El sábado pasado 12 de septiembre, estaba yo en la terminal de autobuses esperando la hora de salida del autobús que me llevaría a mi tierra, Taxco de Alarcón, Guerrero, para visitar a una de mis hermanas, C.P. Elvira, y para asistir a la comida del cumpleaños número 70 de mi muy estimado amigo, desde la secundaria, José Alfredo Pineda Gómez.
Estaba en eso cuando me percaté que recibía una llamada en mi celular de parte de otro buen amigo, José Luis Castillo. Al contestar, José Luis me explicó que el motivo era para hacerme una invitación a un evento programado para el lunes 14 del presente mes, a las 15:30 horas, en la Planta Baja de Palacio de Gobierno.
Me explicó a detalle de lo que se trataba y, obviamente además de darme mucho gusto por la invitación, acepté estar presente ese día, a esa hora y en ese lugar.
Sin embargo, ante dos hechos lamentables que ocurrieron la noche del sábado en la Casa de la Cultura de Cuautla y la noche del domingo y madrugada del lunes en el mercado “Adolfo López Mateos” de Cuernavaca, el evento referido se tuvo que reprogramar de acuerdo con lo informado amablemente por el propio José Luis, en el trascurso de la mañana del lunes.
Al final del mismo lunes me enteré de que sí se efectuó la inauguración de la Sala de Prensa, que según me había comentado José Luis llevaría el nombre de Fabiola Escobar, una magnifica conductora de noticieros de televisión y radio, así como una excelente reportera de varios medios locales, además de una muy apreciada amiga personal.
Yo estaba escribiendo estos comentarios y anoté “una palomita para quien haya tenido la genial idea de este merecido homenaje en recuerdo de Fabi”, como le llamábamos todos sus amigos.
De repente me llega un video de la inauguración de la sala de prensa, en el que no veo a José Luis, ni escuchó ninguna mención del nombre de la sala, por lo que desconcertado le envío un mensaje y él me responde con una llamada y me da una amplia explicación de lo sucedido en la mañana de ese lunes.
Considero que no se vale lo que le hicieron a mi amigo, no había ninguna necesidad de haberlo engañado. Él no lo pidió, el ofrecimiento se lo hicieron desde Palacio de Gobierno.
Desde que inicié “Pasado y Presente”, me hice el compromiso de no escribir en este espacio sobre temas que hablaran mal de Morelos, pero en esta ocasión no puedo dejar de abordar el caso de la joven española, Claudia Taraconte Aguilar, asesinada con arma blanca la noche del sábado pasado en la violenta e insegura Cuautla, que así continúa con todo un Plan en el que participa la Federación, el Estado y el municipio, para reforzar su seguridad.
Este lamentable caso ya ocupa muchos de los principales espacios noticiosos de la televisión y la radio, así como de los principales diarios españoles. En todos ellos se pide el rápido esclarecimiento de los hechos y que se haga justicia.
El hecho, que no deberíamos estarlo lamentando ante el asiduo que son los feminicidios en Morelos, los que tal parece ya se están haciendo una costumbre que ocurran y una rutina que la población conozca de ellos y solo los lamentemos.
El hecho ya obligó a que el Consul General de España en México, Marco Rodríguez Cantero, se haya reunido el lunes con un grupo de funcionarios estatales, encabezados por la Gobernadora Margarita González Saravia, en busca de una explicación oficial.
El feminicidio hizo que el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno español exigiera a las autoridades mexicanas el pronto esclarecimiento del horrendo crimen.
La comunidad estudiantil y autoridades de las Universidad de Granada y de la UAEM, además de la ANUIES, han demandado que se ponga fin a la violencia en contra de las estudiantes universitarias, de las que vale recordar que ya son cuatro las asesinadas en lo que va del 2026.
La noche del lunes pasado se volvió viral el video con la manifestación de Lara Tacoronte, hermana de la víctima, con un conmovedor mensaje pidiendo, entre otras cosas, la inmediata detención del asesino del que no concibe que “esté por ahí tan feliz viviendo su vida cuando ha matado a alguien”, que es su hermana.
Este lamentable feminicidio provocó también dos manifestaciones de las integrantes del movimiento “Resistencia Estudiantil” tanto la tarde del martes, como en la mañana del miércoles mientras se realizaba en el centro de Cuernavaca, el desfile del 16 de septiembre.
Desde mi punto de vista, la UAEM no tiene nada que ver en este feminicidio salvo ser la institución sede donde la joven asesinada estaba en un intercambio académico en el Instituto de Ciencias de la Educación, perteneciente a la universidad estatal.
Estos hechos ya no deben estar ocurriendo en Morelos. Los que habitamos este hermoso estado no podemos ni debemos estar viviendo en medio de la zozobra, de la inseguridad, del temor que en cualquier momento y en cualquier lugar algo malo nos puede ocurrir.
La fábula de hoy: Esopo escribió una fábula titulada: “El Lobo y el cordero” que dice: “Viendo un lobo a un cordero bebiendo en un arroyo, imaginó un pretexto cualquiera a fin de devorarle. Así, aun encontrándose más arriba, le acusó de enturbiar el agua, impidiéndole beber. Respondió el cordero que solo bebía con la punta de los labios y que, además, hallándose más abajo, mal podía enturbiar el agua que corría más arriba. Viéndose el lobo burlado, insistió:
Pero el año pasado injuriaste a mi padre.
¡En ese tiempo, ni siquiera había nacido! Contestó el cordero. Entonces el lobo replicó:
Tú te justificas muy bien; mas no por eso dejaré de devorarte”.
Enseña esta fábula que la defensa más justa de nada sirve ante las gentes resueltas a practicar el mal.
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