Ruiz-Healy Times: Muchos lo advertimos; Calderón, Peña Nieto y AMLO lo ignoraron

Eduardo Ruiz-Healy
Opinión

El 18 de noviem­bre de 2010, en Her­mo­si­llo, pre­senté una con­fe­ren­cia titu­lada “La Gue­rra Fallida Con­tra la Delin­cuen­cia Orga­ni­zada”. Dije enton­ces que la prohi­bi­ción sin res­paldo social no suprime los mer­ca­dos ile­ga­les, sino que los crea; que la corrup­ción no es la excep­ción, sino el sis­tema; y que el cri­men orga­ni­zado ya había colo­ni­zado la polí­tica, la eco­no­mía, la cul­tura y la reli­gión de México. Con­cluí que el único camino era la des­pe­na­li­za­ción, como lo demos­tró Por­tu­gal al des­pe­na­li­zar el con­sumo y pose­sión para uso per­so­nal de todas las dro­gas en 2001 y ver caer sus tasas de sobre­do­sis y encar­ce­la­miento.

Hoy, dos noti­cias recien­tes con­fir­man que aquel diag­nós­tico era correcto.

Pri­mera. Rubén Rocha Moya, gober­na­dor de Sina­loa, es acu­sado por la Fis­ca­lía del Sur de Nueva York de pre­sun­tos vín­cu­los con el nar­co­trá­fico, en un caso que invo­lu­cra a un sena­dor y a ocho fun­cio­na­rios y exfun­cio­na­rios de su gobierno, todos more­nis­tas. En 2010 señalé que el narco había com­prado cerca del 30% del sis­tema judi­cial mexi­cano, que Juan Gar­cía Ábrego, fun­da­dor del Cár­tel del Golfo, pagaba men­sual­mente hasta un millón de dóla­res a jefes poli­cia­les. La nar­co­po­lí­tica no es nueva.

Segunda. En abril pasado, cua­tro agen­tes de la CIA par­ti­ci­pa­ron en un ope­ra­tivo con­tra un nar­co­la­bo­ra­to­rio en el muni­ci­pio de More­los, Chihuahua. Dos murie­ron en un acci­dente carre­tero. La inves­ti­ga­ción pos­te­rior reveló que el direc­tor de la Agen­cia Esta­tal de Inves­ti­ga­ción, Pedro Ose­guera Cer­van­tes, quien tam­bién murió en el acci­dente, la había auto­ri­zado en con­tra­ven­ción expresa de la Cons­ti­tu­ción, sin infor­mar a la FGR ni a nin­guna ins­tan­cia fede­ral. La FGR abrió una inves­ti­ga­ción por inva­sión de com­pe­ten­cias fede­ra­les y citó a decla­rar a civi­les y mili­ta­res, así como a la gober­na­dora panista Maru Rojas.

En 2010 dije que el Ejér­cito, la Marina y la SSP ope­ra­ban como “esta­dos den­tro del Estado”. Ahora en Chihuahua, la CIA actuó den­tro del Estado mexi­cano.

México cerró 2025 con alre­de­dor de 24,000 per­so­nas ase­si­na­das, cifra simi­lar a la de 2010 pero con una ten­den­cia acu­mu­lada devas­ta­dora: desde ese año se han regis­trado cerca de 465,000 homi­ci­dios. Desde que Cal­de­rón declaró la gue­rra al narco en diciem­bre de 2006, la cifra supera los 510,000. Hay más de 133,000 per­so­nas desa­pa­re­ci­das y alre­de­dor de 73,000 cadá­ve­res sin iden­ti­fi­car en las mor­gues del país.

En 2010 era cues­tión de tiempo que los cár­te­les acu­mu­la­ran sufi­ciente poder para pro­vo­car una catás­trofe his­tó­rica. Desde 1999 hasta hoy, más de 800,000 esta­dou­ni­den­ses han muerto por sobre­do­sis de opioi­des, lega­les e ile­ga­les. Desde 2013, los opioi­des sin­té­ti­cos ilí­ci­tos, prin­ci­pal­mente el fen­ta­nilo pro­du­cido o tra­fi­cado desde México, han sido res­pon­sa­bles de cerca del 70% de esas muer­tes anua­les. Esa cifra supera las 666,000 bajas en com­bate de todas las gue­rras de EEUU desde su fun­da­ción.

Como muchos adver­ti­mos desde hace déca­das, la prohi­bi­ción no des­truye el mer­cado: lo entrega al cri­men orga­ni­zado. El pri­mer paso sigue siendo la des­pe­na­li­za­ción. Cal­de­rón, Peña Nieto y López Obra­dor pre­fi­rie­ron igno­rarlo. Los tres son res­pon­sa­bles de la heren­cia mal­dita que reci­bió la pre­si­denta Clau­dia Shein­baum: los muer­tos, los desa­pa­re­ci­dos y el poder inmenso del cri­men orga­ni­zado. El costo lo paga­mos todos hoy, menos ellos.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.