El lunes pasado, al dar un repaso a las columnas políticas que se publican en los diarios nacionales, en el espacio de León Krauze, me encontré un tema interesante que él confesó que lo había detectado en un diario internacional. El tema en cuestión se refiere a la experiencia de ambos columnistas con su primer encuentro con una copa mundial de fútbol y narraron su cuándo, cómo y dónde. Por lo tanto, yo invito a quien me lee que recordemos nuestro primer contacto con una justa mundialista de selecciones nacionales de fútbol. En mi caso fue en el año 1966, cuando yo debí tener 10 años, acababa de cursar el cuarto año de primaria en la escuela “Niño Artillero” de mi ciudad natal, Taxco, Guerrero. Por lo mismo estaba de vacaciones cuando un día escuché por la radio, aún no teníamos televisión en el hogar familiar, que se narraba un partido donde jugaba Portugal y también oí por primera vez el nombre de Eusebio. En esa copa mundial, jugada en Inglaterra, el país del sur de Europa quedaría en tercer lugar gracias a la sobresaliente actuación del delantero Eusebio, mejor conocido como la “Pantera Negra”, quien al final del torneo se coronaría como campeón goleador. El campeonato se lo llevaría el país anfitrión, con los hermanos Charlton y su portero Gordon Banks, como los más sobresalientes jugadores de ese equipo. Salvó esa narración no recuerdo haber tenido otro contacto con ese mundial. Años después me enteraría que con la selección de México jugó de titular un destacado defensa central, nacido en mi tierra, de nombre Gabriel Núñez, mejor conocido como el “Gallo”. Cuatro años después, en 1970, la copa mundial de fútbol se jugaría en México, con el Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Puebla, León y Toluca, como ciudades sede. La justa aún se jugaba con solo 16 selecciones nacionales. Ese año yo ya tenía 14, y siendo el fútbol soccer mi deporte favorito para jugar y verlo por la televisión, ya le puse más atención al torneo mundial de fútbol. Además, en la selección nacional jugaba como centrodelantero otro destacado taxqueño, Horacio López Salgado. En la casa familiar ya teníamos televisión, lo que nos permitió ver más partidos de esa justa que tanto entusiasmó al pueblo mexicano. Nuestra selección fue eliminada en cuartos de final por Italia, por marcador de 4-1. El gol de México fue anotado por José Luis González, apodado la “Calaca”, en un partido dominical jugado en la “Bombonera” de Toluca, Estado de México. Esa copa sería ganada por Brasil, con un equipazo encabezado por Edson Arantes Do Nacimento, conocido mundialmente como el “Rey Pele”, jugador considerado por millones de aficionados de todo el mundo, como el mejor de la historia. Después surgirían Diego Armando Maradona y Lionel Messi, quienes le disputan ese honor. Recuerdo muy bien el partido final, ganado por el equipo brasileño a Italia, por marcador de 4-1, ante un estadio Azteca, lleno con más de 110 mil aficionados entregados frenéticamente al juego bonito del país que, en esa ocasión, ganaba su tercera copa del mundo. Antes lo había hecho en Suecia, 1958, y Chile, 1962. El fútbol fue siempre un deporte que nos gustó mucho en el hogar familiar. Mi papá Rafael solía llevarnos a mi hermano Benja, tres años menor y fallecido un día después de que Argentina se coronara en la pasada copa del mundo disputada en Qatar, y a mí a ver juegos de los hexagonales que se organizaban, primero, en el Estadio Olímpico Universitario y, años más tarde, en el Estadio Azteca, en la década de los sesenta. Posteriormente, ya viviendo en Cuernavaca, afines de los setentas, me hice muy aficionado del equipo Zacatepec, no me fallaba ir cada dos domingos al “Coruco” Díaz, cuando se integró un equipazo que durante cuatro temporadas consecutivas pasó a liguilla. Que equipo aquel de Mario Hernández, Ricardo Castro, “el Diablo” Magaña, “Harapos” Morales, Juan Barón, Juan Carlos Veiga, Marlon Davila, Ignacio Rodríguez, Francisco Larios, hermano mayor de Pablo; y otros excelentes jugadores. Bueno aquí dejo mi primera experiencia con una copa mundial. Ojalá, usted tenga la oportunidad de recordar cuándo, cómo y dónde fue la suya. Comentarios al partido inaugural. Era obligado que ganará México. Razones: país anfitrión, nunca había ganado en sus primeros partidos mundialistas anteriores. Una derrota hubiera complicado aún más el ambiente social que se vive en México. La actuación de la selección mexicana a pocos convenció, porque se enfrentó a un equipo peor, que tuvo cuatro jugadores amonestados y dos expulsados, y los jugadores mexicanos no aprovecharon esa ventaja numérica, ni el apoyo del público, ni la altura de la CdMx, ni el horario, ni el clima. La goleada que millones presagiaban favorable a México, no se dio por extrañas circunstancias. La victoria no despertó la euforia de la afición, al menos en Cuernavaca no se sintió ese ambiente triunfal.
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