Cuernavaca, Morelos.- La industria textil produce hermosos bordados con ayuda de máquinas, las cuales aminoran el esfuerzo y tiempo de elaboración, los cuales son plasmados en diferentes prendas y artículos, sin embargo, no hay comparación con los sorprendentes resultados que se obtienen en una pieza bordada a mano, en sus diferentes técnicas.
Así lo afirman las hermanas Elizabeth y Yaneth Peña Sánchez, originarias del pueblo indígena mazahua, quienes se dedican desde pequeñas a la ornamentación de telas, un arte que ha pasado de generación en generación, al que aseguran haberle tomado mucho cariño.
“Es herencia por parte de mi mamá y abuela, las cuales nos enseñaron a bordar, es por eso que nos gusta tanto; para que no se pierda esa tradición”, comentaron.
Las hermanas Peña Sánchez llevan viviendo en Morelos alrededor de 17 años, los cuales han dedicado a vender sus artesanías en el centro de la capital morelense.
Las piezas que elaboran van desde carteras hechas con la técnica de bordado: hilván, blusas, muñecas, carteras, cosmetiqueras, portalentes realizados con la técnica de tejido, y caminos de mesa, artículos que tardan en elaborar hasta 30 días por su complejidad.
A pesar de ello, Elizabeth señala el poco valor que le da la gente a su trabajo, ya que la gente prefiere las prendas de producción industrial, o pagar un precio alto en una tienda reconocida.
“La gente no aprecia lo que es bordar, no se da cuenta del trabajo o el tiempo que lleva hacer un bordado”
A pesar de esto, las hermanas están orgullosas de su cultura indígena y no se dan por vencidas, por lo cual siguen bordando y tejiendo día con día con gran entusiasmo.
Ello porque, incluso, la vestimenta que llevan puesta, que consta de tres piezas: blusa con holanes, faja de lana y una falda de cuadrillé con bordados florales (que les llevó un año bordarla), están confeccionadas completamente a mano y a su entero gusto.
Israel Valdivia
israel.valdivia@diariodemorelos.com
