Caracas, Venezuela.- La cifra de personas muertas tras los sismos ocurridos el miércoles anterior incrementó a 584 fallecidos, mientras que el número de heridos ya supera los 4 mil 300, en medio de un escenario marcado por la intermitencia en las comunicaciones oficiales y la parálisis de la infraestructura pública.
Corresponsales en la zona confirmaron que el balance económico y el total de desaparecidos sigue siendo un misterio debido al colapso de los canales gubernamentales. La falta de datos precisos mantiene en vilo a miles de familias dentro y fuera del país sudamericano.
Colapso de edificios y parálisis comercial
Las zonas de Chacao y San Bernardino concentran la mayor cantidad de edificaciones destruidas. La capital venezolana opera a la mitad de su capacidad regular, con severas restricciones en el comercio y actividades cotidianas.
Solo los giros esenciales como supermercados, farmacias y gasolineras permanecen abiertos al público. El resto de los comercios y oficinas administrativas suspendieron operaciones debido a los daños estructurales y el temor a réplicas.
Hospitales sin capacidad de respuesta
La falta de respuesta institucional adecuada es el reflejo de más de dos décadas de crisis humanitaria y económica que han mermado los servicios de salud pública. Actualmente, el Estado carece de un inventario real sobre el personal de rescate desplegado.
A la crisis hospitalaria se suman las restricciones de conectividad y los mecanismos de control informativo que limitan el flujo de datos. Reporteros locales enfrentan severas dificultades operativas para ingresar a las zonas de siniestro y centros de salud.
Ciudadanos toman el control del rescate
Ante la insuficiencia de los cuerpos de emergencia estatales, la sociedad civil organizada asumió las tareas de asistencia alimentaria y remoción manual de escombros. Grupos de ingenieros independientes acudieron con sus propias herramientas para buscar sobrevivientes.
Asimismo, la población civil implementó plataformas tecnológicas y aplicaciones móviles autogestionadas para registrar reportes de personas desaparecidas. Estos sistemas digitales buscan subsanar las deficiencias informativas del Estado y dar respuesta a familiares en el extranjero.