¿PUEDES RECORDAR CUÁL FUE TU PRIMERA COPA MUNDIAL?

Arturo Serrano Rodríguez
Opinión
Opinión

El lunes pasado, al dar un repaso a las colum­nas polí­ti­cas que se publi­can en los dia­rios nacio­na­les, en el espa­cio de León Krauze, me encon­tré un tema inte­re­sante que él con­fesó que lo había detec­tado en un dia­rio inter­na­cio­nal. El tema en cues­tión se refiere a la expe­rien­cia de ambos colum­nis­tas con su pri­mer encuen­tro con una copa mun­dial de fút­bol y narra­ron su cuándo, cómo y dónde. Por lo tanto, yo invito a quien me lee que recor­de­mos nues­tro pri­mer con­tacto con una justa mun­dia­lista de selec­cio­nes nacio­na­les de fút­bol. En mi caso fue en el año 1966, cuando yo debí tener 10 años, aca­baba de cur­sar el cuarto año de pri­ma­ria en la escuela “Niño Arti­llero” de mi ciu­dad natal, Taxco, Gue­rrero. Por lo mismo estaba de vaca­cio­nes cuando un día escu­ché por la radio, aún no tenía­mos tele­vi­sión en el hogar fami­liar, que se narraba un par­tido donde jugaba Por­tu­gal y tam­bién oí por pri­mera vez el nom­bre de Euse­bio. En esa copa mun­dial, jugada en Ingla­te­rra, el país del sur de Europa que­da­ría en ter­cer lugar gra­cias a la sobre­sa­liente actua­ción del delan­tero Euse­bio, mejor cono­cido como la “Pan­tera Negra”, quien al final del tor­neo se coro­na­ría como cam­peón golea­dor. El cam­peo­nato se lo lle­va­ría el país anfi­trión, con los her­ma­nos Charl­ton y su por­tero Gor­don Banks, como los más sobre­sa­lien­tes juga­do­res de ese equipo. Salvó esa narra­ción no recuerdo haber tenido otro con­tacto con ese mun­dial. Años des­pués me ente­ra­ría que con la selec­ción de México jugó de titu­lar un des­ta­cado defensa cen­tral, nacido en mi tie­rra, de nom­bre Gabriel Núñez, mejor cono­cido como el “Gallo”. Cua­tro años des­pués, en 1970, la copa mun­dial de fút­bol se juga­ría en México, con el Dis­trito Fede­ral, Gua­da­la­jara, Mon­te­rrey, Pue­bla, León y Toluca, como ciu­da­des sede. La justa aún se jugaba con solo 16 selec­cio­nes nacio­na­les. Ese año yo ya tenía 14, y siendo el fút­bol soc­cer mi deporte favo­rito para jugar y verlo por la tele­vi­sión, ya le puse más aten­ción al tor­neo mun­dial de fút­bol. Ade­más, en la selec­ción nacio­nal jugaba como cen­tro­de­lan­tero otro des­ta­cado tax­queño, Hora­cio López Sal­gado. En la casa fami­liar ya tenía­mos tele­vi­sión, lo que nos per­mi­tió ver más par­ti­dos de esa justa que tanto entu­siasmó al pue­blo mexi­cano. Nues­tra selec­ción fue eli­mi­nada en cuar­tos de final por Ita­lia, por mar­ca­dor de 4-1. El gol de México fue ano­tado por José Luis Gon­zá­lez, apo­dado la “Calaca”, en un par­tido domi­ni­cal jugado en la “Bom­bo­nera” de Toluca, Estado de México. Esa copa sería ganada por Bra­sil, con un equi­pazo enca­be­zado por Edson Aran­tes Do Naci­mento, cono­cido mun­dial­mente como el “Rey Pele”, juga­dor con­si­de­rado por millo­nes de afi­cio­na­dos de todo el mundo, como el mejor de la his­to­ria. Des­pués sur­gi­rían Diego Armando Mara­dona y Lio­nel Messi, quie­nes le dis­pu­tan ese honor. Recuerdo muy bien el par­tido final, ganado por el equipo bra­si­leño a Ita­lia, por mar­ca­dor de 4-1, ante un esta­dio Azteca, lleno con más de 110 mil afi­cio­na­dos entre­ga­dos fre­né­ti­ca­mente al juego bonito del país que, en esa oca­sión, ganaba su ter­cera copa del mundo. Antes lo había hecho en Sue­cia, 1958, y Chile, 1962. El fút­bol fue siem­pre un deporte que nos gustó mucho en el hogar fami­liar. Mi papá Rafael solía lle­var­nos a mi her­mano Benja, tres años menor y falle­cido un día des­pués de que Argen­tina se coro­nara en la pasada copa del mundo dis­pu­tada en Qatar, y a mí a ver jue­gos de los hexa­go­na­les que se orga­ni­za­ban, pri­mero, en el Esta­dio Olím­pico Uni­ver­si­ta­rio y, años más tarde, en el Esta­dio Azteca, en la década de los sesenta. Pos­te­rior­mente, ya viviendo en Cuer­na­vaca, afi­nes de los seten­tas, me hice muy afi­cio­nado del equipo Zaca­te­pec, no me fallaba ir cada dos domin­gos al “Coruco” Díaz, cuando se inte­gró un equi­pazo que durante cua­tro tem­po­ra­das con­se­cu­ti­vas pasó a ligui­lla. Que equipo aquel de Mario Her­nán­dez, Ricardo Cas­tro, “el Dia­blo” Magaña, “Hara­pos” Mora­les, Juan Barón, Juan Car­los Veiga, Mar­lon Davila, Igna­cio Rodrí­guez, Fran­cisco Larios, her­mano mayor de Pablo; y otros exce­len­tes juga­do­res. Bueno aquí dejo mi pri­mera expe­rien­cia con una copa mun­dial. Ojalá, usted tenga la opor­tu­ni­dad de recor­dar cuándo, cómo y dónde fue la suya. Comen­ta­rios al par­tido inau­gu­ral. Era obli­gado que ganará México. Razo­nes: país anfi­trión, nunca había ganado en sus pri­me­ros par­ti­dos mun­dia­lis­tas ante­rio­res. Una derrota hubiera com­pli­cado aún más el ambiente social que se vive en México. La actua­ción de la selec­ción mexi­cana a pocos con­ven­ció, por­que se enfrentó a un equipo peor, que tuvo cua­tro juga­do­res amo­nes­ta­dos y dos expul­sa­dos, y los juga­do­res mexi­ca­nos no apro­ve­cha­ron esa ven­taja numé­rica, ni el apoyo del público, ni la altura de la CdMx, ni el hora­rio, ni el clima. La goleada que millo­nes pre­sa­gia­ban favo­ra­ble a México, no se dio por extra­ñas cir­cuns­tan­cias. La vic­to­ria no des­pertó la eufo­ria de la afi­ción, al menos en Cuer­na­vaca no se sin­tió ese ambiente triun­fal.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Archivado en