Ir al contenido principal

Tercero Interesado: La política: Sin medio tiempo ni tiempo de compensación

TERCERO INTERESADO

Cada cua­tro años, el fut­bol logra algo que pocos fenó­me­nos socia­les con­si­guen: alte­rar ruti­nas y con­cen­trar la aten­ción de millo­nes de per­so­nas en una misma narra­tiva. El Mun­dial no es úni­ca­mente una com­pe­ten­cia depor­tiva; es tam­bién un acon­te­ci­miento cul­tu­ral capaz de ocu­par por­ta­das, domi­nar ten­den­cias digi­ta­les y con­ver­tirse en el prin­ci­pal tema de con­ver­sa­ción pública. Sin embargo, mien­tras los reflec­to­res apun­tan hacia los esta­dios, la vida polí­tica con­ti­núa: los gobier­nos siguen tomando deci­sio­nes, los con­gre­sos con­ti­núan legis­lando y los pro­ble­mas estruc­tu­ra­les per­ma­ne­cen ahí, espe­rando aten­ción más allá de los noventa minu­tos regla­men­ta­rios.

La coin­ci­den­cia entre el Mun­dial de 2026 y diver­sos temas de alta rele­van­cia nacio­nal ofrece una opor­tu­ni­dad para refle­xio­nar sobre la rela­ción entre entre­te­ni­miento, opi­nión pública y agenda polí­tica. No se trata de afir­mar que el fut­bol dis­traiga deli­be­ra­da­mente a la socie­dad; la rea­li­dad es más com­pleja. Lo que sí resulta evi­dente es que la capa­ci­dad de aten­ción de cual­quier socie­dad es limi­tada, y cuando un acon­te­ci­miento extraor­di­na­rio ocupa buena parte del espa­cio mediá­tico, otros asun­tos igual­mente tras­cen­den­tes pue­den reci­bir menos escru­ti­nio ciu­da­dano. Uno de ellos es el debate gene­rado por los cien­tos de millo­nes de pesos des­ti­na­dos a “for­ta­le­cer el sis­tema edu­ca­tivo” tras las nego­cia­cio­nes con la Coor­di­na­dora Nacio­nal de Tra­ba­ja­do­res de la Edu­ca­ción. Más allá de las posi­cio­nes encon­tra­das, la dis­cu­sión gira en torno a una cues­tión fun­da­men­tal para cual­quier demo­cra­cia: la trans­pa­ren­cia en la asig­na­ción de recur­sos públi­cos y los lími­tes de la nego­cia­ción polí­tica con acto­res capa­ces de ejer­cer pre­sión social. El tema tam­bién invo­lu­cra la cali­dad de las polí­ti­cas edu­ca­ti­vas, la ren­di­ción de cuen­tas y la capa­ci­dad ins­ti­tu­cio­nal para pro­ce­sar con­flic­tos mediante meca­nis­mos for­ma­les.

Al mismo tiempo, se acerca una nueva etapa de revi­sión del Tra­tado entre México, Esta­dos Uni­dos y Canadá (T-MEC). Aun­que se trata de un pro­ceso téc­nico para muchos ciu­da­da­nos, sus impli­ca­cio­nes son pro­fun­da­mente polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas. El desem­peño de las expor­ta­cio­nes, la lle­gada de inver­sio­nes vin­cu­la­das al nears­ho­ring, la com­pe­ti­ti­vi­dad regio­nal y miles de empleos depen­den, en buena medida, de la esta­bi­li­dad de este acuerdo. Mien­tras las selec­cio­nes dis­pu­tan par­ti­dos deci­si­vos, el país enfrenta defi­ni­cio­nes estra­té­gi­cas que podrían influir en su cre­ci­miento durante los pró­xi­mos años.

La dimen­sión par­ti­dista tam­poco per­ma­nece inmó­vil. Morena atra­viesa una etapa par­ti­cu­lar­mente rele­vante. Como ocu­rre con toda fuerza polí­tica que alcanza una posi­ción domi­nante, el desa­fío ya no con­siste úni­ca­mente en ganar elec­cio­nes, sino en admi­nis­trar el poder, pre­ser­var la cohe­sión interna y man­te­ner ali­nea­dos inte­re­ses que no siem­pre son coin­ci­den­tes. Las ten­sio­nes natu­ra­les entre lide­raz­gos, corrien­tes y alia­dos for­man parte de un pro­ceso que ten­drá con­se­cuen­cias para la gober­na­bi­li­dad y para la con­fi­gu­ra­ción de la com­pe­ten­cia polí­tica en 2027.

A ello se suman las dis­cu­sio­nes sobre prio­ri­da­des pre­su­pues­ta­les, gasto público y pro­gra­mas estra­té­gi­cos. En tiem­pos de res­tric­cio­nes finan­cie­ras, la asig­na­ción de recur­sos revela con cla­ri­dad las prio­ri­da­des de un gobierno y las ten­sio­nes entre las múl­ti­ples deman­das socia­les. Algo simi­lar ocu­rre en el ámbito legis­la­tivo. Las dis­cu­sio­nes rela­cio­na­das con dere­chos labo­ra­les, for­ta­le­ci­miento ins­ti­tu­cio­nal y refor­mas de alcance nacio­nal como la elec­to­ral con­ti­núan avan­zando, aun­que muchas veces lejos de la aten­ción que reci­ben epi­so­dios mediá­ti­cos de escasa tras­cen­den­cia pública.

La demo­cra­cia no fun­ciona úni­ca­mente durante las cam­pa­ñas elec­to­ra­les ni en los momen­tos de cri­sis; tam­bién se cons­truye en estos pro­ce­sos menos espec­ta­cu­la­res, donde se defi­nen reglas, dere­chos y res­pon­sa­bi­li­da­des que afec­tan la vida coti­diana de millo­nes de per­so­nas. El Mun­dial pasará. Las cele­bra­cio­nes, los resul­ta­dos y las emo­cio­nes que­da­rán en la memo­ria colec­tiva. Lo que per­ma­ne­cerá serán las deci­sio­nes públi­cas adop­ta­das durante este periodo. Des­pués de todo, los cam­peo­na­tos ter­mi­nan, pero las deci­sio­nes públi­cas per­ma­ne­cen. Los goles se cele­bran durante unos días; las con­se­cuen­cias de las deci­sio­nes polí­ti­cas se sien­ten durante años.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

TERCERO INTERESADO
Carlos Tercero
Ver biografía