Tercero Interesado: El desafío de sostener la transformación

TERCERO INTERESADO

La lle­gada al poder suele ser el momento de mayor cohe­sión para un movi­miento polí­tico; con­ser­varlo, en cam­bio, es la etapa donde apa­re­cen ten­sio­nes pro­fun­das. En ese umbral se sitúa Morena tras su reciente Con­greso Nacio­nal, en el que Ariadna Mon­tiel asu­mió la diri­gen­cia con un men­saje que sugiere algo más que con­ti­nui­dad: un ajuste interno para pre­ser­var la via­bi­li­dad y con­sis­ten­cia del pro­yecto en una fase más exi­gente, reco­no­ciendo espa­cios de opor­tu­ni­dad y en sin­to­nía con la línea mar­cada por la Pre­si­denta de México.

La diri­gen­cia de Mon­tiel ini­cia con for­ta­leza al enviar una señal clara: “desde ahora un aviso para quie­nes aspi­ren a ser coor­di­na­do­res de la defensa de la trans­for­ma­ción y quien quiera ser can­di­dato en 2027: deben tener una tra­yec­to­ria impe­ca­ble”. La frase no solo esta­blece un cri­te­rio ético; tam­bién reco­noce que el cre­ci­miento del par­tido y su posi­ción en el poder deman­dan mayor rigor en la selec­ción de per­fi­les, espe­cial­mente rumbo a un pro­ceso elec­to­ral que será deci­sivo para la con­ti­nui­dad del pro­yecto. Esta preo­cu­pa­ción se refuerza cuando señala que “nos corres­ponde garan­ti­zar que los repre­sen­tan­tes de nues­tro movi­miento sean muje­res y hom­bres con prin­ci­pios y valo­res hones­tos… por­que lo que está en juego es la auto­ri­dad moral y polí­tica que nos dio la legi­ti­mi­dad para lle­gar al poder”. En esa insis­ten­cia hay una lec­tura acer­tada del momento: la legi­ti­mi­dad no es un activo per­ma­nente, sino una con­di­ción que debe sos­te­nerse con con­gruen­cia y resul­ta­dos.

El matiz sobre los meca­nis­mos de selec­ción resulta igual­mente rele­vante. Al afir­mar que “las encues­tas no son para cali­fi­car la fama y la popu­la­ri­dad del poder”, intro­duce un cri­te­rio que busca equi­li­brar popu­la­ri­dad con inte­gri­dad. Más que una rup­tura con prác­ti­cas pre­vias, parece un intento por afi­nar­las en una etapa donde los incen­ti­vos del poder pue­den dis­tor­sio­nar los pro­ce­sos inter­nos.

El énfa­sis en la orga­ni­za­ción terri­to­rial —“por­que la orga­ni­za­ción… es la trans­for­ma­ción”— rea­firma una de las bases del movi­miento, pero tam­bién plan­tea la nece­si­dad de con­so­li­darla sin des­via­cio­nes. En esa lógica, la refe­ren­cia a su tra­yec­to­ria —“he tenido el enorme pri­vi­le­gio de tra­ba­jar en todo el País… para hacer lle­gar a casi 40 millo­nes de per­so­nas sus pro­gra­mas de bie­nes­tar”— no solo legi­tima su lide­razgo, sino que conecta la expe­rien­cia de gobierno con la vida interna del par­tido y reco­noce el valor de la cer­ca­nía con la gente.

Leído en con­junto, el men­saje se entiende como un punto de infle­xión. Los par­ti­dos que alcan­zan posi­cio­nes domi­nan­tes sue­len enfren­tar el riesgo de per­der rumbo; anti­ci­parlo y corre­girlo es, en sí mismo, una señal de madu­rez polí­tica. La his­to­ria reciente en México ofrece sufi­cien­tes ejem­plos de orga­ni­za­cio­nes que, al no hacerlo, ter­mi­na­ron por ero­sio­narse desde den­tro.

De ahí que la reno­va­ción plan­teada no parezca un recurso retó­rico, sino una apuesta por con­so­li­dar lo cons­truido. Morena enfrenta ahora el desa­fío de ins­ti­tu­cio­na­li­zarse sin diluirse, de ampliar su base sin per­der iden­ti­dad y de ejer­cer el poder sin des­co­nec­tarse de su ori­gen. En un entorno de escep­ti­cismo hacia la polí­tica y de alta exi­gen­cia ciu­da­dana, cual­quier incon­gruen­cia se ampli­fica; por ello, el lla­mado a for­ta­le­cer prin­ci­pios, pro­ce­sos y cer­ca­nía con la base social adquiere espe­cial rele­van­cia.

El pri­mer exa­men será cer­cano. Las elec­cio­nes de 2027 fun­cio­na­rán como un fil­tro ine­lu­di­ble para medir si este ajuste logra tra­du­cirse en cohe­sión interna y con­fianza pública. Si ese pro­pó­sito se sos­tiene, la lle­gada de Mon­tiel mar­cará un par­tea­guas sig­ni­fi­ca­tivo en la evo­lu­ción del movi­miento y en la con­so­li­da­ción del pro­yecto polí­tico. Antes de ello, la selec­ción de los mejo­res per­fi­les —muje­res y hom­bres con tra­yec­to­ria, expe­rien­cia y voca­ción de ser­vi­cio— será deter­mi­nante. Lle­gar al poder implica ejer­cer un man­dato popu­lar orien­tado al bene­fi­cio colec­tivo, no la oca­sión de ser­vir a inte­re­ses per­so­na­les o de grupo. Las carre­ras polí­ti­cas se cons­tru­yen y solo el paso del tiempo, el pres­ti­gio y los resul­ta­dos pue­den res­pal­dar la aspi­ra­ción legí­tima a los espa­cios de repre­sen­ta­ción.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.