Ruiz-Healy Times: Geografía de México a favor, leyes mexicanas en contra

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El pasado jue­ves, la firma glo­bal de con­sul­to­ría Kear­ney difun­dió su Índice de Con­fianza de Inver­sión Extran­jera Directa 2026 (FDICI), que señala que el capi­tal no se retrae sino que se reo­rienta hacia polos de inno­va­ción y eco­no­mías esta­bles en medio de la cre­ciente ten­sión geo­po­lí­tica. Esta­dos Uni­dos ocupa el pri­mer lugar por 14° año con­se­cu­tivo, aun­que con menor entu­siasmo entre los eje­cu­ti­vos encues­ta­dos. Asia con­cen­tra más paí­ses en el top 25 que nunca y, por pri­mera vez, los eje­cu­ti­vos colo­can las capa­ci­da­des tec­no­ló­gi­cas por encima del desem­peño macroe­co­nó­mico.

En el índice, México da un salto rele­vante: del lugar 25 al 19, y apa­rece en una posi­ción des­ta­cada junto a China, Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, Ara­bia Sau­dita y Bra­sil. Kear­ney atri­buye la mejora a la Ley Nacio­nal para la Eli­mi­na­ción de Trá­mi­tes Buro­crá­ti­cos, que entró en vigor el 17 de julio de 2025, y al papel cre­ciente del país como des­tino del nears­ho­ring.

La encuesta se rea­lizó en enero pasado, antes de que la gue­rra con Irán evi­den­ciara la vul­ne­ra­bi­li­dad de los paí­ses del Golfo Pér­sico. Pese a ello, el reporte ya adver­tía que el prin­ci­pal temor de los inver­sio­nis­tas eran un even­tual con­flicto en Medio Oriente y dis­rup­cio­nes en los mer­ca­dos de ener­gía. Aun así, otor­gaba una alta cali­fi­ca­ción a Emi­ra­tos y Ara­bia Sau­dita por su desem­peño eco­nó­mico y polí­tica indus­trial.

La gue­rra cam­bió el peso de esas varia­bles y demos­tró que la infraes­truc­tura del Golfo es parte de un esce­na­rio bélico. Eso obliga a incor­po­rar una prima de riesgo mayor y a redi­ri­gir inver­sio­nes hacia des­ti­nos con menor expo­si­ción.

Ahí es donde México puede ser un bene­fi­cia­rio cola­te­ral. Su cer­ca­nía al mayor mer­cado del mundo, menor riesgo bélico y capa­ci­dad para refor­zar su segu­ri­dad ener­gé­tica —inclui­dos los recien­tes anun­cios de la pre­si­denta Clau­dia Shein­baum sobre la explo­ta­ción de depó­si­tos de gas no con­ven­cio­nal— lo hacen más atrac­tivo frente a des­ti­nos cuya ren­ta­bi­li­dad depende de un Medio Oriente más incierto.

Ese poten­cial sólo se mate­ria­li­zará si México corrige incohe­ren­cias ins­ti­tu­cio­na­les que pesan tanto como la geo­gra­fía. Kear­ney señala que, tras la capa­ci­dad tec­no­ló­gica, los fac­to­res deci­si­vos son la efi­cien­cia regu­la­to­ria, la movi­li­dad de capi­ta­les y la for­ta­leza de los dere­chos del inver­sio­nista.

Pero esos dere­chos que­da­ron limi­ta­dos, tam­bién el jue­ves pasado al expe­dirse la Ley para el Fomento de la Inver­sión en Infraes­truc­tura Estra­té­gica para el Desa­rro­llo con Bie­nes­tar, cuyo fin es atraer inver­sión pri­vada a pro­yec­tos públi­cos sin gene­rar deuda. El pro­blema es que, en caso de con­tro­ver­sias, res­tringe el arbi­traje y obliga a los inver­sio­nis­tas a resol­ver­las ante tri­bu­na­les mexi­ca­nos, sabiendo que, si el gobierno incum­ple sus obli­ga­cio­nes, no habrá un árbi­tro inter­na­cio­nal que dirima la con­tro­ver­sia.

Los 507 altos eje­cu­ti­vos de las cor­po­ra­cio­nes líde­res a nivel mun­dial que encuestó Kear­ney no piden favo­res: piden cer­ti­dum­bre, pro­tec­ción de dere­chos y meca­nis­mos de reso­lu­ción de con­tro­ver­sias a la altura de un mundo volá­til. México tiene geo­gra­fía, inte­gra­ción regio­nal y un ascenso veri­fi­cado. Apro­ve­char eso depende de una deci­sión polí­tica: ali­near el marco jurí­dico con lo que el capi­tal glo­bal ya está dis­puesto a apor­tar.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.