Cuernavaca.- No creer en su talento casi lleva a la pugilista Ana Guerrero a ‘colgar los guantes’ y probar suerte en otras disciplinas. Afortunadamente su medalla de oro en un Torneo Internacional ayudó a que la morelense valorara su talento y sus cualidades.
Respaldada por su familia, Ana Luis Guerrero Revueltas puede hacerle honor a su apellido y presumir que su capacidad ha logrado pasar las fronteras de nuestro país.
“Siempre han dicho que soy una guerrera. En la familia nos decimos ‘warriors’, que es algo que ya tenemos.
“Tenía planeado retirarme e iniciar en otro deporte, porque era un hobbie (el boxeo). Luego de participar en el Internacional es que realmente que me di cuenta que soy buena y que puedo llegar más lejos, como a unos Juegos Olímpicos que obvio sería un sueño”, reconoció Ana en entrevista exclusiva.
Y es que ni contar con dos pódiums a nivel nacional hizo que Ana se diera cuenta del potencial que tenía en sus puños, pero consejos de su gente más cerca la hicieron cambiar de opinión.
“Cuando llegaron las dos platas creí no ser tan buena para seguir con eso, pero mi familia evitó que me retirara.
“Estaba triste, pues entrenaba al doble y volvió la plata en un torneo, pero cuando me di cuenta contra quien competí también comprendí que debo estar satisfecha con mis logros”, recordó.
Ya con una nueva mentalidad, Ana disfruta del momento con su campeonato internacional, el cual se colgó hace unas semanas en Guatemala, título que, ahora sabe, le dará un fuerte giro a su carrera deportiva.
“Ser campeona internacional ya es una mayor responsabilidad, tenemos más entrenamientos y debemos ser más disciplinados y contar con una alimentación correcta”, dijo.
Como en muchas historias de jóvenes deportistas con grandes sueños, Ana Luis sabe que su rutina no puede ser igual al del resto de los muchachos de su edad, sacrificios que está dispuesta a realizar para seguir creciendo dentro de su disciplina.
“Desde el año pasado ya empezaron los entrenamientos más fuertes. Recuerdo que antes mi alimentación era mala, no daba el peso y me frustraba, muchas veces lloraba porque decía que ya no quería seguir con esto pero en cuanto gané sabía que no me podía rendir”, finalizó.
Por: Diego García Cruz / [email protected]