Cuernavaca.- El conflicto magisterial en el estado ha escalado a niveles alarmantes. Tras los violentos enfrentamientos registrados este jueves entre maestros sindicalizados y docentes disidentes, la diputada Ruth Rodríguez López rompió el silencio. La legisladora lanzó un enérgico llamado a la unidad del magisterio y exigió un respeto absoluto entre los diferentes grupos que hoy mantienen dividida a la comunidad educativa en la entidad.
La jornada de protesta contra la Ley del ISSSTE de 2007, que pretendía ser una movilización pacífica en defensa de los derechos laborales, terminó convertida en un campo de batalla campal en pleno corazón del estado. Los reclamos legítimos quedaron opacados por las agresiones físicas.
Violencia entre profesores enciende las alarmas en el Congreso
La legisladora, quien actualmente se desempeña como presidenta de la Comisión de Educación y Cultura del Congreso de Morelos, fue tajante al señalar que, si bien los trabajadores de la educación tienen el derecho constitucional de manifestarse y exigir mejores condiciones de retiro, las movilizaciones jamás deben cruzar la línea de la legalidad ni caer en actos vandálicos o agresiones físicas entre los mismos compañeros de profesión.
“Todos los maestros somos formadores de niñas, niños y adolescentes. Las formas violentas siempre las vamos a repudiar”, expresó con firmeza Rodríguez López.
La declaración de la diputada surge tras difundirse las imágenes donde se observan intensos empujones, insultos y el lanzamiento de botellas de agua entre los profesores pertenecientes al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el grupo de docentes disidentes que rechaza las negociaciones oficiales.
Caos vial y salones vacíos: El costo de la protesta magisterial
A pesar de reprobar los métodos utilizados por los manifestantes, la presidenta de la comisión reconoció que las demandas de los docentes respecto a la reforma al sistema de pensiones son legítimas. Sin embargo, afirmó que el diálogo inteligente debe prevalecer sobre los golpes para encontrar soluciones reales a las exigencias del sector.
El impacto de estas movilizaciones ya generó severas inconformidades entre los padres de familia y el sector empresarial de Morelos. Las constantes suspensiones de clases y los bloqueos viales han estrangulado la economía local y afectado directamente el desarrollo académico de los estudiantes.
Al respecto, la funcionaria consideró que no es correcto que los alumnos pierdan días de escuela por este conflicto político. Sentenció que cada grupo de docentes debe asumir la total responsabilidad de las acciones y afectaciones que decidan emprender en las calles. Finalmente, confió en que las mesas de negociación traigan paz al magisterio morelense.