Medio Oriente.- La incertidumbre crece en torno al liderazgo de Irán luego de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmara que existen “fuertes indicios” de que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, habría muerto durante los recientes bombardeos conjuntos realizados por Israel y Estados Unidos.
De acuerdo con declaraciones oficiales israelíes, el complejo donde presuntamente se resguardaba Jamenei fue uno de los objetivos estratégicos alcanzados en la ofensiva militar. Incluso, una fuente bajo condición de anonimato señaló que el cadáver habría sido localizado entre los escombros; sin embargo, hasta el momento Irán no ha confirmado la muerte del líder supremo y acusa a Israel de llevar a cabo una “guerra psicológica” para desestabilizar al país.
La ofensiva —que incluyó ataques a instalaciones militares y puntos estratégicos vinculados al programa nuclear iraní— desató una rápida respuesta de Teherán. La Guardia Revolucionaria lanzó misiles y drones contra territorio israelí y contra bases militares estadounidenses ubicadas en Bahréin, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Según reportes de la Media Luna Roja iraní, los bombardeos habrían impactado en al menos 24 provincias, dejando más de 200 personas muertas y cientos de heridos, aunque las cifras no han podido ser verificadas de manera independiente.
El conflicto ocurre en medio de tensiones acumuladas desde 2025 por el avance del programa nuclear iraní, señalado por Washington y Tel Aviv como una amenaza directa. Mientras tanto, organismos internacionales han llamado a la contención ante el riesgo de que la escalada derive en una guerra regional de mayores dimensiones.
La situación permanece en desarrollo, especialmente ante la falta de confirmación oficial sobre el estado del líder supremo iraní, figura clave del sistema político establecido tras la Revolución Islámica de 1979.
