Aquí vamos de nuevo, otra vez a hablar de una nueva reforma electoral, pero esta vez les prometo que el tema sí trae carnita. La propuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum va directo a dos nervios sensibles del sistema: los plurinominales y menos dinero a los partidos. Dicho en corto: el que quiera hueso, que sude la camiseta; y que la política deje de salir tan cara. ¿Y qué trae en concreto la dichosa reforma? Lo más relevante es la reducción, si no es que eliminación, de plurinominales en el Congreso, el ajuste en la fórmula de asignación para privilegiar el voto directo y un recorte al financiamiento público ordinario de los partidos políticos. La idea es simplificar el esquema de representación y abaratar el costo del sistema electoral, sin eliminar la competencia ni la diversidad política. Las famosas pluris nacieron con una intención noble: abrir espacios y garantizar representación de las minorías y nadie les quita ese mérito histórico, solo que el problema es que con los años se volvieron la puerta trasera perfecta para el pago de compromisos y que muchos llegaran al Congreso sin tocar una sola puerta ni pedir un solo voto. Reducirlas no significa borrar la pluralidad, significa ponerle más peso al voto directo. Que la curul no sea premio de lista, sino resultado de campaña. Luego está el tema del dinero. En un País donde las prioridades deben ser la seguridad, carreteras, agua, bienestar social , etc… explicar por qué los partidos reciben cantidades millonarias no es tarea fácil. El recorte al financiamiento público conecta con algo muy básico: la gente quiere gobiernos más eficientes y menos partidocracia . Si la ciudadanía se aprieta el cinturón, la clase política también debería hacerlo. Así de fácil. Claro, no todo es miel sobre hojuelas. Hay partidos que han sabido sobrevivir con gran habilidad estratégica, moviéndose según el momento político. Nada ilegal, pero sí bastante práctico. Para algunos de ellos, las reglas actuales han sido terreno fértil; cambiar el tablero no necesariamente les entusiasma y es aquí donde la narrativa se vuelve un volado legislativo: apoyar la narrativa de austeridad los legítima ante el Pueblo, pero a costa de los espacios de los que han vivido por años. Aun así, el fondo del asunto es potente y la clave será que la reforma cuide la representación de minorías y mantenga piso parejo en la competencia. No se trata de concentrar poder, sino de fortalecer la conexión entre ciudadanía y representante. En tiempos donde la política carga con fama de lejana y costosa, ajustar las reglas para que el voto pese más que las listas oportunistas y el presupuesto no sea un cheque en blanco suena a que vamos en la dirección correcta. Y si además obliga a las y los políticos a salir a la calle a ganarse la confianza, mejor todavía. Entendámoslo, la democracia se fortalece cuando se juega en territorio, no cuando se reparte en el escritorio. No está de más decir que esto es a título personal. Fuera de contexto: La captura y posterior eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes, el “Mencho”, no es obra de la casualidad ni concesión extranjera: es resultado del trabajo de inteligencia y operación de las fuerzas federales mexicanas. Que nadie se quiera colgar la medalla desde fuera. Esto responde a una estrategia de seguridad impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum que, paso a paso, empieza a mostrar resultados. La situación está bajo control; lo que no ayuda es la desinformación que busca sembrar paranoia donde hoy hay coordinación y firmeza. 6x6: El Consejo Mundial de Lucha Libre está enrachado. Ahora ya hay luchas de apuestas en un viernes cualquiera. Esta semana están en juego las melenas de Ángel de Oro y el ex-WWE John Morrison, que cada que pisa la Arena México cambia su apellido a Johnny Consejo. Los dos son atletas espectaculares y hay garantía de una buena lucha. Por otro lado, en la semiestelar regresa Claudio Castagnoli a exponer el campeonato máximo de la Seria y Estable, que le arrebató hace unos meses a Gran Guerrero. Lo interesante es que no será en un mano a mano, sino en un triangular frente a Akuma y Euforia. Una lucha titular en ese formato es muy, muy rara de ver en el CMLL. ¿Es esta una señal más de que el bastión de nuestra lucha libre se está agringando? Así lo ven los fanáticos conservadores, a quienes les han incomodado varios de los cambios que han acompañado esta nueva época dorada del Coloso de la Doctores. La mayor variedad de estipulaciones, las luchas a una sola caída y el ajuste de ciertas reglas tienen a algunos con el temor de que la empresa pierda su esencia. Pero, como dice Panteón Rococó: ‘En este mundo globalizado, las empresas viejas de lucha libre no tienen lugar’. O algo así. Y sí, el CMLL es la empresa en activo más antigua del mundo, pero sería imperdonable quedarse con prácticas arcaicas, sobre todo si quiere sobrevivir al capitalismo voraz y al exceso de contenidos actual. La nueva programación de las luchas funciona muy bien y los cambios han servido para evitar caos innecesarios. Esta actualización ligera está potenciando a la única empresa grande de lucha que parece existir en nuestro país en este momento. Porque para tomar malas decisiones hay otras compañías, pero de ello hablAAAremos después. ¡Saludos!

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