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Pasado y Presente: Total, la gente siempre habla

Arturo Serrano Rodríguez

La frase con la que titulo esta columna es parte de una can­ción que, cuando fui niño y ado­les­cente, yo mucho escu­chaba en el hogar fami­liar en la voz de Julio Jara­mi­llo u Olimpo Cár­de­nas, no recuerdo exac­ta­mente quién, can­tan­tes suda­me­ri­ca­nos que eran de los pre­fe­ri­dos de mi señor padre.

Esto viene a cola­ción debido a que en días pre­vios y pos­te­rio­res al día inau­gu­ral de la Copa del Mundo que ya se juega, no he dejado de leer y escu­char opi­nio­nes, comen­ta­rios y pun­tos de vista, elo­giando o cri­ti­cando la posi­ción de la pre­si­denta de México, por no ir a esa cere­mo­nia ini­cial.

Yo siem­pre he sido res­pe­tuoso de las deci­sio­nes que cada uno toma en su vida per­so­nal y pública y, en con­se­cuen­cia, soy res­pe­tuoso de la deter­mi­na­ción pre­si­den­cial para no acu­dir al Esta­dio Ciu­dad de México y estar pre­sente en la cere­mo­nia que abrió ofi­cial­mente las acti­vi­da­des fut­bo­le­ras.

Los que hablan en con­tra dicen que la man­da­ta­ria fede­ral tuvo temor de lle­varse una rechi­fla y un abu­cheo enorme de la mayo­ría de los pre­sen­tes en el monu­men­tal esta­dio Azteca, tal y como le ocu­rrió a Gus­tavo Díaz Ordaz y a Miguel de la Madrid Hur­tado, en 1970 y 1986, res­pec­ti­va­mente.

Yo men­ti­ría si dijese que vi la cere­mo­nia inau­gu­ral de la Copa del Mundo en 1970. Yo tra­ba­jaba en una pla­te­ría en mi ciu­dad natal, Taxco, Gue­rrero. Y no obs­tante ser domingo tuve que acu­dir a labo­rar. La rechi­fla a Díaz Ordaz sólo la regis­tré, al día siguiente, por el dia­rio depor­tivo “Esto”.

En cam­bio, la cere­mo­nia con la que se abrió el mun­dial de 1986, sí tuve la opor­tu­ni­dad de verla por tele­vi­sión y recuerdo per­fec­ta­mente el rechazo a la figura pre­si­den­cial al momento en que lo pre­sen­ta­ron en el evento.

Me consta, por­que lo vi, el aplomo asu­mido por Miguel de la Madrid ante el reci­bi­miento nega­tivo de los miles de afi­cio­na­dos con­gre­ga­dos en las tri­bu­nas del majes­tuoso recinto depor­tivo que, hace una semana, fue sede por ter­cera oca­sión de una inau­gu­ra­ción de la máxima justa de fút­bol.

En los pre­sen­tes días he leído y escu­chado más crí­ti­cas que opi­nio­nes favo­ra­bles a la deci­sión de la pre­si­denta de México, por no estar pre­sente en la cere­mo­nia inau­gu­ral, a la que no estaba obli­gada a acu­dir.

Es cierto tam­bién que en las pasa­das cere­mo­nias inau­gu­ra­les de las copas mun­dia­les han acu­dido rei­nas, reyes, pre­si­den­tes, pri­me­ros minis­tros y otras altas auto­ri­da­des de los paí­ses sedes, por lo que llama mucho la aten­ción que nues­tra pre­si­denta no lo haya hecho.

Para enten­der la deci­sión pre­si­den­cial de no acu­dir al evento inau­gu­ral del jue­ves de la semana pasada, es nece­sa­rio ana­li­zar todo el con­texto y estar cerca del entorno pre­si­den­cial para poder opi­nar con toda pre­ci­sión si fue una deter­mi­na­ción bien tomada o no.

Yo sola­mente podría medio ana­li­zar el con­texto del evento y comen­tar que faltó, rei­tero desde mi per­so­nal punto de vista, con­si­de­rar el esce­na­rio que habría en el esta­dio una vez ter­mi­nado el encuen­tro entre los selec­cio­na­dos nacio­na­les de México y Sudá­frica.

Era de espe­rarse, como suce­dió, el triunfo del equipo mexi­cano. Una vic­to­ria espe­rada por muchos fac­to­res a favor: la sede, el esta­dio, la afi­ción, la altura, el hora­rio, un mejor equipo, la esta­dís­tica de nunca haber triun­fado en un pri­mer par­tido mun­dia­lista. Lo que se debió tomar en cuenta.

Es ver­dad que entre la mul­ti­tud siem­pre surge el grito dis­cor­dante, que en el ano­ni­mato siem­pre surge el chi­flido incon­forme, que entre el gen­tío siem­pre emerge el valiente que grita más fuerte que los demás, que entre la afi­ción hay voces y pen­sa­mien­tos dis­tin­tos.

Ese com­por­ta­miento de la con­cu­rren­cia era la que se debía espe­rar al prin­ci­pio del par­tido, antes de que se diera la patada ini­cial del encuen­tro, pero la con­ducta de la misma afi­ción cam­bia­ría, como cam­bió al darse el sil­ba­tazo final.

La afi­ción mexi­cana ya era otra al con­cluir el par­tido con el triunfo de la selec­ción mexi­cana. Ya estaba ale­gre, con­tenta, satis­fe­cha por el mar­ca­dor, tal vez no por el ren­di­miento del equipo tri­co­lor y, por lo mismo, hasta hubie­ran modi­fi­cado su con­si­de­ra­ción con la man­da­ta­ria mexi­cana.

En fin, es mi opi­nión, con la que mucha gente puede no estar de acuerdo.

Ecos del Mun­dial Hasta lo ahora visto, en el enten­dido que solo he podido ver por tele­vi­sión abierta los par­ti­dos que por esa señal se han trans­mi­tido, me ha impre­sio­nado la actua­ción de las selec­cio­nes de Esta­dos Uni­dos y Marrue­cos. El pri­mer selec­cio­nado tuvo un pri­mer tiempo de anto­lo­gía, en el que borró de la can­cha a la escua­dra suda­me­ri­cana de Para­guay y la ven­ció por 4-1. El equipo afri­cano demos­tró su mag­ní­fico nivel al jugar de tú a tú con la siem­pre favo­rita escua­dra bra­si­leña…Japón mos­tró que no será nin­gún flan en esta com­pe­ten­cia y empató a dos goles con el selec­cio­nado de los Paí­ses Bajos…Se habla bien de Ale­ma­nia que goleó a un débil equipo de Cura­zao y de Sue­cia que tam­bién superó fácil­mente a Túnez… Lo ines­pe­rado ocu­rrió con el empate de la súper favo­rita escua­dra de España, con­tra el débil equipo de Cabo Verde. Mar­ca­dor que tiró todas las qui­nie­las y apues­tas… Algo insó­lito suce­dió tam­bién con los cua­tro empa­tes en los par­ti­dos juga­dos el lunes…Nor­mal que Fran­cia supe­rara a Sene­gal… Argen­tina mos­tró que quiere repe­tir el cam­peo­nato. Messi demos­tró que sigue siendo el mejor juga­dor del mundo.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

Arturo Serrano Rodríguez