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La historia cuenta que, en México durante la Colonia, entre 1521 y 1810, nacen quienes realizaban tareas del hogar, en aquellos días su trabajo se recompensaba con comida y un lugar para vivir que no era forzosamente digno y podría ser incluso un establo. 

Hoy se reconoce, por el INEGI, al trabajador doméstico como: Persona que presta los servicios de aseo, asistencia y los relacionados con el hogar de una persona o familia a cambio de una remuneración. El INEGI, para el año 2022, refiere 2.5 millones de personas con más de 15 años como trabajadoras del hogar y en el Instituto Mexicano del Seguro Social a nivel nacional hay inscritas menos de 62 mil trabajadoras y trabajadores del hogar.

Dicho esto, es necesario algunas definiciones claras, por lo que puntualizamos: El trabajo doméstico consiste en actividades que se realizan dentro de los hogares y son necesarias para el bienestar de sus miembros. Contribuye a la reproducción social y al mantenimiento de la fuerza de trabajo y es por tanto un ámbito clave para la marcha de la sociedad y las economías nacionales.

Con base en el artículo 331 de la Ley Federal del Trabajo, una persona trabajadora del hogar es aquella que de manera remunerada realice actividades de cuidados, aseo, asistencia o cualquier otra actividad inherente al hogar en el marco de una relación laboral, que no importe para la persona empleadora beneficio económico directo, conforme a las horas diarias o jornadas semanales establecidas en la ley, en cualquiera de las modalidades (Personas trabajadoras del hogar que trabajen para una persona empleadora y residan en el domicilio donde realice sus actividades,

Personas trabajadoras del hogar que trabajen para una persona empleadora y que no residan en el domicilio donde realice sus actividades, Personas trabajadoras del hogar que trabajen para diferentes personas empleadoras y que no residan en el domicilio de ninguna de ellas).

Existe una historia con brechas de desigualdad, el trabajo del hogar es realizado por un sector vulnerable y con una historia de vulneración de derechos en este país, esto conlleva varias aristas; sin embargo, el Instituto Mexicano del Seguro Social se ha esforzado en fortalecer y ejercer las acciones para implementar un régimen especial y así dar respuesta en garantizar el acceso a la Seguridad Social y se afilien en estado de igualdad de condiciones que a otros trabajadores, incluyendo aportar al fondo de vivienda.

Parece a veces complicado, pero no lo es:

El pago se efectúa por cada empleador de acuerdo con el salario diario y los días trabajados de cada persona trabajadora del hogar.

El aseguramiento se podrá realizar por día, mes, bimestre, semestre o año.

El IMSS extiende el beneficio del aseguramiento por mes completo, siempre y cuando se entere al menos el monto de las cuotas obrero-patronales equivalentes al valor del salario base de cotización mínimo integrado mensual de la Ciudad de México.

La inscripción al Infonavit se realiza de forma simultánea con el registro en el IMSS y las aportaciones se pagan en el mismo formato de pago.

Cuando una tragedia o una enfermedad terminal sucede, son lamentables los desenlaces de personas del hogar que sirven en desigualdad de cualquier trabajador. Se vuelve complejo, caro y devastador, una enfermedad crónico-degenerativa, la pérdida de la vivienda para una persona sin seguridad social y como sociedad es necesario pugnar por el estado de derecho y mejora continua. 

Se podría dentro de las aristas de esta historia incluso hablar de justicia social, lo cierto es que forman parte la familia y son elemento fundamental de estabilidad y desarrollo de la sociedad.  Lo que se busca es seguridad social, tranquilidad tanto del empleador como de la empleada o empleado.

A título personal, siempre he dicho que Morelos es un estado de cultura y vegetación, con gente amable, en pro de la mejora, abierta a la reflexión con la convergencia de varias poblaciones y pluralidad cultural, lo que lo hace un estado de adaptación constante con apertura a la civilidad. Hoy invito a una reflexión social de madurez, no se trata solo de una deuda de historia, se trata asumir la responsabilidad como sociedad y contribuir a la igualdad y justicia.

Aprovecho el espacio para felicitar el incremento de los patrones de Morelos en el rubro y para invitar a la población a sumarse con la afiliación de trabajadoras y trabajadores del hogar, para tener un Morelos más responsable y justo.

Por la Dra. Angélica Mariel Martínez López,
Titular del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada Estatal Morelos .

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Redacción DDM
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