Miacatlán, Morelos.–La historia de Leticia Gómez Rocha es un ejemplo de cómo la adversidad puede transformarse en una causa de vida. Lo que comenzó con una infancia marcada por la pérdida de sus padres se convirtió, años después, en una labor permanente de rescate, rehabilitación y protección de animales en situación de abandono.
A sus 42 años, la odontóloga morelense ha dedicado más de nueve años al rescate independiente de perros víctimas de maltrato, enfermedad o abandono. Desde el refugio Huellitas de Choco, que sostiene principalmente con recursos propios y apoyo de algunos donadores, brinda una segunda oportunidad a decenas de animales que difícilmente habrían sobrevivido en las calles.
Una infancia difícil que marcó su vocación
La vida de Leticia cambió radicalmente cuando tenía apenas cuatro años de edad. Tras quedar huérfana, creció en una casa hogar, experiencia que, lejos de convertirse en un obstáculo, fortaleció su sensibilidad hacia quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad.
"Cada rescate representa una forma de devolver el cariño y la protección que alguna vez recibí", comparte.
Actualmente, dedica gran parte de su tiempo al bienestar animal, una tarea que se ha convertido en su principal compromiso personal.
Jornadas que comienzan antes del amanecer
Su rutina inicia todos los días a las seis de la mañana. Antes de atender el refugio, recorre distintas zonas de Miacatlán para alimentar perros en situación de calle, comprando pollo y asaduras que distribuye entre los animales.
Posteriormente continúa con el cuidado de los perros que alberga en Huellitas de Choco, donde actualmente residen cerca de 80 animales, además de otros 15 que mantiene bajo resguardo en una pensión especializada.
La labor va más allá de proporcionar alimento. Muchos de los perros llegan con heridas, enfermedades, cuadros severos de desnutrición o secuelas de maltrato, por lo que requieren atención veterinaria, tratamientos médicos y procesos de rehabilitación emocional antes de estar en condiciones de ser adoptados.
Historias que cambian vidas
Entre los casos que más recuerda se encuentra el de "Miel", una perrita adoptada por una mujer que enfrentaba una lucha contra el cáncer.
Según relata Leticia, la relación que se formó entre ambas se convirtió en un apoyo mutuo que ayudó tanto a la mascota como a su nueva dueña a superar momentos difíciles.
Para la rescatista, historias como esa confirman que el rescate animal no solo transforma la vida de los perros, sino también la de las personas que les brindan un hogar.
"Yo quiero que tengan lo que nunca tuvieron: amor, una familia y alguien que los cuide."
Un refugio que enfrenta gastos permanentes
Mantener el refugio representa un desafío económico constante. Solo en alimento seco, los gastos semanales alcanzan aproximadamente los siete mil pesos, cifra a la que se suman vacunas, esterilizaciones, consultas veterinarias, medicamentos y cirugías.
A pesar de las dificultades, Leticia asegura que la solidaridad de algunas personas ha permitido que el proyecto continúe funcionando.
La ubicación del refugio, en el municipio de Miacatlán, también ha representado un reto para atraer apoyos y potenciales adoptantes. Sin embargo, afirma que seguirá trabajando con la convicción de que cada perro merece vivir con dignidad y encontrar una familia.
¿Cómo ayudar?
Quienes deseen apoyar la labor de Huellitas de Choco pueden realizar donativos a nombre de Leticia Gómez Rocha a través de la cuenta 5165 7604 3678 9407 de Banco Azteca.
Si deseas apoyar esta noble causa con alimento para perro, puedes llevar tus donaciones al centro de acopio ubicado en las instalaciones a partir del 3 de junio de 2026 de Diario de Morelos, José María Morelos 132, colonia Chipitlán, 62050 Cuernavaca, Morelos.
Cada aportación, por pequeña que parezca, representa alimento, atención médica o la posibilidad de rescatar una vida más. Para los perros que llegan al refugio, significa la oportunidad de dejar atrás el abandono y comenzar una nueva historia.