El obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, encabezó el Viacrucis en el que presentaron testimonios de personas víctimas de diferentes problemáticas.
El primer cuadro de la ciudad capital fue el escenario ayer, para realizar el recorrido de la Vía Dolorosa, formada por 14 estaciones que simbolizan los momentos clave de la Pasión de Cristo.
“Este Viernes Santo el Viacrucis se trató de un ejercicio espiritual, y estoy agradecido con Dios por la presencia de un buen número de católicos que han querido revivir una mínima parte de lo que el Señor sufrió, esto trae un beneficio espiritual a cada uno de aquellos que lo hemos hecho con ánimo y entusiasmo”, manifestó.
Las reflexiones que se realizaron en cada estación ponen en evidencia la realidad tan dramática que vive México; “que vive salpicando sangre y que es también un viacrucis en el país por la violencia, inseguridad, narcotráfico, por la corrupción seguimos viviendo el viacrucis que tanto nos preocupa”, expresó.
Monseñor Ramón Castro celebró la participación de los jóvenes; “eso me entusiasma y me hace agradecer a Dios porque pone en evidencia la nobleza de la juventud que es capaz de responder a las realidades de su propia vida”.
En punto de las 9:00 horas inició el Viacrucis saliendo de la Catedral de Cuernavaca por calle Hidalgo hacia la Av. Morelos, avanzando hasta calle Degollado, dio vuelta en Matamoros, para finalmente doblar en Hidalgo y regresar a la Catedral.
Durante el recorrido, decenas de familia acompañaron al obispo y participaron en las actividades. Algunas personas compartieron sus testimonios, los varones ayudaron a cargar la imagen de Jesús, y una cruz que pesaba 100 kilogramos, mientras que
Estoy agradecido con Dios por la presencia de un buen número de católicos que han querido revivir una mínima parte de lo que el Señor sufrió.”
Mons. Ramón Castro. Obispo de la Diócesis de Cuernavaca
las mujeres se turnaban para cargar la imagen de la Virgen de los Dolores.
Al término del recorrido, en la capilla abierta de la Catedral se llevó a cabo la lectura de las siete palabras y, al finalizar el obispo Ramón Castro dio la bendición a la feligresía.
