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Pasado y Presente: La indisciplina partidista

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Opinión
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El martes pasado, en un sabroso y ameno desayuno con mi amigo, el magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Javier Mujica, surgió en la charla un tema que considero es bueno y oportuno para comentar en esta columna y que varias veces he traído en la mente. El tema es la indisciplina partidista, la causa fundamental para la debacle de un partido político, tal y como le sucedió al PRI, independientemente del hartazgo ciudadano por la corrupción en que se vieron envueltos muchos de sus militantes, algunos sancionados penalmente, pero muchos más no. Cada vez que surge el tema, se me viene a la mente la anécdota que me platicó mi maestro Don Antonio Riva Palacio López, que estaba relacionada con una pregunta que les hizo un presidente de Argentina, durante una visita oficial de una comisión de senadores y diputados federales mexicanos. La pregunta del mandatario argentino fue; “¿Cuál es el principal atributo del PRI para haberse mantenido en el poder por tantas décadas?”. Las respuestas de los legisladores mexicanos fueron variadas, diversas, diferentes. Ninguna coincidió con la respuesta del presidente del país sudamericano. Él les contestó que, en su opinión, el principal atributo del partido tricolor era la “disciplina”. Agregaría que esta cualidad entre la militancia priista era que la más había influido para que el PRI gobernara México durante tantas décadas. En la plática con el magistrado Javier Mujica, nos quedó claro que pronto, tal vez no en el 27 pero sí en el 30, la indisciplina entre los miembros de Morena podría empezar a desmoronar la unión y fortaleza que todavía tiene ese partido. Coincidimos que en las elecciones constitucionales del próximo año se podrían mostrar los primeros síntomas de indisciplina morenista entre sus militantes, principalmente en aquellos que no sean considerados para alguna candidatura después de haber aspirado a ella. A la mente se me vino lo ocurrido en los años 1999 y 2000, cuando el PRI, en un intento de democratizar sus procesos de elección de candidatos, decidió que se eligiera a su abanderado a gobernador de Morelos, precisamente, en un proceso interno. En ese proceso interno participaron cuatro priistas con merecimientos suficientes, con bastante preparación académica, con la sensibilidad política necesaria, cada uno de ellos, para gobernar un estado tan complejo como lo es Morelos. Cada uno de los cuatro, en caso de haber sido mandatarios morelenses, pudo haber hecho un mejor gobierno que los realizados por Cuauhtémoc Blanco Bravo, Graco Ramírez Garrido Abreu y Sergio Estrada Cajigal. Concordamos Javier y yo que ese proceso interno significó el inicio de la caída del PRI como partido en el poder morelense, desde entonces no se ha recuperado y difícilmente se recuperará. En ese proceso interno entre cuatro grandes del priismo estatal, hubo de todo, primordialmente entre los favoritos de la contienda, Juan Salgado Brito y Rodolfo Becerril Straffon. Los dos restantes, David Jiménez González y José Castillo Pombo, sabían que no era su momento y se autolimitaron. De esa batalla interna quedaron muchos heridos, muchos inconformes, muchos decepcionados, mismos que concluyeron hacerse a un lado y no participar al lado del candidato triunfador en la contienda constitucional, que dio como resultado el triunfo de Sergio Estrada, candidato del PAN, sobre Salgado Brito. De ese pasado debe aprender Morena, para no tropezar con la misma piedra llamada indisciplina partidista, que los podría alejar de los triunfos electorales en las venideras elecciones constitucionales. El panorama electoral se presenta muy parecido al de aquella época, pues en el presente Morena tiene dos fuertes prospectos a la alcaldía de Cuernavaca. Tanto Víctor Mercado como Javier Bolaños, tienen para ser un sólido candidato morenista, pero... El que no quede como candidato a la presidencia municipal deberá sumarse con todo su arsenal para intentar el triunfo electoral de su partido, tomando en cuenta que los candidatos del PRI y del PAN no serán cualquier perita en dulce. El PAN parece que ya tomó la decisión que su candidato será Daniel Martínez Terrazas, mientras que el PRI todavía no resuelve si será Lucía Meza. Cualquiera de los tres tiene para quedarse con la presidencia municipal de Cuernavaca. ¡Entonces, para obtener el triunfo electoral será fundamental la disciplina partidista!

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Redacción DDM
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