Cuernavaca.- La urbanización desmedida de la selva baja caducifolia, sin los permisos correspondientes ni el aval ambiental, ha encendido las alarmas entre los defensores del ecosistema local.
La organización "Guardianes de los Árboles" manifestó su rotundo rechazo a un proyecto inmobiliario que pretende asentarse en un predio clave para la recarga de agua, el cual funciona como una cisterna natural para la capital morelense.
El terreno en disputa abarca casi cinco hectáreas y se localiza en una zona estratégica, justo a un costado de las instalaciones de la FGR y el Paso Exprés. Según los biólogos, esta área posee una alta permeabilidad.
Riesgo inminente para el acuífero
Los expertos alertaron que cubrir este suelo con concreto impediría por completo la filtración de agua de lluvia. Esta situación comprometería gravemente la recarga del acuífero, agravando el ya crítico estrés hídrico que padecen los ciudadanos.
Además, el sitio representa uno de los últimos reductos de selva baja caducifolia dentro de la mancha urbana. El espacio alberga cientos de árboles nativos cuya pérdida, aseguran, sería un daño ambiental irreversible.
El crecimiento urbano desordenado en esta zona no solo afecta el subsuelo. Estudios realizados por el CRIM de la UNAM han documentado un incremento alarmante en la temperatura local debido a la expansión de planchas de asfalto.
Calor extremo y caos vial
Un nuevo desarrollo inmobiliario en este punto intensificaría las llamadas "islas de calor", haciendo que el clima de la ciudad sea cada vez más sofocante para los vecinos y trabajadores de la zona.
Por si fuera poco, el impacto llegaría a la movilidad. El proyecto se ubica en un sector ya saturado por la cercanía con centros comerciales y servicios, por lo que el tráfico en el Paso Exprés se volvería insostenible.
Finalmente, el grupo ambientalista destacó que el predio es refugio de fauna local como tlacuaches, ardillas y aves migratorias. Reiteraron que no se oponen al desarrollo, siempre que este sea legal y sustentable.