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Pasado y Presente: Mítines, manifestaciones y plantones

Arturo Serrano Rodríguez

¡More­los, no puede seguir así!

¿Quién o quié­nes de los cola­bo­ra­do­res de la gober­na­dora Mar­ga­rita Gon­zá­lez Sara­via, no está o no están haciendo bien su tra­bajo?

¿Quién o quié­nes de los subal­ter­nos de la man­da­ta­ria esta­tal, no sabe o no saben desem­pe­ñar bien su fun­ción?

¿Quién o quié­nes de los ser­vi­do­res públi­cos del Poder Eje­cu­tivo esta­tal, no tiene o no tie­nen la capa­ci­dad para cola­bo­rar efi­caz y efi­cien­te­mente con la titu­lar de ese Poder?

¿Quién o quié­nes de los asis­ten­tes de los prin­ci­pa­les asis­ten­tes de la man­da­ta­ria, con la omi­sión en su res­pon­sa­bi­li­dad pública está afec­tando la ima­gen de su jefa?

¿Quién o quié­nes de los tra­ba­ja­do­res del pala­cio de gobierno, no tiene o no tie­nen la expe­rien­cia sufi­ciente para detec­tar a tiempo las mar­chas, mani­fes­ta­cio­nes y plan­to­nes que se lle­van cabo en dis­tin­tos luga­res del estado?

¿Quién o quié­nes de los subor­di­na­dos de la man­da­ta­ria, no cuenta o no cuen­tan con las rela­cio­nes polí­ti­cas nece­sa­rias para cono­cer con anti­ci­pa­ción sufi­ciente los movi­mien­tos socia­les que se van a rea­li­zar y que, una vez lle­va­dos a cabo, ter­mi­nan afec­tando a miles de habi­tan­tes de la capi­tal de More­los y a los miles de con­duc­to­res de vehí­cu­los que tran­si­tan por la auto­pista Siglo XXI, que comu­nica a los esta­dos de Gue­rrero, Pue­bla y More­los?

¿Quién o quié­nes de los cer­ca­nos y leja­nos asis­ten­tes de Gon­zá­lez Sara­via, tiene o tie­nen escaso col­mi­llo polí­tico para dia­lo­gar, con­ci­liar y con­ven­cer a los par­ti­ci­pan­tes en los plan­to­nes, míti­nes y mani­fes­ta­cio­nes de no lle­var­los a cabo?

¿Quién o quié­nes de las áreas guber­na­men­ta­les esta­ta­les, res­pon­sa­bles de aten­der ese tipo de even­tos socia­les, no tiene o no tie­nen el reque­rido manejo polí­tico para solu­cio­nar­los antes de que revien­ten y den la pésima ima­gen que luego se difunde en medios tra­di­cio­na­les y digi­ta­les, con alcance nacio­nal?

¿Quién o quié­nes de los cola­bo­ra­do­res de la gober­na­dora, no tiene o no tie­nen el olfato polí­tico para oler y pre­ver las mani­fes­ta­cio­nes, míti­nes y plan­to­nes?

Los pro­ble­mas socia­les no tie­nen que lle­gar a calles, a las carre­te­ras o fuera del pala­cio de gobierno para ser aten­di­dos y solu­cio­na­dos, siem­pre hay diri­gen­tes, res­pon­sa­bles y orga­ni­za­do­res de esos asun­tos, con los que se puede dia­lo­gar.

Los cola­bo­ra­do­res de la man­da­ta­ria esta­tal no pue­den ni deben seguir mos­trando inca­pa­ci­dad para aten­der la pro­ble­má­tica social que se está mani­fes­tando públi­ca­mente, por­que a quién le está afec­tando es a su jefa. Es a ella a quien va diri­gida la crí­tica de sus gober­na­dos.

La gober­na­dora no puede ni debe seguir per­mi­tiendo que con­ti­núen ocu­rriendo esce­nas como la de las jóve­nes estu­dian­tes que se mani­fes­ta­ron en el des­file del pasado 16 de sep­tiem­bre, cuando ante la ino­pe­ran­cia de sus cola­bo­ra­do­res se echó mano de jóve­nes del Ser­vi­cio Mili­tar Nacio­nal, para levan­tar­las y hacer­las a un lado del arroyo de la calle.

La gober­na­dora tam­poco puede seguir per­mi­tiendo que ocu­rran situa­cio­nes como las del miér­co­les pasado cuando en la plaza Emi­liano Zapata, estu­dian­tes de la Nor­mal de Amil­cingo que­ma­ron col­cho­nes y des­tro­za­ron los vidrios de las ven­ta­nas del pala­cio de gobierno.

Todo esto pro­voca a nivel esta­tal y nacio­nal comen­ta­rios de que hay anar­quía en More­los, cuando lo cierto es que hay una man­da­ta­ria esfor­zada en su tarea, pero que no está bien secun­dada por todos sus alle­ga­dos.

Es el momento, desde mi punto de vista, de hacer una valo­ra­ción obje­tiva de quién está cum­pliendo con su fun­ción y quién no está cum­pliendo con su tarea. Se vale hacer cam­bios, está en el momento opor­tuno.

Lo que ella, la gober­na­dora, si no se puede per­mi­tir como con­duc­tora de los des­ti­nos de un estado, es que More­los con­ti­núe como va.

La fábula de hoy:

Esopo escri­bió una fábula titu­lada “La golon­drina y la ser­piente”, que dice: “Hizo una golon­drina su nido en el edi­fi­cio de un tri­bu­nal, y, habién­dose salido, una ser­piente subió ram­pando para devo­rar sus crías. Al vol­ver la golon­drina y ver su nido vacío, púsose a sollo­zar ven­cida por el dolor. Otra golon­drina, para con­so­larla, díjole que no era la única que había tenido la des­gra­cia de per­der a sus peque­ñue­los.

¡Ah, res­pon­dió la golon­drina, no me duele tanto haber per­dido a mis hijos como ser víc­tima de un cri­men en el mismo sitio donde las víc­ti­mas de las vio­len­cias encuen­tran auxi­lio!”.

Enseña esta fábula que muchas veces los infor­tu­nios son tanto más peno­sos de sufrir si vie­nen de aque­llos de quie­nes menos los espe­ra­mos.

En estado revuelto: El miér­co­les pasado ante la serie de acon­te­ci­mien­tos que hubo en Cuer­na­vaca, un des­pres­ti­giado alcalde trató de lle­var agua a su molino y orga­nizó una mini mani­fes­ta­ción de un puñado de habi­tan­tes del des­cui­dado muni­ci­pio que dice gober­nar, para hacer ruido a las afue­ras del pala­cio legis­la­tivo.

Lo que debe­ría tener pre­sente el mal­que­rido edil es que la deses­pe­ra­ción suele ser mala con­se­jera y para la otra pen­sar mejor sus accio­nes, las que tenían como obje­tivo cen­tral, echar más leña al fuego del que ya había en la Plaza de Armas de la capi­tal.

Colo­fón: el caso es que ante la ino­pe­ran­cia de las auto­ri­da­des esta­ta­les, los prin­ci­pa­les orga­ni­za­do­res de la caó­tica mar­cha del miér­co­les pasado en Cuer­na­vaca fue­ron a dar hasta la secre­ta­ria de Gober­na­ción, en la calle de Buca­reli en la Ciu­dad de México.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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Arturo Serrano Rodríguez