A título personal: Cita con la justicia

Omar Arizmendi Hernández
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Este 1 de junio, México vivirá una elección inédita y, la verdad, bastante trascendente. Por primera vez en nuestra historia, el pueblo podrá elegir directamente a integrantes del Poder Judicial. Y eso, aunque a algunos les parezca exagerado, es un cambio de fondo en la manera en que se entiende la justicia en nuestro País.

¿Y por qué importa? Porque durante años —décadas, en realidad— la justicia ha parecido cosa de unos cuantos, como si fuera un terreno exclusivo y privado. Hoy se nos da la chance de meter mano (con el voto, claro está) en la elección de quienes deciden sobre temas tan delicados como la legalidad misma. No es cualquier movida. Se trata de abrir la puerta a una justicia que huela más a ciudadanía y menos a privilegios.

Sí, hay quienes andan diciendo que esto puede ser riesgoso, que vamos a ‘politizar’ al Poder Judicial. Pero, francamente, también es un riesgo seguir igual. ¿Cuántas veces hemos escuchado de fallos que no se entienden, que parecen hechos a modo o que sólo benefician a los que más tienen? La elección directa no es una varita mágica, pero sí puede ayudar a que el Poder Judicial se sacuda el polvo y escuche un poco más al Pueblo.

Y por eso hay que ir a votar. No con la esperanza ingenua de que todo va a cambiar al día siguiente, pero sí con la convicción de que cada voto cuenta para mover el rumbo. Quedarse en casa, decir que ‘da igual’, sólo le conviene a quienes prefieren que nada cambie. Este 1 de junio, tomarse unos minutos para ir a las urnas es una forma sencilla —y poderosa— de decir que sí nos importa cómo se hace justicia en este País.

Así que, con calma, sin hacer drama, hay que agendar ese domingo. Es una cita importante, no con un político ni con una promesa hueca, sino con algo más profundo: la posibilidad de construir un México más justo, más abierto y más democrático. Votar, esta vez, no es sólo un derecho: es casi un deber.

No está de más decir que esto es a título personal.

¡Saludos!

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