Ruiz-Healy Times: Un CJNG fragmentado no es un cártel derrotado; Estados Unidos ya le puso nombre al sucesor de “El Mencho”

Eduardo Ruiz-Healy
Opinión

El Eco­no­mista publicó ayer una nota que señala que los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia esta­dou­ni­den­ses iden­ti­fi­ca­ron a Juan Car­los Valen­cia Gon­zá­lez, “El 03”, como el nuevo jefe máximo del Cár­tel Jalisco Nueva Gene­ra­ción (CJNG). El dato está en la actua­li­za­ción de junio de la Guía sobre Terro­rismo Inter­na­cio­nal del Natio­nal Coun­ter­te­rro­rism Cen­ter (NCTC), que anota que el CJNG tiene entre 15 mil y 20 mil miem­bros. El Men­cho murió el 22 de febrero de 2026, en un ope­ra­tivo tan vio­lento como san­griento en Tapalpa, Jalisco.

¿Quién es Valen­cia? Hijas­tro de El Men­cho. Su madre, Rosa­linda Gon­zá­lez Valen­cia, viuda de El Men­cho, enca­bezó Los Cui­nis, el brazo finan­ciero del cár­tel. La detu­vie­ron en 2018, luego otra vez en 2021, la sen­ten­cia­ron en diciem­bre de 2023 a cinco años de pri­sión y salió de la cár­cel en febrero de 2025 por buena con­ducta. Hoy, según InSight Crime, sigue activa como “La Jefa” den­tro del CJNG. InSight Crime señaló a Valen­cia como suce­sor lógico ape­nas dos días des­pués de la muerte de El Men­cho, aun­que con una adver­ten­cia: el tamaño del CJNG hace muy pro­ba­ble una lucha interna. The Wall Street Jour­nal llegó a la misma con­clu­sión en marzo.

Ahora bien, que EEUU reco­nozca a un líder no garan­tiza que los man­dos regio­na­les lo obe­dez­can. Una cosa es here­dar el ape­llido. Otra, muy dis­tinta, es con­tro­lar las pla­zas, admi­nis­trar el dinero e impo­ner dis­ci­plina. El Cár­tel de Sina­loa es la prueba. No desa­pa­re­ció cuando caye­ron sus jefes his­tó­ri­cos, se frac­turó. La gue­rra entre Cha­pi­tos y la Mayiza arrancó en sep­tiem­bre de 2024 y ya dejó más de mil muer­tos y miles de desa­pa­re­ci­dos.

Otros cár­te­les vivie­ron lo mismo. Deca­pi­tar una orga­ni­za­ción rara vez la mata. Casi siem­pre la mul­ti­plica en fac­cio­nes con rutas, pla­zas y leal­ta­des pro­pias. Eli­mi­nar al jefe no resuelve la vio­len­cia. La reparte.

¿De qué depende enton­ces el futuro del CJNG? De tres prue­bas que Valen­cia debe apro­bar: La obe­dien­cia interna de los man­dos regio­na­les, para empe­zar; el con­trol del dinero, terreno donde su vín­culo con Los Cui­nis le da ven­taja, aun­que esa ven­taja se diluye si otros jefes tie­nen ingre­sos pro­pios por extor­sión o hua­chi­col y; la capa­ci­dad de apli­car vio­len­cia selec­tiva para cas­ti­gar trai­cio­nes sin incen­diar toda la orga­ni­za­ción.

El Men­cho cons­truyó el CJNG a lo largo de más de una década de auto­ri­dad his­tó­rica y repu­ta­ción ope­ra­tiva, algo que no se hereda. Valen­cia se que­dará con la estruc­tura, no con la auto­ri­dad que la sos­te­nía. Fun­dar un cár­tel y admi­nis­trarlo son ejer­ci­cios de poder com­ple­ta­mente dis­tin­tos.

Lo más pro­ba­ble es que el CJNG no desa­pa­rezca o que Valen­cia lo con­trole por com­pleto sino que el cár­tel se frac­ture: que con­serve el nom­bre y buena parte de sus redes mien­tras se disuelve, poco a poco, en varias fac­cio­nes cada vez más autó­no­mas. El pro­pio NCTC ya men­ciona a dos lugar­te­nien­tes junto a Valen­cia, Julio Alberto Cas­ti­llo Rodrí­guez, “El Cho­rro”, yerno de El Men­cho, y Hugo Gon­zalo Men­doza Gay­tán, “El Sapo”. Eso ya dice algo: hasta EEUU anti­cipa un mando com­par­tido, no una jefa­tura sola. Y ese es exac­ta­mente el esce­na­rio que debe­ría qui­tarle el sueño al gobierno mexi­cano, por­que un cár­tel frag­men­tado no es, ni de lejos, un cár­tel derro­tado.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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