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¿Recuerdas cuando ponían una televisión en el salón para ver a México? Así se vivía el Mundial antes de los celulares y el streaming.

Deportes

De las pesadas televisiones de caja al streaming en el celular: Así cambió la fiebre mundialista en los hogares y aulas del estado.

La evolución digital del futbol.
La evolución digital del futbol.

La forma en que los ciudadanos de Morelos viven y consumen la Copa del Mundo ha experimentado una metamorfosis radical en los últimos 24 años. La transición del formato analógico al entorno digital no solo transformó las pantallas, sino también las dinámicas sociales, la economía familiar y el comportamiento en las aulas de Cuernavaca, Jiutepec, Cuautla y el resto de los municipios del estado.

Aquellas históricas e imborrables madrugadas del Mundial Corea-Japón 2002 quedaron grabadas en la memoria colectiva de los morelenses. Debido a la abismal diferencia de horario con el continente asiático, los partidos clave de la Selección Mexicana se transmitían en vivo a las 4:00, 5:00 o 6:00 de la mañana.

Para la sociedad de la época, aquello implicaba un ritual comunitario: las familias enteras se despertaban de madrugada en pijama, ponían a hervir el café de olla y abrían las panaderías locales antes de tiempo para acompañar los encuentros frente al único televisor de la casa.

El fin del monopolio de la señal abierta y el impacto al bolsillo

A principios de la década de los 2000, la televisión abierta era la reina absoluta e indiscutible del entretenimiento en México. Millones de aficionados de la zona metropolitana de Morelos dependían estrictamente de las señales de Televisa y TV Azteca, o bien de los primeros paquetes de televisión por cable para quienes gozaban de mayores recursos.

No existía el concepto de "ver el partido bajo demanda". Si por cuestiones de trabajo o transporte te perdías una jugada, estabas condenado a esperar el noticiero deportivo nocturno de Jacobo Zabludovsky o los resúmenes de José Ramón Fernández y Enrique Bermúdez. La inmediatez estaba en la radio comercial, que acompañaba a los taxistas y choferes de las rutas en el estado.

Hoy, en pleno Mundial 2026, el ecosistema está completamente fragmentado y privatizado. La era digital trajo consigo la comodidad de la portabilidad, pero a un costo elevado. El aficionado actual ya no depende de un horario fijo ni de estar en su sala; puede seguir los partidos desde su smartphone, tablet, computadora o Smart TV mientras viaja en la Ruta 2, camina por el Zócalo de Cuernavaca o se encuentra en su cubículo de oficina.

Sin embargo, para gozar de esta cobertura total en 2026, el bolsillo de las familias morelenses debe absorber el pago de internet residencial de alta velocidad, planes de datos móviles y suscripciones a múltiples plataformas de streaming que se disputan los derechos de transmisión.

Cuando las escuelas de Morelos detenían el tiempo por el Tri

Uno de los fenómenos más entrañables de esta evolución ocurrió en el sector educativo de la entidad. Durante los Mundiales de 2002 y Alemania 2006, los partidos de la Selección Mexicana poseían el estatus de un acontecimiento de Estado. En los planteles de educación básica y media superior de Morelos, era una tradición arraigada que los directores y maestros permitieran el ingreso de pesadas televisiones de cinescopio (las famosas televisiones de caja).

A falta de soportes especiales, los aparatos se colocaban sobre el escritorio del profesor o en una esquina del aula. Las clases se suspendían de facto, se modificaban los horarios de entrada y los pasillos de las escuelas se convertían en una marea verde, blanca y roja con alumnos vistiendo la playera nacional y portando las caras pintadas.

En las escuelas de las comunidades de los Altos de Morelos, donde la señal aérea de televisión era deficiente o nula, el radio de transistores del director se convertía en el centro del universo: el grito de un gol de México nacía en la oficina principal y se esparcía como pólvora por todo el plantel a través de los gritos de los docentes.

Del televisor en el salón al celular en la mano: el Mundial pasó de ser una experiencia colectiva a una vivencia digital e individual.

Hacia este Mundial 2026, esa mística de fiesta colectiva escolar se ha diluido en favor de la tecnología individualizada. Con la llegada de las redes sociales en tiempo real, los goles y las jugadas polémicas se convierten en memes y clips de video segundos después de ocurrir en la cancha.

El estudiante de hoy ya no necesita congregarse con su grupo frente a una pantalla común; consume el Mundial de forma personalizada a través de su propia pantalla, revisando estadísticas interactivas en una segunda aplicación mientras simula poner atención a la clase. Si bien la democratización de la información y la calidad de la imagen en 2026 alcanzan niveles históricos e impensables para el inicio de siglo, sociólogos locales advierten que la pérdida de estos rituales colectivos ha transformado la pasión futbolística de un festejo de identidad comunitaria a una experiencia de consumo solitario.

 

 

Sobre el autor

Perla Ramírez

Licenciada en Ciencias de la Comunicación

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