Sobre la calle Suspiro, de la colonia Puente Blanco, en Jiutepec, muchas niñas y niños no regresaron a la escuela y no porque no quisieran, sino porque no cuentan con los recursos ni herramientas tecnológicas para hacerlo.
A pesar de que autoridades buscaron la manera de facilitar el regreso a este ciclo escolar, poniendo a disposición programas educativos a través de televisión abierta, radio e internet, existen familias que ni con eso pudieron iniciar el ciclo escolar 2020-2021.
Diario de Morelos realizó un recorrido por esta calle, ubicada a espaldas de Bomberos de Civac, sobre lo que décadas atrás fue el derecho de vía del ferrocarril, encontrando a varios pequeños que no pudieron iniciar sus clases.
A lo largo de esta calle, aún sin pavimentar, existen decenas de casas humildes, en las que habitan personas en condiciones de pobreza extrema. La mayoría quienes ahí viven se dedican a la venta de flores o limpiando parabrisas en los cruceros que están a lo largo de bulevar Cuauhnáhuac.
En Morelos, las cifras señalan que 395 mil niñas y niños de educación básica iniciaron el ciclo escolar, pero hubo algunos que no tuvieron la manera de lograrlo.
Al cuidado de la abuela
María de la Luz Ramírez García es una abuelita que tiene a su cuidado a sus tres nietos Marco, Saúl y Chucho. La mamá de los pequeños tuvo que irse a vivir a Quéretaro en donde encontró un trabajo. Ahora, la señora María se hace cargo de los menores. En su casa no cuenta con internet, ni radio, una televisión análoga que no usa porque no tiene acceso al sistema de cable.
Los pequeños, en lugar de estar atentos a las clases a distancia jugaban con cajas de cartón que les regalaron y que más adelante van a vender, para obtener un ingreso extra.
A pesar de su avanzada edad, María sale a trabajar vendiendo rosas en los cruceros. Al día, obtiene 100 pesos, si bien le va, con lo que se ayuda para sobrevivir. Su hija, quien los visita una vez al mes, le da dinero, pero este es poco para los gastos que tiene que enfrentar.
“Aunque yo quisiera ayudar a mis nietos, no puedo. No tengo internet y no se usar un celular, que tampoco tengo. Para ver la televisión, me dijeron que en la noche pasaran las clases, pero no creo que los niños aguanten despiertos”.

Todos trabajamos
La señora Marisol López Ramírez, tiene cuatro hijos, de 11, 7, 4 y 1 años de edad, tres de ellos en edad escolar, situación difícil en tiempos de pandemia. Ninguno de sus pequeños regresó a clases. Compartió a Diario de Morelos que meses atrás su teléfono celular se descompuso, por lo que perdió toda manera de inscribir a su hijo mayor en la secundaria, ingresaría a primer año. Ahora, no tiene escuela. Su hija, de siete años pasó a segundo, pero no logró comunicarse con la maestra de la primaria para conocer la mecánica para trabajar en el nuevo ciclo escolar. Al pequeño sí lo pudo inscribir en el kínder, pero no tiene cómo comunicarse con su maestra.
“Es difícil, porque en casa sólo hay una televisión y para poderla ver contratamos Sky, pagamos 209 pesos por mes, pero no siempre tenemos dinero, cuando se puede pagamos. No tengo celular y tampoco internet. Debo hacerle recargas para poder comunicarme con las maestras y mandar las tareas”, cuenta.
Para que todos vean las clases por televisión no pueden pasarse todo el día en la casa, deben salir a trabajar limpiando parabrisas en los cruceros. Entre todos obtienen 150 pesos diarios, lo que cual debe alcanzar para que seis personas coman y pagar todos los demás gastos de la casa. Su esposo es ayudante de albañil y, debido a la pandemia el trabajo bajo drásticamente.

Vivimos al día
Antonia Crescencio, es una joven madre de 23 años, tiene dos hijos, uno de 6 años y otra de 4 años. Ambos ya en educación básica. Ellos no regresaron a clases virtuales. Lamentó que sus pequeños perderán la oportunidad, por ahora, de aprender a leer y escribir. Ella, al igual que el resto de su familia, vende flores en los cruceros, no tiene un ingreso fijo ni seguro, solo va ganando para la comida del día. En su casa tiene televisión, pero debe pagar sistema por cable, pero ahora no tiene el servicio porque no ha podido pagar. Tiene celular, pero no tiene con qué pagar el internet, por estos motivos sus pequeños no iniciaron clases. “Para las clases sí se necesita el internet, porque las maestras piden que enviemos la tarea por whatsapp, pero si no tengo salgo, no puedo usarlo, así que no hay manera. Desafortunadamente, el dinero que voy sacando diariamente es para la comida, por ahora no hay trabajo”.

Por Marcela García /Diario de Morelos
marcela.garcí[email protected]