La frase con la que titulo esta columna es parte de una canción que, cuando fui niño y adolescente, yo mucho escuchaba en el hogar familiar en la voz de Julio Jaramillo u Olimpo Cárdenas, no recuerdo exactamente quién, cantantes sudamericanos que eran de los preferidos de mi señor padre.
Esto viene a colación debido a que en días previos y posteriores al día inaugural de la Copa del Mundo que ya se juega, no he dejado de leer y escuchar opiniones, comentarios y puntos de vista, elogiando o criticando la posición de la presidenta de México, por no ir a esa ceremonia inicial.
Yo siempre he sido respetuoso de las decisiones que cada uno toma en su vida personal y pública y, en consecuencia, soy respetuoso de la determinación presidencial para no acudir al Estadio Ciudad de México y estar presente en la ceremonia que abrió oficialmente las actividades futboleras.
Los que hablan en contra dicen que la mandataria federal tuvo temor de llevarse una rechifla y un abucheo enorme de la mayoría de los presentes en el monumental estadio Azteca, tal y como le ocurrió a Gustavo Díaz Ordaz y a Miguel de la Madrid Hurtado, en 1970 y 1986, respectivamente.
Yo mentiría si dijese que vi la ceremonia inaugural de la Copa del Mundo en 1970. Yo trabajaba en una platería en mi ciudad natal, Taxco, Guerrero. Y no obstante ser domingo tuve que acudir a laborar. La rechifla a Díaz Ordaz sólo la registré, al día siguiente, por el diario deportivo “Esto”.
En cambio, la ceremonia con la que se abrió el mundial de 1986, sí tuve la oportunidad de verla por televisión y recuerdo perfectamente el rechazo a la figura presidencial al momento en que lo presentaron en el evento.
Me consta, porque lo vi, el aplomo asumido por Miguel de la Madrid ante el recibimiento negativo de los miles de aficionados congregados en las tribunas del majestuoso recinto deportivo que, hace una semana, fue sede por tercera ocasión de una inauguración de la máxima justa de fútbol.
En los presentes días he leído y escuchado más críticas que opiniones favorables a la decisión de la presidenta de México, por no estar presente en la ceremonia inaugural, a la que no estaba obligada a acudir.
Es cierto también que en las pasadas ceremonias inaugurales de las copas mundiales han acudido reinas, reyes, presidentes, primeros ministros y otras altas autoridades de los países sedes, por lo que llama mucho la atención que nuestra presidenta no lo haya hecho.
Para entender la decisión presidencial de no acudir al evento inaugural del jueves de la semana pasada, es necesario analizar todo el contexto y estar cerca del entorno presidencial para poder opinar con toda precisión si fue una determinación bien tomada o no.
Yo solamente podría medio analizar el contexto del evento y comentar que faltó, reitero desde mi personal punto de vista, considerar el escenario que habría en el estadio una vez terminado el encuentro entre los seleccionados nacionales de México y Sudáfrica.
Era de esperarse, como sucedió, el triunfo del equipo mexicano. Una victoria esperada por muchos factores a favor: la sede, el estadio, la afición, la altura, el horario, un mejor equipo, la estadística de nunca haber triunfado en un primer partido mundialista. Lo que se debió tomar en cuenta.
Es verdad que entre la multitud siempre surge el grito discordante, que en el anonimato siempre surge el chiflido inconforme, que entre el gentío siempre emerge el valiente que grita más fuerte que los demás, que entre la afición hay voces y pensamientos distintos.
Ese comportamiento de la concurrencia era la que se debía esperar al principio del partido, antes de que se diera la patada inicial del encuentro, pero la conducta de la misma afición cambiaría, como cambió al darse el silbatazo final.
La afición mexicana ya era otra al concluir el partido con el triunfo de la selección mexicana. Ya estaba alegre, contenta, satisfecha por el marcador, tal vez no por el rendimiento del equipo tricolor y, por lo mismo, hasta hubieran modificado su consideración con la mandataria mexicana.
En fin, es mi opinión, con la que mucha gente puede no estar de acuerdo.
Ecos del Mundial Hasta lo ahora visto, en el entendido que solo he podido ver por televisión abierta los partidos que por esa señal se han transmitido, me ha impresionado la actuación de las selecciones de Estados Unidos y Marruecos. El primer seleccionado tuvo un primer tiempo de antología, en el que borró de la cancha a la escuadra sudamericana de Paraguay y la venció por 4-1. El equipo africano demostró su magnífico nivel al jugar de tú a tú con la siempre favorita escuadra brasileña…Japón mostró que no será ningún flan en esta competencia y empató a dos goles con el seleccionado de los Países Bajos…Se habla bien de Alemania que goleó a un débil equipo de Curazao y de Suecia que también superó fácilmente a Túnez… Lo inesperado ocurrió con el empate de la súper favorita escuadra de España, contra el débil equipo de Cabo Verde. Marcador que tiró todas las quinielas y apuestas… Algo insólito sucedió también con los cuatro empates en los partidos jugados el lunes…Normal que Francia superara a Senegal… Argentina mostró que quiere repetir el campeonato. Messi demostró que sigue siendo el mejor jugador del mundo.
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