Palacio de Cortés: Mujeres

PALACIO DE CORTES.jpeg
PALACIO DE CORTES.jpeg

MUJERES.

Las cifras pre­sen­ta­das por la Secre­ta­ría de las Muje­res no son solo esta­dís­ti­cas, son gri­tos de auxi­lio: mil 500 aten­cio­nes en lo que va del año con­fir­man que el hogar sigue siendo el lugar más peli­groso para cien­tos de more­len­ses.

Que el 911 se sature los fines de semana por vio­len­cia fami­liar es la prueba de que la cri­sis es estruc­tu­ral y que la aten­ción psi­co­ló­gica y jurí­dica es, aun­que vital, ape­nas un muro de con­ten­ción ante una marea que no cesa.

Sin embargo, para que el acom­pa­ña­miento de la Secre­ta­ría no sea un esfuerzo ais­lado, la jus­ti­cia debe ser impla­ca­ble, que es donde cobra rele­van­cia la pro­puesta de la dipu­tada Melissa Mon­tes de Oca: la armo­ni­za­ción de las leyes de More­los con la Ley Gene­ral en mate­ria de femi­ni­ci­dio.

Esto no sería un sim­ple trá­mite buro­crá­tico, sino la herra­mienta nece­sa­ria para que la vio­len­cia fami­liar deje de esca­lar hasta el desen­lace más fatal.

Aten­der a la víc­tima es el pri­mer paso, pero garan­ti­zar que su agre­sor no encuen­tre vacíos lega­les es el único camino para que el auxi­lio de hoy no se con­vierta en el femi­ni­ci­dio de mañana. La tarea es con­junta: pro­tec­ción en la calle y rigor en los tri­bu­na­les.

EMPRESARIOS.

El men­saje de Eduardo Agui­lar Ochoa de ADIEM es un recor­da­to­rio incó­modo: el sec­tor empre­sa­rial está cum­pliendo con su parte al pagar el Impuesto sobre la Nómina, pero no ven retri­bu­ción.

Los indus­tria­les ya no piden favo­res, exi­gen que el recurso que ellos gene­ran se tra­duzca en patru­llas, inte­li­gen­cia y paz, no en más buro­cra­cia.