El precio de la tortilla, uno de los alimentos básicos en la dieta de los mexicanos, mantiene variaciones importantes en el país al inicio del segundo trimestre de 2026, con diferencias que alcanzan hasta los 15 pesos entre las regiones más caras y las más económicas.
En Morelos, el costo del kilo se mantiene por debajo de los niveles más altos del país, pero con una tendencia al alza. En municipios de la zona metropolitana como Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Emiliano Zapata, el precio oscila entre 24 y 28 pesos por kilo, mientras que en otras regiones puede encontrarse entre 22 y 25 pesos, dependiendo del establecimiento.
A nivel nacional, el precio más elevado se registra en Mexicali, Baja California, con 32.71 pesos por kilo, seguido de entidades del norte como Sonora (32.20) y Tamaulipas (31 pesos). En contraste, el costo más bajo se ubica en Puebla, con un promedio de 17.77 pesos por kilo.
En zonas turísticas como Acapulco, Guerrero, consumidores han reportado precios de hasta 32 pesos por kilo, lo que ha generado inconformidad entre la población.
De acuerdo con reportes recientes, en las principales zonas metropolitanas del país el precio promedio se ubica en 26.20 pesos en Guadalajara, 25.40 en Nuevo León, 21.70 en la Ciudad de México y 20.30 en Toluca, lo que coloca a Morelos en un rango intermedio, aunque con presión al alza.
Especialistas señalan que el costo también varía según el punto de venta. En tortillerías tradicionales, el precio nacional oscila entre 22 y 30 pesos por kilo, mientras que en supermercados puede encontrarse entre 13 y 19 pesos, debido a la producción a gran escala con harinas industrializadas.
El incremento en los precios, especialmente en el norte del país y zonas turísticas, se atribuye al encarecimiento del maíz, el aumento en tarifas de energía eléctrica y gas, así como a los costos de transporte y logística.
En lo que va de 2026, estados como Baja California, Sonora y recientemente Guerrero han mantenido una tendencia constante al alza, consolidándose como las regiones más caras para adquirir este producto básico.
En Morelos, aunque el precio aún se mantiene por debajo de esos niveles, el aumento representa un impacto directo en la economía familiar, al tratarse de un alimento esencial en la mesa diaria.