Atlacholoaya, Xochitepec.- Los aromas a mole rojo de pollo, guajolote y puerco, sumados al exquisito mole verde con tamales nejos, dieron vida al inicio de la quinta edición de la Feria del Mole y del Tamal. Esta celebración, que se ha consolidado como un referente gastronómico en el municipio de Xochitepec, abrió sus puertas para deleitar el paladar de los asistentes.
El evento comenzó con una carga cultural importante: el tradicional baile del guajolote, una representación festiva ligada a las bodas de la zona. Posteriormente, la inauguración formal se llevó a cabo en la Casa de Cultura, contando con la participación de Edith Zúñiga Madrigal, presidenta del Sistema DIF Municipal.
Cocina tradicional que preserva la identidad
Durante esta primera jornada, las cocineras tradicionales fueron las protagonistas, ofreciendo platillos preparados meticulosamente a la leña y servidos en cazuelas de barro. El acompañamiento obligado fueron las tortillas hechas a mano, un elemento que garantiza la autenticidad de la Feria del Mole y del Tamal.
La experiencia no se limitó a la comida; la celebración incluyó música, baile y canto, creando un ambiente familiar. Además, se instaló una exposición de artesanos locales, integrando las distintas disciplinas artísticas y gastronómicas que definen a la comunidad de Atlacholoaya.
Xochitepec, destino turístico en crecimiento
Los organizadores enfatizaron que este encuentro es parte de una estrategia integral. El objetivo es claro: posicionar a Xochitepec Pueblo Mágico como un destino turístico clave en Morelos, capaz de atraer tanto a los habitantes del estado como a turistas nacionales que buscan una experiencia cultural genuina.
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