se pudo quitar el lodo que le quedó.
"Nos llama mucho la atención que no había ningún letrero señalando el peligro de transitar por ese lugar. Por ser temporada de lluvias y vivir en la región, nosotros sabemos que esos sumideros o aguadas son un peligro real para cualquier persona que transite en las áreas selváticas de Yucatán. Lo que nunca nos imaginamos fue que ese camino que parecía firme y que se encontraba a escasos 4 o 5 metros de las vías del tren se tratara precisamente de un sumidero mortal”, se lee en el relato escrito de uno de los familiares de la mujer.
Dependencias no respondieron
María O. M. explicó que estuvieron tratando de llamar a los teléfonos del Ayuntamiento de Tixkokob, al INAH y otras dependencias encargadas de preservar estos lugares, pero jamás les respondieron, por lo que lamentaron la situación.
"Lo que queremos es que se dé a conocer para que las autoridades hagan algo, puede pasar algo peor, no sabemos si hay alguna persona muerta ahí, algún animal. Imagínate que se caiga un niño", concluyó la mujer entrevistada.
