Cuernavaca, Morelos.- El temor y la incertidumbre que generan las experiencias inexplicables durante la noche encuentran una respuesta directa en la ciencia.
La celebración de fechas tradicionales en el estado suele despertar el interés por mitos y leyendas sobre apariciones.
Sin embargo, los especialistas señalan que detrás de estas vivencias aterradoras se encuentran fascinantes mecanismos neurológicos.
¿Qué es la parálisis del sueño?
El fenómeno popularmente conocido como que "se sube el muerto" corresponde clínicamente a la parálisis del sueño.
Este suceso se origina debido a un desfase en el sistema nervioso central cuando la persona transita entre el descanso y la vigilia.
Durante la fase de sueño REM, la actividad cerebral alcanza niveles altos de dinamismo mientras el cuerpo permanece en un estado de reposo absoluto.
Este bloqueo físico actúa como un mecanismo de protección para evitar que los individuos actúen físicamente sus sueños.
Cuando se presenta una alteración en este ciclo, el individuo recupera la lucidez mental de manera anticipada.
Sin embargo, el organismo continúa bajo los efectos del descanso profundo, lo que impide cualquier movimiento voluntario.
La respuesta física al pánico
Esta falta de sincronía suele provocar una fuerte sensación de opresión en el pecho y dificultad para respirar con normalidad.
Al mantenerse la respiración en niveles basales y notar la incapacidad motriz, el sistema nervioso reacciona con un pánico intenso.
Los especialistas indican que este estado de indefensión temporal resulta desesperante para quienes lo padecen por primera vez.
No obstante, se trata de un proceso completamente natural que no representa un daño físico permanente para la salud.
Apofenia y pareidolia: cuando el cerebro inventa estímulos
Además de la parálisis corporal, la mente humana recurre a la interpretación de estímulos confusos a través de la apofenia.
Este proceso ocurre cuando el cerebro intenta encontrar patrones lógicos en sonidos ininteligibles como el viento o la estática.
Ante la necesidad constante de otorgar un sentido coherente al entorno, la mente interpreta ruidos ambientales como palabras o nombres familiares.
Esto genera la falsa impresión de presencias extrañas en las habitaciones durante la madrugada.
Por otra parte, la pareidolia explica la tendencia de las personas a percibir rostros o siluetas en objetos inanimados, sombras o manchas.
Este comportamiento responde a la actividad del giro fusiforme, el área de la corteza cerebral especializada en reconocer facciones humanas.
De este modo, los eventos nocturnos que la cultura popular atribuye a fuerzas sobrenaturales responden estrictamente a procesos biológicos.
El cansancio, el estrés y los horarios irregulares de descanso aumentan la probabilidad de experimentar estas respuestas del sistema nervioso.
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