El miércoles de la presente semana acudí al desayuno del Grupo Empresarial Morelos (GEM), que preside mi estimado amigo Teodoro Lavín León, al que asistió como invitado Daniel Altafi, secretario de Turismo de Gobierno del Estado.
Debo confesar que yo no tenía el gusto de conocer de manera personal al colaborador de la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, al grado de haber entrado junto a él, a la sede del desayuno, sin haberme percatado de quién era.
Fue hasta que lo recibió el anfitrión de la reunión que supe que esa persona era Daniel Altafi, y me lo confirmó mi también estimado amigo Pedro Martínez Serrano, cuando tuve el gusto de saludarlo.
Entró al meollo del asunto, reconociendo que quedé gratamente sorprendido por la magnífica exposición que hizo el servidor público estatal de lo que ha venido haciendo al frente de una secretaría que está adquiriendo notoriedad bajo su encargo.
Las particularidades y puntos finos de la puntual relatoría de lo que se ha hecho, en poco más de año y medio, en la secretaría de Turismo del gobierno morelense ya lo refirió Teodoro en su gustada y leída columna “Vivencias Ciudadanas”, que se publica en este mismo Diario de Morelos.
Lo que yo quiero reseñar es el clamor que se levantó en la sección de preguntas y respuestas que se hace en ese encuentro, entre el invitado y los empresarios asistentes, que debo admitir se nota que tienen una buena relación con el secretario de Turismo.
Sin embargo y no obstante esa empatía existente, varios de los que hicieron interrogantes al invitado presentaron como tema principal la demanda de más seguridad y menos inseguridad, como primera garantía para los visitantes y turistas que vienen a Morelos.
Varias de las mujeres que hicieron uso de la palabra, presentaron hechos concretos de inseguridad que les han sucedido y que, también lo dijeron, afectan la imagen de una entidad que tiene vocación turística pero que se ve afectada por esos casos.
Contaron casos de incertidumbre tanto en carreteras de la entidad como en avenidas y calles de Cuernavaca y, fundamentalmente, de municipios que conforman la zona metropolitana, donde se realizan eventos de bodas y fiestas familiares.
La queja de los demandantes de más seguridad fue en el sentido de que tanto autoridades estatales como municipales, deben reconocer que las situaciones de inseguridad alejan a los visitantes y turistas, y pocos de estos quedan con ganas de regresar a “La Primavera de México”.
Considero que tienen razón, los empresarios prestadores de servicios turísticos en que el turismo de bodas, de gran importancia en Morelos, es un nicho que se debe de cuidar, más cuando de acuerdo con lo manifestado por Altafi, el año pasado fue de un millón de visitantes.
El temor de los empresarios por el clima de inseguridad que se vive en municipios como Cuernavaca, Jiutepec y Cuautla, por solo mencionar donde más se acentúa la violencia con homicidios dolosos, feminicidios y extorsión, y es que la información trasciende a nivel nacional.
Tienen la aprensión de que Morelos no vuelva a tener la imagen que tuvo a finales de la última década del siglo pasado, cuando en todo México se tenía la percepción de que en la entidad zapatista todo mundo era secuestrado.
Me quedó la impresión de que la preocupación es compartida, entre el funcionario estatal y los empresarios del ramo turístico, para cuidar una industria que genera fuentes de empleo y una importante derrama económica para la entidad.
Altafi compartió también las reuniones encabezadas por la gobernadora González Saravia, con empresarios de Cuernavaca y Cuautla, para anunciarles que mantendrá firme la estrategia de seguridad para devolver la tranquilidad a Morelos.
Anunció igualmente lo que el jueves pasado presentó la gobernadora González Saravia, el plan “Morelos por la seguridad”, con cuatro ejes, con el que se piensa que “la gente vuelva a sentirse segura en su propio hogar, en su calle y en su comunidad”.
Otro tema que salió en la reunión fue el relacionado con el “abandono y suciedad que vive Cuernavaca”, el asunto fue tocado de inicio por el funcionario estatal al que gustosamente se unieron la gran mayoría de los presentes.
Los presentes estuvimos de acuerdo en que Cuernavaca necesita mucho más interés por parte de su primera autoridad municipal, para que los turistas y visitantes no se lleven la mala impresión que, con toda seguridad, se llevan de la capital de Morelos.
Me causó una buena impresión que el titular de la secretaría de Turismo estatal, en ningún momento se salió por la tangente, al contrario de buen agrado atendió y respondió a las interrogantes amables de los empresarios del GEM.
Se nota que Altafi, como lo dijo el maestro Uriel Carmona, asume su responsabilidad pública con “fe y entusiasmo”, además que se sabe preparado para desempeñarlo con eficacia y eficiencia, va logrando buenos resultados y, de seguro, al final entregará buenos resultados.
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.
