La semana pasada me encontré en un ameno desayuno con la Lcda. Verónica Solano Flores, una de las dos únicas mujeres que han ocupado la titularidad de la Delegación Estatal del ISSSTE, la otra delegada fue la Lcda. Perla Díaz de Ita en los años 2006 y 2007. Por lo tanto, ambas fueron mis jefas, ¡Muy buenas jefas!
En ese desayuno, ocurrido apenas el martes de la semana pasada, a Verónica se le ocurrió la genial idea de escribir, en algunas de mis columnas en este diario, cómo se dio la construcción del ahora Hospital Regional “Centenario de la Revolución Mexicana” del ISSSTE, en el municipio Emiliano Zapata.
La comprometí a que ella aportara la parte final de esa construcción, que yo buscaría al Lic. Emilio González Anguiano, con quien mantengo una cordial relación hasta la fecha, y quien fuera mi segundo jefe como delegado estatal en esa dependencia federal, de los años 1995 a 1998, para que nos apoyara con la información que a él le tocó como gestor inicial de esa construcción.
Lo platiqué con Emilio, quien todo entusiasmado por la idea, el jueves de la semana pasada, ya me estaba enviando dos audios de cerca de 25 minutos con la información de cómo surgió la excelente propuesta de construir un hospital regional en territorio morelense, que concluyera con el interminable y complicado trámite de referencia y contrarreferencia entre los hospitales del ISSSTE en Morelos y el Hospital Regional “Adolfo López Mateos”, en la CdMx.
Fue así como Emilio me narró que tuvo la enorme suerte de tener dos buenos amigos, uno en la gubernatura de Morelos, el general Jorge Carrillo Olea, y otro el director general del ISSSTE, Lic. Manuel Aguilera Gómez- A los dos los había conocido siendo Emilio director general de Administración de la Presidencia de la República, cuando el titular del Poder Ejecutivo fue el Lic. Luis Echeverría Álvarez.
Esa coincidencia de tener a dos buenos amigos en posiciones clave, le permitió a Emilio ir avanzando, no sin obstáculos, en la necesidad de tener un hospital regional que solucionara un eterno problema al interior del ISSSTE. Dice que en una gira a Morelos del titular de la dependencia federal surgió la idea.
La propuesta de solucionar el tema de las referencias y contrarreferencias se empezó a tocar con más firmeza en las reuniones de la Junta Directiva del “López Mateos”, y en ellas encontró un gran apoyo en el subdirector médico del ISSSTE, Dr. Javier Castellano Coutiño, quien venía seguido a Cuernavaca por tener una casa, y se hablaba con él la posibilidad de construir un hospital de “tercer nivel” en Morelos, para atender las consultas especializadas y las cirugías de Guerrero, Morelos y el sur de la Ciudad de México.
Así siguieron las pláticas sobre el proyecto y entró a las conversaciones el subdirector general de Obras del ISSSTE. Emilio recibió la encomienda de conseguir un terreno de cuando menos tres hectáreas y así conseguido ver si se obtenía un presupuesto para la construcción del hospital, lo que comunicó al gobernador Carrillo Olea, quien inicialmente no estaba muy convencido del proyecto.
Confiesa Emilio que le costó casi dos años convencer al mandatario estatal, lapso en que le estuvo insiste e insiste, hasta que en una ocasión recibió una llamada del gobernador en la que le anuncia que ya tiene el terreno para el hospital del ISSSTE, “Es ahí, en el Desarrollo Emiliano Zapata”, a lo que Emilio le dijo que estaba muy lejos y que Carrillo Olea le contestó “Pues no hay de otra, o quieres ese predio o no hay terreno”.
Al no tener de otra Emilio lo comunicó a las autoridades superiores del Instituto, éstas empezaron a venir al terreno, a tomar tiempos desde la delegación estatal, en esa época ubicada en la calle Matamoros del centro de Cuernavaca, y desde el Hospital Calero, situado en la avenida Álvaro Obregón, al predio donado en DIEZ.
El terreno era pedregoso, no muy plano, aun así, fue aceptado. Emilio me invitó a conocerlo, lo recuerdo sin ninguna construcción alrededor.
Los trámites continuaron con el Fideicomiso Desarrollo Industrial Emiliano Zapata, papeleo en el que no fueron muy ágiles, y mientras tanto llegó un nuevo titular al ISSSTE, José Antonio González Fernández, con un secretario particular muy vinculado a Morelos, Sabino Bastidas. González Fernández y Carrillo Olea no se conocían y pronto se conocieron por el proyecto hospitalario.
Emilio recuerda que en un evento realizado en el Hospital “Carlos Calero”, se le entregaron al ISSSTE las escrituras públicas del terreno en Emiliano Zapata, y al concluir la reunión el gobernador le dijo “Si el ISSSTE no construye este hospital, no solamente te corro de Morelos, sino del país”.
Todavía Emilio se acuerda de la firme oposición de la subdirectora médica, Dra. Carolina, a la construcción del hospital en Emiliano Zapata, no obstante, el interés de los dos directores generales a los que le correspondió en un principio.
Hubo cambio en el gobierno del Estado, salió Carrillo Olea, entró Jorge Morales Barud. Emilio se fue a atender otras responsabilidades en el mismo ISSSTE en otros estados, y las nuevas autoridades estatales y las nacionales y delegacionales del Instituto se encargaron de continuar con la construcción.
¡Así empezó este megaproyecto!
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