Smallville (2001-2011) es, para muchos, la mejor serie de orígenes de superhéroes que se ha hecho jamás. Durante sus 10 temporadas y más de 200 episodios, seguimos a un Clark Kent adolescente en el pequeño pueblo de Smallville, Kansas, justo después de que una lluvia de meteoritos kryptonianos cambie su vida para siempre.
Lo que hace única a la serie es que no empieza con Clark ya siendo Superman: aquí lo vemos como un chico de 15 años que apenas está descubriendo sus poderes, que oculta su secreto a sus padres, que sufre por ser “diferente” y que se enamora perdidamente de Lana Lang.
Poco a poco, la serie va construyendo su leyenda: la amistad que se vuelve rivalidad con un Lex Luthor joven y carismático, la llegada de Lois Lane que le roba la pantalla, y un montón de “villanos de la semana” afectados por la kriptonita que funcionan como metáforas de los problemas adolescentes.
Tiene de todo: drama romántico intenso, acción bien coreografiada para la época, misterios que se van resolviendo temporada tras temporada, y un montón de guiños y cameos para los fans de DC (Green Arrow, Flash, Aquaman, Martian Manhunter… ¡hasta Batman y Wonder Woman tienen referencias!).
Y lo mejor para quienes nunca la pudieron ver: ¡las 10 temporadas completas están disponibles en Netflix ahora mismo! Perfecta para maratón de fin de semana o para verla por primera vez.
Si te gustan las historias de superhéroes con corazón, romance épico y esa sensación de estar viendo nacer a una leyenda… Smallville sigue siendo imbatible.
